El hundimiento del PAN Vallarta

Por Dr. en derecho Miguel Ángel Rodríguez Herrera

 

Bajo la más estricta objetividad y al margen de toda animosidad personal deben mencionarse los sujetos que causaron el naufragio del PAN Vallarta. En efecto, la historia de este cataclismo comenzó a escribirse a partir de la lucha fratricida e insensata de los únicos torpederos destructores de esa fallida organización política.

 

LOS TORPEDEROS RUIZ HIGUERA

 

Herederos de un invencible sueño opiáceo e imaginadores de una herencia real a un trono de perpetuidad, por el simple hecho de ser ramas de un tronco labrado a manera de tótem, los Ruiz Higuera se lanzaron al quehacer político sin más derecho que una prodigiosa fantasía emergida de una fiebre de verano. Su afán de dominar el poder público fue desenfrenado y enfermizo. Su único fundamento: la ambición del dinero y una alucinación hitleriana.

 

EL TORPEDERO CORONA

 

Dueño de una cuantiosa fortuna que requiere de muchas montañas para expandirse en condominios, hoteles y fraccionamientos residenciales, Corona desplegó una fiera pelea por el control del partido con objeto de conquistar su más añorado bastión de operaciones y de un dócil capitán que obedeciere sus órdenes y así cumplir con un espejismo de dominio colonial. Sin embargo, este torpedero dispuso de algo más sólido que una ilusión sabatina: utilizó el dinero y lo hizo, a manos llenas.

Con el dinero se compran almas y cuerpos. Así, los poderes estatales panistas, doblaron sus armas y rodillas al paso de los gruesos fajos del verde papel. Toda moral, si es que la había, estalló en mil pedazos bajo los enérgicos golpes de las redondas monedas. El color dorado enloqueció a los dirigentes panistas y en un arrebato por tener el vellocino de oro, le extendieron la roja alfombra, para no lastimar, los delicados pies de Corona.

 

EL EJÉRCITO DE ARENA

 

Ambos torpederos se aprestaron al combate pero cometieron un error colosal; escogieron, como soldados, a sujetos de doble moral, traidores, e hipócritas de execrable calaña que, como ráfagas huracanadas se pasaban a uno y otro bando, bajo las infames reglas de la cargada.

 

LA BATALLA FINAL

 

Los dos torpederos afinaron las miras de sus telescopios y dispararon, para matarse de una vez por todas, contra el PAN Vallarta. Los dueños del tótem y el dueño del capital se despedazaron mutuamente en una larga guerra, cruenta e infernal. Ninguno de ellos triunfó y sólo consiguieron hundir al partido en una innoble tragedia.

 

RÉQUIEM

 

Una ceremonia de réquiem para los perversos torpederos y sus cobardes ejércitos de arena. No habrá más árboles para tótems fabricar, ni montañas que poblar. Sueños de poder y de dinero se convirtieron en inmunda boñiga.

 

ALBORADA

 

El cielo dejó de tener color con la apertura política de los candidatos independientes y, los valientes se preparan, ya, para ocupar el poder público, lejanamente separados, de los tótems y de las montañas. Adiós a los torpederos que, hoy, yacen bajo el sueño etílico de la derrota y de su grave crimen de haber hundido al PAN Vallarta.

 

AMIGOS

 

Un gran reconocimiento a todos los diarios y a sus columnistas y editores. La expresión libre es el fundamento de la civilización. Vaya otro a nuestro buen amigo MIGUEL ÁNGEL OSORIO CHONG y a todos los que viven en Mascota.

Escupe el odio en los jardines de tu amor.

 

FRASE:

“Con el dinero se compran almas y cuerpos. Así, los poderes estatales panistas, doblaron sus armas y rodillas al paso de los gruesos fajos del verde papel. Toda moral, si es que la había, estalló en mil pedazos bajo los enérgicos golpes de las redondas monedas”