Una buena y una mala para comenzar el año

LA BUENA

La señora Bárbara Peters es una dama “vallartense” de adopción que ha luchado más por su pueblo escogido que muchos que aquí nacieron. En realidad su zona de interés y preocupación es el centro histórico; tiene una galería de arte en alguna callecita del “mero centro”, desde hace más de dos décadas. Ha sido una de las más fervientes impulsoras del arte en la ciudad y de su estrategia promocional: el Art Walk, que lleva muchos años caminando por las frecuentemente no muy hospitalarias calles de la zona.

Conocí a Bárbara Peters a finales del siglo pasado cuando junto con su esposo, <qepd> organizaron a los comerciantes “Del centro” para promover sus negocios y defenderse de las autoridades municipales. Como propietario del restaurante Tequilas formamos parte de dicho grupo y sorprendente fue la actividad gestora de Bárbara; cada dos semanas teníamos sentado a nuestra mesa a algún funcionario del gobierno municipal con quien había asuntos pendientes.

Actualmente trabaja junto con un gran número de pequeños comerciantes para publicar un boletín periódico que envía por el internet a una lista de suscriptores, en su mayoría extranjeros, pues la publicación es en lengua inglesa.

Incansable y admirable Bárbara recién convenció al propietario del hotel Marsol en la zona romántica de la ciudad para llevar a cabo en el amplio lobby del hotel un Mercado alternativo todos los viernes durante la temporada alta de turismo.

La apertura fue el día 12 de diciembre último con más de 50 puestos representando negocios establecidos en la zona. Todo esto con fines de promocionar sus productos y servicios. El proyecto es un acuerdo tomado entre los socios de lo que ella llama: “On line Vallarta Shopping Directory” y su objetivo es ayudar a los negocios de la zona a encontrar clientes locales y visitantes.

Entre otros productos se pueden encontrar: alimentos y bebidas caseros, artesanías, arte, artículos decorativos, textiles, vestidos, etc. La característica buscada es que sean artículos únicos y originales.

Entre los negocios participantes se encuentran galerías de arte, tapetes originales, productos indígenas, joyería artesanal y una muestra gastronómica de algunos restaurantes de la zona. El amplio espacio ofrece lugares para sentarse y disfrutar antojitos, ver caminar a los visitantes o simplemente descansar.

Entre las especialidades gastronómicas se ofrece: comida italiana, argentina, mexicana, especialidades judías, pasteles, tartas, café, y comida para llevar a casa. De igual forma productos difíciles de encontrar como: pickles al ajo, betabeles en escabeche, pasta fresca y salsas para la misma, humus, jamones ahumados, pechuga de pollo, marlin ahumado y una gran variedad de salchichas, panes artesanales y una selección de nueces, frutas secas, dulces y mucho más.

Se encuentra joyería con estilos originales; plata, piedras semi preciosas, metales varios y diseños étnicos. Arte original, impresiones, posters de artistas consagrados locales, como Marta Gilbert y otros. Esculturas, vidrio soplado, textiles oaxaqueños, ropa hecha con textiles pintados a mano, trajes de baño, muñecas, sandalias, corbatas, delantales, playeras, libros, viajes en la bahía y mil cosas más.

El ambiente es festivo, lleno de algarabía propia de la zona romántica, pues el hotel se ubica precisamente frente al nuevo muelle donde la afluencia de locales y visitantes es alta. La música viva o grabada se escucha sin interferir en las voces de vendedores y compradores que van y vienen por el amplio espacio cubierto.

En nuestra propia experiencia podemos contar que encontramos un platillo diferente para acompañar la copa o comer como entremés: una composición de corazón de alcachofas y espinacas en pequeños trozos que lo mismo se puede untar sobre pan tostado frío que degustar caliente; delicioso con una copa de vino blanco en casa. De igual calidad un untoso paté de higaditos de pollo con otros ingredientes que no supimos distinguir. Baste decir que lo encontramos único.

Sabemos que existen en la ciudad otros mercados alternativos como una respuesta de la ciudadanía a la inactividad y falta de imaginación de las autoridades. ¿Qué hace la Dirección de Turismo al respecto? ¿O la flamante Oficina de Visitantes y Convenciones? Lástima que seamos todavía la única ciudad turística en el país y posiblemente en el mundo que carece de señalización pública que ayude a orientar a visitantes y locales en la ubicación de lugares de interés.

Los residentes de Puerto Vallarta debemos ser solidarios con proyectos de esta naturaleza que no solo tienen como objetivo impulsar la actividad económica de la comunidad empresarial en pequeño, sino dar a conocer a nuestros visitantes todo lo mucho que tenemos que ofrecer. Por otra parte es ejemplar la participación entusiasta de residentes extranjeros que, ellos sí, se ayudan unos a otros de manera desinteresada.

Desde aquí nuestro reconocimiento a Bárbara Peters, cuya indescifrable edad la tiene sin cuidado para buscar constantemente nuevas ideas en beneficio de la comunidad que un día la recibió con los brazos abiertos y otro la verá partir satisfecha de haber dejado un legado de tenacidad, fe y esperanza en los hombres y mujeres del mundo.

 

LA MALA

 

Es siempre en las fechas de alta afluencia de visitantes que nuestras autoridades municipales muestran su menosprecio por el turismo que dicen en los discursos defender y hasta impulsar. Se toman medidas sin consideración por las afectaciones que puedan tener en el ánimo y confort de los visitantes.

Hace años, anteriores administraciones tuvieron el tino de conformar un Consejo de Turismo Municipal donde conocedores del turismo podrían opinar sobre políticas públicas. Ahora se toman decisiones arbitrarias que dejan más perjuicios que beneficios, claro; sin considerar los márgenes políticos del momento.

Esto, que tanto daña a la imagen de una ciudad vacacional donde deberían prevalecer el respeto y el orden, es impulsado por las propias autoridades por encima de reglamentos municipales.

La fiesta de luz y sonido con artistas y espectáculos de primer nivel que se presentaron los últimos días del año 2014 en la Unidad Deportiva convertida en palenque de lujo pudo haber tenido sus méritos pero también sus daños colaterales.

Si cada lugar público tiene su vocación ¿Por qué no considerar la molestia que causarían a huéspedes que para alojarse en un hotel de primer mundo pagan altas tarifas y con el escándalo se les impide descansar? Lo hecho es que el escándalo producido afectó al mejor hotel de la ciudad que en sus más de 1000 habitaciones hospedaba en esos días un promedio de 1,400 huéspedes que no pudieron descansar como esperaban.

Políticas públicas arbitrarias como la que señalamos ponen en peligro no solo el prestigio y la imagen de la ciudad sino de un negocio con potencial de ingresos anuales de más de US 30 millones y que solo para tener una referencia todos los cruceros que llegan al puerto en un buen año se estima que dejan una derrama de US 50 millones. Se trata de un hotel que da empleo a cerca de mil familias vallartenses y prestigio a toda una comunidad.

Los inversionistas de dicha empresa clamaron:
“Hola a todos; como cereza de fin de año nos regalan un concierto de rock en la unidad deportiva. Que va a durar 5 días Ocasionando con ello que 27.0% de nuestros huéspedes ya hayan documentado quejas y algunas ya están en Trip Advisor. Dañando más la imagen de PV. Aunado a las sirenas de las ambulancias, los bomberos y los escapes abiertos”. Uno se pregunta ¿y la Dirección de Turismo municipal?

Mientras tanto residentes y visitantes atraídos por la tradición acudieron por miles al malecón en espera del festival de fuegos pirotécnicos que allí se admiran cada fin de año. ¡Oh desilusión! La política es primero.