Cenizas de la sensatez

Por J. Mario R. Fuentes (*)

jose.reyes@univa.mx

 

Es posible, ¿o no? Usted dirá. Por lo pronto el mayor asalto a la razón, y no me refiero a la obra del filósofo Lukács, El Asalto a la Razón; para nada, ahora es mantener continuar acrecentando la corrupción en todas las esferas del poder, político o económico. Verla como un acontecimiento natural, para que esos poderosos estén tranquilos.

Las historias se repiten sobre las cenizas de la sensatez. Creen que los ciudadanos somos demasiado ignaros, para ellos no percibimos ni vemos lo que acontece, no medimos consecuencias y, por ende, navegamos en el barco de la inopia, ¡qué mentira! Alimentada por los encargados de informar con responsabilidad. Me refiero a los funcionarios públicos.

Voy más allá, aunque reciba algunas llamadas de atención. Deseo demostrar, la sociedad no está ciega, conoce todos los engranajes del movimiento del poder en algunas partes del mundo, en México se engrasa con kilos de billetes; llegará el momento en el que no se cuenten, se pesen como en la célebre película “Cara Cortada”, ¿la recuerda? con el espléndido actor Al Pacino, pues ahí eran costales de papel moneda. Así como los que se han entregado a la famosa e infame CNTE con maestros sin aula ni alumnos. A esos facinerosos se les paga con los impuestos de todos los mexicanos con la anuencia de la autoridad del sector educativo.

Los estudios y resultados sobre casos de corrupción en los que se consideran pocos de los muchos originados en territorio nacional son realmente penosos. El Centro de Análisis México ¿cómo vamos? sacó una cifra espeluznante sobre la corrupción: En México pudo haber afectado en 84 mil millones de pesos la inversión pública. Lo peor que puede suceder es que desciendan las inversiones y, por ende, se vuelva a caer en otro bache mucho más peligroso.

Un código de ética y una Ley de Transparencia parecen no bastar para detener a los corruptos, tanto fuera como dentro del poder político. Piensan que el proceso modernizador de México marcha solo, no es así desafortunadamente; los altos índices de corrupción detectados frenan inversiones directas, el turismo se ahuyenta por los altos índices de inseguridad desatados. Algunos organismos mundiales como el Fondo Monetario Internacional aplica una metodología que arroja datos desalentadores: en naciones con altos índices de corrupción las inversiones bajan 5 por ciento.

No se puede perder la oportunidad de modernizar nuestros procesos, de brindar la seguridad deseada a la sociedad, frenar la corrupción será tema difícil, una verdadera odisea de conversión aunque muy necesaria. Malos manejos de las finanzas nacionales y la inseguridad han fincado su imperio en México, se sabe y solapa en los sectores público y privado, las pérdidas son multimillonarias, se tendrá que revertir este nefasto proceso, no existe otro camino. De lo contrario no habrá reforma que surta el efecto deseado. La educativa y energética son las más importantes y también las más golpeadas. Hoy el país clama atención y resultados firmes no tibiezas, aplicar la Ley como lo hizo en su momento el Benemérito de las Américas, el inolvidable licenciado Benito Pablo Juárez García.

 

(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país, 21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones y del Consejo Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.

 

FRASE:

“La sociedad no está ciega, conoce todos los engranajes del movimiento del poder en algunas partes del mundo, en México se engrasa con kilos de billetes”