Nadie gana… todos perdemos

Por J. Mario R. Fuentes (*)

jose.reyes@univa.mx

 

Aquí en Puerto Vallarta también los habitantes de Villas Universidad, Mojoneras y colonia aledañas más de 20 mil habitantes creyeron en la promesa de tener una avenida de cemento hidráulico, después de padecer congestionamiento vehicular, lodazales, socavones, inseguridad, se sigue en espera el cumplimiento de la palabra…He leído con interés y rareza diversas informaciones en medios masivos de comunicación; algunas extremas otras sutiles, aunque todas con su carga tendenciosa. Por ejemplo la última de Peña Nieto: “México está plagado de incredulidad y desconfianza”. Para mi gusto repitió lo dicho por Luis Videgaray y otros miembros de su gabinete, lo mejor es el reconocimiento de esta penosa situación.

Vamos por partes.

 

PRIMERA

 

En círculos de poder político y administrativo se habla de conflictos entre el gobernador del estado de Jalisco y autoridades del gobierno municipal de Puerto Vallarta, es un asunto a voces, sin duda esto frena la terminación de obras en diferentes puntos de la ciudad vallartense; además entorpece la dotación de servicios de primer orden. Seapal, no es un organismo municipal, puede llegar a minimizar sus acciones, como lo ha realizado en algunas ocasiones: hacen hoyos y los dejan así, con claro peligro para peatones, vehículos o transportes diversos. Preocupa este tipo de rencillas entre autoridades administrativas ya que el que padece las consecuencias es el ciudadano. La obra de la Avenida México aquí en Puerto Vallarta ha entorpecido la llegada y salida de habitantes de la Colonia Villas Universidad, estudiantes de la Universidad Católica, todos al momento de transitar por dos carriles sin opciones alternas ven como se reducen sus tiempos de descanso en ambos casos. No creo justo que se engañe así al ciudadano, se le promete y como es la costumbre se olvide para luego justificar con vaguedades.

 

SEGUNDA

 

Peña Nieto lo admitió: hay desconfianza e incredulidad, en la palabra del representante político, da pena admitirlo: ya nadie cree en las promesas del gobernante en este país, da tristeza y coraje; se debe buscar la verdad en las palabras huecas y sin textura de los representantes sociales, no olvidar que el que paga los trastos rotos es el Estado de Derecho, además del obvio resquebrajamiento de la confianza en las instituciones. La declaración a Financial Times fue totalmente honesta, solamente se requiere, una vez que el primer mandatario admite este terrible mal, a componer los canales de confianza con hechos no con promesas.

 

LA ÚLTIMA

 

Los que definitivamente no respetan el Estado de Derecho son los grupos desestabilizadores amparados como docentes, de lo cual no tienen nada, siembran la semilla de la discordia y el desorden en los estados más pobres del país. Me refiero a Oaxaca, más del 90 por ciento del dinero para la educación va a la nómina de los “docentes”. Chiapas, Michoacán, Guerrero y Veracruz ya prenden focos rojos, los niños y adolescentes en razón de uno de cada cuatro no asiste a ninguna institución de educación. Sumidos en la simulación, la corrupción y la desconfianza, los ciudadanos ya no distinguimos una de otra, ¡qué horror!

 

(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país, 21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones y del Consejo Político Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.