Con qué quieren convencer

Por J. Mario R. Fuentes (*)

jose.reyes@univa.mx

 

La pobreza es indeseable, nadie puede aceptarla por muy condescendiente que sea.

La inquietud se ve en las calles, las necesidades del pueblo gritan a los candidatos sin recibir su atención, no se logran superar las carencias desde la familia hasta los recintos laborales.

La compasión y generosidad son pasajeras como las elecciones. Los ciudadanos quieren respuestas no misericordia, soluciones a tantos momentos de incertidumbre que llevan a otros escenarios no adecuados.

“A mí me dijeron te voy a dar lo que necesite tu familia, júntame a tus vecinos en tu casa, en el patio si quieres en la calle, pero quiero que hagan mucho ruido, que llamen la atención de todos los que pasen por aquí cuando yo esté hablando…no te vas a arrepentir, ya verás”.

Nadie quiso venir, el candidato ni siquiera fue para agradecer el esfuerzo.

Así me lo expresó don Juan, con la mirada al piso, como si quisiera encontrar una explicación al engaño, a la burla de que fue objeto.

Ahora tengo miedo que me vayan a quitar de la lista para las familias con necesidad, como la mía; que me saquen de los programas si acaso ganan otros y no los que están, ya me dijeron que los que no colaboraron ahora se van pa’ fuera de los apoyos, los vamos a borrar para anotar a otros que si nos ayudaron, me lo echaron en cara, con la ira contenida en sus manos don Juan las apretó, levantó su bolsa de yute y se retiró.

Esta declaración puede multiplicarse en todo México, es una amenaza a los ciudadanos, “sino me ayudas no me pidas nada y te aguantas”. Perversa cotidianidad durante las elecciones; éstas que, según declaración del INE serán las más complicadas de la historia del país.

Cualquier persona sensata reprueba estos procedimientos, chantajes, sobornos todo al final llega al mismo sitio a manipular las necesidades de la gente más vulnerable. Por eso en este país los que más sufragan son los pobres.

Recuerdo un pasaje de nuestra historia no muy satisfactorio para los procesos electorales y, tal vez quedó parte de éste en las manifestaciones actuales: la legislación derivada de la aplicación de las constituciones de 1812, 1824 y 1836 presentaba inconsistencias para la realización de las elecciones, este asunto lo decidía un grupo de “políticos”; la población, las llamadas masas, no podían escoger a nadie según su criterio ya que podían afectar de los intereses de la clase dominante de México.

La respuesta obvia: la sociedad perdió interés en las elecciones. Las decisiones las emitía un pequeño grupo, por tal se perdió la confianza en los candidatos y en las organizaciones políticas. A más de 200 años parece repetirse esta situación, claro ahora con carretadas de dinero, mensajes masivos, Internet y otros avances tecnológicos se trata de convencer que la democracia es actuante y respetada.

Unir voluntades en México no es tarea fácil, más cuando está de por medio tanta necesidad, violencia, injusticias, servicios de salud deficientes, educación empantanada, discursos políticos manipuladores y lo que se quiera agregar no estaría de más. Esto ha relajado el ánimo, desinflado las esperanzas y orientado hacia actos contrarios a la democracia tan cacaraqueada y a la cual habrá que fortalecer.

Lo comenté así en este espacio:

En estos días y tiempo atrás se desangeló el discurso oficial, no se les cree, hay demasiado dolor en la sociedad, muchos engaños, pifias y simulaciones exageradas. En medio de todo una crisis brutal en todas direcciones.

Competencias desleales, traiciones en cascada entre correligionarios de partidos, no importan sus colores ni plataformas lo importante es no quedarse sin un jugoso hueso para los próximos tres y seis años, al menos hasta que se calman los ánimos. País de discrepes generacionales sin reposo es como se ve hoy a nuestro querido México.

País con demasiados obstáculos para crecer, el primero es el político. Se pasó de una tiranía a otra no menos feroz. Desafortunadamente no se ha logrado con el voto una mejor democracia.

Los políticos brincan de un puesto a otro sin importarles dejar atrás la necesidad del pueblo, desoír el clamor popular. La democracia no es como el café instantáneo.

Parece que en este periodo todo va contra ella la ausencia de credibilidad y de justicia; en este último renglón Peña Nieto recibió extenso documento preparado por el CIDE, espero no vaya a reposar en algún escritorio burocrático como tantos otros estudios. Se esperan respuestas a partir de respetar lo que todavía está en el aire: las propuestas estratégicas de lo que van a realizar los que ahora son candidatos y, después del 7 de junio, trabajarán en materializar lo prometido.

 

(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país, 21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones y del Consejo Político Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.