El regreso del rey Fer

EL LÍDER QUE NOS FALTABA. Tras casi 15 años de navegar cómodamente en su zona de confort el empresario mazatleco avecindado en Puerto Vallarta, Fernando González Corona, está de vuelta en la esfera pública. Tal vez para muchos vallartenses el nombre de Fernando González Corona ya no les diga nada, pero se trata del primer panista que consiguió romper el monopolio político del PRI en Puerto Vallarta al ganar la presidencia municipal en 1995. Por supuesto que eso de panista es cuestionable, porque durante muchos años Fernando fue el clásico empresario que se inclinaba hacia donde le favorecía el viento. En 1991 intentó formar parte de la planilla del PRI en calidad de vicepresidente municipal y a punto estuvo de lograrlo, al grado de que ofreció una rueda de prensa para anunciar su candidatura y exponer sus razonamientos para sumarse a la planilla del PRI. En la recta final fue descarrilado por el propio Rodolfo González Macías, así que no tuvo más remedio que caminar unas cuadras más para afiliarse al PAN y ser candidato a la diputación federal por el entonces XII distrito en las elecciones federales de 1992, donde fue vencido. Ya encarrerado en el 95 fue candidato a la alcaldía por el PAN y derrotó de calle al priista Sergio Arat Sánchez Cervantes y dos años después dejó el cargo para buscar la diputación federal en las elecciones de 1997. Como ya era su costumbre, en el 2000 abandonó la diputación federal para buscar la candidatura a la gubernatura de Jalisco pero al quedar fuera de la contienda anunció su renuncia al PAN y su retiro de toda actividad política.

 

LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS. Con el pretexto de atender a sus hijos, el matrimonio integrado por Fernando y Eva Contreras informó su retiro de la vida política en el año 2000, pero tres años después se comieron sus palabras porque Eva rindió protesta como candidata a la presidencia municipal, con tan mala suerte que fue derrotada por el priista Gustavo González Villaseñor. Pese a su retiro del PAN, Fernando fue abiertamente el operador de la campaña de Eva Contreras en una clara evidencia del enorme interés que tenía por recuperar el control político del municipio. La debacle del 2003 los mandó de nuevo a la lona, aunque Eva se mantuvo como factótum de poder al interior del PAN mientras que Fernando dio muestras de estar retirado por completo de la grilla, al menos de manera pública. Curiosamente durante el trienio del priista Gustavo González Villaseñor el poderoso empresario concretó una de sus jugadas más espectaculares, la compra del mítico desarrollo Garza Blanca, consiguiendo que Gustavo le otorgara los permisos necesarios para depredar la montaña mediante la construcción de varias imponentes torres de lujo en el sur de la ciudad. Con varios ceros más en su cuenta bancaria, Fernando González Corona llega al 2015 con ganas de recuperar el rol protagónico que jugó en el siglo pasado, asumiendo un papel de líder de la sociedad civil, tratando de pastorear al paupérrimo sector empresarial del puerto.

 

Y VOLVER, VOLVER, VOLVER… Coincidiendo con el activismo de un importante grupo de empresarios, Fernando González Corona irrumpe en la escena pública presentando su proyecto para la creación de una Unidad para la Prevención y Combate de la Corrupción, proyecto que pretende sea firmado ante notario público por todos los futuros candidatos a la alcaldía de Puerto Vallarta. Fernando seguramente no tendrá problemas para que Tony Joya le firme su propuesta, pero difícilmente conseguirá que los candidatos con posibilidades reales de éxito se comprometan a firmar sus exigencias porque representan una complicada camisa de fuerza en el ejercicio del poder. Por ejemplo, Fernando pretende que el próximo alcalde de Puerto Vallarta le firme ante notario público que otorgará a un regidor de oposición la delicada comisión de Hacienda en el Ayuntamiento, posición clave para los alcaldes a la hora de hacer sus enjuagues internos. De igual forma pretende que la Comisión de Adquisiciones pase a ser controlada por mayoría ciudadana a fin de transparentar todas las compras del municipio.

 

SE PASA DE VER…AS. Si el impulsor de estas reformas fuera Martin Luther King, o ya de perdis El Peje López Obrador, no habría ninguna objeción para impulsarlas y hacerlas propias. Pero resulta que Fernando González Corona ya fue presidente municipal y ni por asomo intentó llevar a la práctica estas innovadoras medidas anticorrupción. Por ejemplo, en su punto toral el proyecto de Fernando establece la obligación de reducir al 40% el gasto de la nómina municipal, mismo que en la actualidad ronda el 60%. Cuando Fernando González andaba en campaña por la alcaldía de Puerto Vallarta denunció que el gobierno priista tenía una nómina muy inflada por lo que proponía que el gasto de la misma no debería superar el 30% del presupuesto de egresos del municipio, sin embargo al asumir el poder lo primero que hizo fue precisamente inflar la nómina para elevarla al 40%, muy por encima del porcentaje que tenían los priistas. Y es que ya en el poder Fernando descubrió que la única forma de meter a sus amigos y colaboradores a la nómina era creando nuevas plazas, porque era casi imposible correr a los empleados heredados por el PRI. Hoy ya no exige que la nómina se reduzca al 30%, se conforma con un 40%. El Mochilas presumió haber bajado la nómina durante los primeros 15 días de su gobierno, luego terminó incrementándola de manera notable. A ver quién es el valiente que se atreve a despedir a mil empleados municipales para bajar la nómina en un 20%. Mochilas prometió bajarla en un 10% y al final todo quedó en el despido de 9 empleados rijosos.

 

POSDATA. Entre los buenos deseos de Fernando está el de dar a Puerto Vallarta una policía eficaz y honesta, algo que por supuesto no consiguió cuando fue alcalde y optó por contratar a un jefe policiaco ajeno a la ciudad. Su propuesta es dotar a Vallarta de tres policías por cada mil habitantes, lo que implica la contratación de 767 genízaros a los cuales se deberá dotar de un sueldo digno y prestaciones como Infonavit y Seguro Social. No se ve la forma de bajar la nómina y al mismo tiempo contar con un cuerpo policiaco de esta naturaleza. En fin, habrá que ver quiénes muerden el anzuelo.

 

VOX POPULI. Al momento de escribir estas líneas se cumplen 48 horas sin noticias del regidor Humberto Gómez Arévalo, quien desapareció entre la noche del jueves y la mañana del viernes pasado. ¿Cuánto tiempo se deberá esperar antes de darle posesión a su suplente, el actual titular del Consejo Municipal del Deporte Juan Rincón? Otros que esperan con ansias el momento de salir a escena son Raúl Bravo Amaral, suplente de Luis Munguía, y Octavio, u Octaviano Gildo Orozco, suplente del Pitas Pelayo, éste último flamante coordinador de la campaña del Cepillo Dávalos.