Comandante Neri

“Hagan operación pinza, que no quede uno vivo”

Gustavo Neri, dirigente estudiantil.

 

Por Dr. en derecho Miguel Ángel Rodríguez Herrera

 

Cuando se habla de líderes estudiantiles de por aquellos años sesentas y setentas, se dice de esos jóvenes idealistas, de frondosa melena, mirada altanera y porte magnánimo que, luchaban en contra del despotismo de las autoridades universitarias, y que, realmente, ayudaban al pobre y desprotegido estudiantado.

Mozos, aquellos, que combatían las injustas estructuras de un régimen universitario caduco, obsoleto y, pantanosamente, corrompido hasta el último de los tuétanos. En aquellos tiempos la universidad era un nido de maestros ignorantes, de políticos pillos, pero, sobre todo, de un gremio de dizque “académicos” que se disputaban un jugoso presupuesto gubernamental.

Llegar a ser maestro de universidad era la puerta obligada a un excelente status económico, cargos públicos amarrados, vivir en la lujosa riqueza, en la loada fama pública, el ser respetable, adinerado, afamado e intelectual. El sistema universitario era cerrado y despótico no porque fuese un foro de alta intelectualidad, sino de poder y fortuna.

Las autoridades universitarias no se preocupaban por la real enseñanza ni, mucho menos, por la preparación del alumno, sino de sus propias canonjías y privilegios. Lejos de su mente estaba la transmisión del conocimiento y de los valores éticos a los jóvenes que a las aulas asistían. No, lo único que les preocupaba era su bienestar económico y político.

La selección de maestros para la impartición de cátedras se hacía no con criterios académicos, sino de amiguismo, compadrazgo o pago de favores. El resultado; egresados ignorantes y desempleados mientras que los maestros seguían disfrutando de sus ganancias. Los estudiantes y sus familias estaban hartos de ese sistema de ineficiencia y corrupción.

Líder estudiantil como, el más famoso de todos, GUSTAVO NERI DELGADO, apodado simplemente como “el Neri” marcó una histórica hazaña al combatir el fiero y hercúleo sistema universitario. Entre sus acciones más fecundas fueron, la protección a los derechos de los estudiantes universitarios.

Su carácter idealista lo combinaba con el genio de la estrategia en la lucha, del valor en el combate y de una intensa personalidad magnética que hacía de él un genuino líder universitario. Su sola presencia y la simple invocación de su alias “el Neri” hacían huir a los mismos demonios.

Era indómito, perspicaz y de temple impactante. Solía caminar con paso suelto portando pistola 30 súper, automática, visible al cinto, camisa a cuadros, pantalón mezclilla, botes vaqueras y con los puños cerrados. Su mero pasar arrancaba hurras y vítores al más puro estilo de general romano. De mirada retadora y presto al intenso combate no dejaban entrever su ser tierno con el estudiante, que, a él imploraba pidiendo auxilio contra el opresivo sistema.

Las inicuas estructuras universitarias fueron, de calle, inflexibles, al mandarle una lluvia de balas y poner, tras los gruesos barrotes, a uno de los más grandes espíritus libertarios que ha producido la sociedad pensante: a ese que con cariño y no menor respeto le conocimos como el “comandante Neri.”

Desde nuestro humilde lugar te enviamos, amigo Neri, y donde quiera que estés; admiración, gratitud y reverencia. Tu compañero de siempre.