Aquí, todo al 100

AL CIEN POR CIENTO. Entrevistado en Guadalajara la semana pasada, el alcalde Ramón Guerrero aseguró que “todo diciembre estoy al 100, todo enero estoy al 100, después no sé”. Fue la respuesta a los cuestionamientos de la prensa en torno a su futuro político de corto plazo, una respuesta que alimenta las presunciones de quienes dan por hecho que El Mochilas está decidido a pedir licencia en los primeros meses del 2015 para buscar una diputación local por el 05 distrito. Respetuoso de los tiempos, el alcalde de Puerto Vallarta tiene claro que cualquier decisión tendrá que tomarla allá por febrero, por eso no miente cuando asegura que diciembre y enero está entregado al 100% a atender los reclamos de la sociedad vallartense, dejando para después de febrero la decisión de su candidatura, sobre todo porque la ley exige a quienes hoy son alcaldes que se separen de sus cargos a más tardar 90 días antes de la fecha de la elección, lo que implica que tiene como fecha límite para pedir licencia el 7 de marzo, así que bien puede decir que también durante febrero estará al 100, aunque habría que ver las condiciones internas que impone el Partido Movimiento Ciudadano para quienes buscarán una candidatura en el próximo proceso electoral.

 

PIENSA MAL Y ACERTARÁS. Por supuesto que el único que conoce sus decisiones es el propio alcalde, sin embargo el análisis político permite anticipar lo que podría ser su siguiente paso. Quienes opinan que no pedirá licencia se basan en su necesidad de sostener los hilos del poder municipal durante el proceso electoral para sacar adelante a su candidato Arturo Dávalos, sin embargo como presidente municipal en funciones El Mochila estará completamente impedido de hacer campaña y pedir el voto en favor del Cepillo Dávalos. Al mismo tiempo como presidente estará sujeto a un escrutinio muy estricto tanto interno como externo, sobre todo por la forma en que hace tres años ganó la elección municipal. Con un cabildo dividido, que a ratos llega a ser mayoritariamente opositor, Ramón Guerrero ya no tiene mucho qué hacer en el Ayuntamiento de Puerto Vallarta. O dicho en el dialecto de Abraham González Uyeda, esa vaca ya no da leche y lo poco que le quede por exprimir lo dará en los tres primeros meses del año entrante, cuando entren de golpe los millones de pesos del impuesto predial y el pago de licencias. A partir de marzo todo será administrar la miseria, con un proceso electoral que prohíbe la promoción de los actos de gobierno.

 

LA MEJOR OPCIÓN. Ante este escenario, la lógica y el sentido común indican que lo mejor que puede hacer el alcalde es poner sus cuentas en orden y buscar su diputación local el año entrante. ¿Por qué la local y no la federal? Por dos razones elementales, la primera es que la diputación local implica la posibilidad de conseguir la curul a pesar de una derrota, siempre y cuando el margen sea muy reducido, como le pasó a Juan José Cuevas García, quien es diputado pese a haber sido derrotado por el priista Gustavo González Villaseñor. El segundo motivo que tiene El Mochilas para ser candidato a diputado local consiste en que siendo legislador en el Congreso de Jalisco estará en mejores condiciones de vigilar sus cuentas públicas para evitar que el propio Congreso le finque responsabilidades administrativas, políticas o penales. Siendo diputado local de la fracción del MC podrá negociar políticamente sus cuentas y tendrá mayores posibilidades de salir mejor librado. En cambio, buscar la diputación federal es exponerse a un fracaso rotundo ante un priista que bien podría ser Gustavo González Villaseñor, así que prefiere irse por lo seguro, aunque enfrentarse a Rafael González Reséndiz no tiene nada de seguro. De cualquier forma su Plan B es el repechaje, aunque para ello deberá darle una batalla muy fuerte a Rafita para que en caso de perder sea por un margen muy estrecho.

 

LO QUE QUEDA DEL DÍA. Para su desgracia Ramón Guerrero Martínez no pasará a la historia como el mejor alcalde de Puerto Vallarta, sin embargo su futuro político depende de la próxima elección. Si consigue imponer a Arturo Dávalos como candidato del MC y lograra el milagro de hacerlo ganar estaría garantizando su condición de poder tras el trono en la próxima administración, con lo cual tendría amarrada la candidatura a la alcaldía de Vallarta para el 2018. Sin embargo al día de hoy es un hecho que el Cepillo Dávalos no tiene posibilidades de ganar la próxima elección municipal, al grado de que la verdadera disputa estará entre el priista Andrés González Palomera y quien resulte candidato del PAN. Ya con el mochilismo desfondado, el MC iniciará el 2015 en una condición similar a la del PAN en el 2013, sin poder y sin recursos públicos para financiar su resurgimiento. Si Ramón Guerrero no consigue la diputación local y El Cepillo pierde la alcaldía estaremos ante el desplome del fenómeno del mochilismo, proceso en el que está muy interesado Enrique Alfaro, quien alienta la depuración del MC para que llegue lo más limpio y puro al 2018 cuando busque por segunda ocasión la gubernatura de Jalisco.

 

POSDATA. Por primera vez en muchos años el fiestero diciembre será un mes intensamente político debido al adelantamiento del calendario electoral. Durante la última semana del año todos los partidos deberán registrar a sus precandidatos a la alcaldía, aunque para apaciguar los ánimos han decidido dejar para el 2 de enero el arranque de las precampañas.

 

VOX POPULI. Por lo pronto el priista Andrés González Palomera seguramente presentará su renuncia al cargo que ostenta esta misma semana, algo que en cualquier momento también deberá hacer Arturo Dávalos. En cuanto al Peri Cuevas, el señor buscará los vacíos legales a su alcance para tratar de pelear la candidatura del PAN sin pedir licencia a la diputación local. Hay que recordar que El Mochilas jamás pidió licencia al Congreso cuando fue candidato a la alcaldía de Puerto Vallarta. En el mismo PAN el gerente de Telecable, Manuel González Farrera, también prepara su renuncia a esa empresa para registrarse como precandidato en el proceso interno de ese partido para la presidencia municipal.