Contubernios

Por J. Mario R. Fuentes (*)

jose.reyes@univa.mx

 

Viene el 2016 con su carga de spots, pinta de bardas, volantes y más contaminación visual y auditiva, vale la pena leer esta columna y esperar lo que llegará.

Entiendo que la causa más poderosa de donde se levanta la indiferencia y la apatía que expresamos los mexicanos por la llamada política, se debe a los comportamientos que tienen los que han sido llamados a dirigir los asuntos de gobierno. Estoy seguro que pocos de los políticos entienden el verdadero significado de esta actividad, más aún esconden tan bien sus intenciones por “servir al pueblo”.

Salen de oscuridad, de sus hoyos o de alguna dependencia pública federal, estatal o municipal para autopostularse como la mejor opción al puesto de elección popular. Una precandidatura tendría que surgir como alternativa de calidad, de simpatía de los más y no de las sonrisas complacientes de los que tienen más pero son menos. Un precandidato es virtuoso, aplasta modelos añejos o añosos que no sirvieron para nada y como dijo don teofi “ni servirán”. Un precandidato oxigena con sus programas convertidos en estrategias económicas, políticas y sociales.

 

(**) En política como los frijoles de olla, arriba o abajo pero adentro…

 

Mi profesión me exige estar enterado y lo intento, aunque las noticias en los diarios locales distan de serlo realmente, no cualquier político da “la nota” (léase bien), a menos que diga que se va a aplicar con respeto el préstamo, o que el dinero para la presa está autorizado y se aplicará en beneficio (ya sabemos de quienes).

La impresión que tengo con respecto a la política vallartense es muy singular. Por un lado unos llaman a cerrar filas y se proclaman candidatos de unidad por encima de sus correligionarios. Otros guardan un perfil menos teatral fuera de su obra escrita pero chueca, se dicen democráticos y actuando, el objeto es producir en el espectador la ilusión de que se encuentra considerado para entrar por la puerta grande con su candidato. Lo difícil para el ciudadano vallartense es que no distingue con claridad quien propone un programa integral que le beneficie; políticos en funciones que hacen su labor amparados en el presupuesto o con el presupuesto, depende de cómo se vea el asunto.

 

(**) El que se mete en política es como el gato que se mete a la chimenea… o sale quemado o sale tiznado…”.

 

Antes había muchos dichos en la política a la mexicana. Por ejemplo recordemos el llamado MADRUGUETE, queda como anillo al dedo para los fines descriptivos de nuestros políticos, muchos de ellos creen que son los “buenos” para tal o cual puesto, aunque uno de ellos sabe desde siempre que es el elegido, porque los diarios y los periodistas connotados lo mencionan con insistencia y sus jefes políticos ya se lo dijeron. Está en todos lados su nombre, pero el día de la verdad o sea del destape le madrugan con un candidato mejor que él, eso es el madruguete.

 

(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, 21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA, actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones y del Consejo Político Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta donde obtuvo el grado de Maestro en Educación.

 

(**) Los subtítulos son autoría del filósofo de Gûemez.