VIOLENCIA EN MÉXICO: RAÍCES Y CONSECUENCIAS 1/5

En el principio: Todopoderosos e instrumentos de guerra.

La conseja popular achaca a Felipe Calderón Hinojosa ser el precursor original de la guerra contra la Delincuencia organizada; pero los antecedentes en política de Estado contra el crimen son otros. A calderón hay que acreditarle haber declarado públicamente el 11 de diciembre de 2006, La guerra contra el narcotráfico en México; guerra que a la postre dejó un saldo de más de 121,000 muertes relacionadas con acciones violentas de esa campaña –en seis años, la política de Calderón alcanzó casi la mitad de los decesos de la Guerra Cristera de 1926 a 1938; y la guerra de hoy no defiende ideales o religión; es violencia contra violencia–.

 

Recién se había estrenado Carlos Salinas de Gortari en la Presidencia de México, cuando, el 20 de diciembre de 1988, comisionó a una Delegación de compatriotas a participar en Viena en la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas. Empero, establecer una política pública para afrontar el crimen no fue el fuerte del presidente Salinas. Su visión era más grande, más audaz. Salinas centró su atención en diseñar, promover e impulsar El Tratado de Libre Comercio de América del Norte; nada que ver con el crimen. Una acción muy débil fue dada a conocer el 9 de febrero de 1990, cuando México se sumó al combate internacional del delito, prometiendo que adoptaría políticas pertinentes; pero así quedó, en promesa fatua; en añadidura, el 3 de septiembre de 1993 por primera vez se hace mención en el Diario Oficial de la Federación el término Delincuencia organizada. La Procuraduría General de la República de la administración Salinista propuso en 1991, motivada por presiones internacionales, una Ley Federal Contra el Narcotráfico y Control de Drogas; ese proyecto de Ley nunca fue aprobado. En 1994 se promulgó otra acción con tintes de promesa que no tuvo ninguna trascendencia.

 

Fue Ernesto Zedillo quien no solamente creó el Instituto Nacional para el Combate de las Drogas –hoy Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada–, sino que el 7 de diciembre de 1996 publicó la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada.

 

Vicente Fox Quezada no hizo gran cosa en el combate al crimen; toda la administración fue, por decirlo de manera decente, de bajo perfil. Apenas impulsó en 2003, un instrumento legal para combatir la trata de personas; en 2004 también promovió uno contra tráfico ilícito de migrantes; y en 2005, otro contra la fabricación de armas de fuego.

 

El 14 de junio de 2012, Felipe Calderón reformó la Ley de 1996 y con este instrumento impulsó, durante toda su administración una guerra frontal, sin tregua, con derroche y lujo de recursos económicos, humanos y tecnológicos contra el crimen; Gelipe, según nombran indígenas de distintas partes de México a nuestro ex Presidente, fue el artífice de una campaña militar por la cual será recordado hasta la consumación de los siglos, La Guerra contra el Narcotráfico en México.

 

Hay que destacar que, el saldo motivado por acciones del Estado Mexicano no es sólo una cifra de decenas de miles de asesinatos con el uso de la fuerza pública; además es un retrato de dolor, angustia, llanto, desesperanza, desamparo y erosión del aprecio por la vida humana hacia decenas de miles de familias; representa algo nunca antes intentado, la solución de un conflicto a través de una Política de Estado por medio de la violencia institucionalizada; contrario a un resultado deseado, la pérdida de vidas humanas trajo una respuesta de los criminales mucho más violenta y astuta para seguir con una actividad de ganancias fastuosas y exorbitantes; es haber heredado las bases jurídicas y de compromiso institucional para que esa guerra no terminara con la extinción del sexenio; prueba de esto es que, bajo la égida de Enrique Peña Nieto, esa guerra está hoy más vigente que nunca.

 

Al sincero lector

Si usted fuera Presidente de México, ¿emplearía el mismo método que los dos últimos presidentes mexicanos para combatir el crimen?, ¿por qué sí o por qué no? Escríbame y haré públicos los pensamientos que me envíe.