Dios nos defendió

Por J. Mario R. Fuentes (*)

jose.reyes@univa.mx

 

Puerto Vallarta está indefenso ante la embestida de fenómenos hidroclimatológicos, en la penuria total. El Huracán Patricia nos hubiera encontrado desnudos y a su total merced.

En verdad, duele admitirlo.

Las últimas cinco administraciones municipales se la pasaron prometiendo; algunas tuvieron intentos de concluir un Atlas de Riesgo, otros solamente sacaron agua para su molino.

Engaño tras engaño y quedaron desnudas sus palabras ante los hechos.

Me provoca demasiada risa el dicho oficial de campaña, “ahora si vamos a cambiar la historia”; de inmediato la pregunta debía llegar aparejada con la afirmación temeraria, ¿para bien o para mal?; desafortunadamente no fue así y este destino quedó con una mano adelante y otra atrás.

No había pasado ni un mes y llega la amenaza volante a más de 300 kilómetros por hora, me refiero al Huracán Patricia.

De haber pegado como se avisó desde el mismo espacio y a través de los medios masivos, Patricia nos hubiera devastado en proyectos, sueños y realidades. Dios Todopoderoso lo desvió hacia zonas menos pobladas, aunque sus habitantes perdieron cosechas y artículos materiales salvaron la vida, es lo importante, lo demás se recupera, diría mi padre (qepd).

Según se informa han sido 7 huracanes los cuales han devastado gran parte de nuestro país a través de su historia. Desde Hilda (1955) hasta el más poderoso en toda la historia de la humanidad Patricia; pocos perdonaron otros fueron despiadados: Gladys y Janet.

El “México” mató a mil habitantes en el Océano Pacífico (1959). Huracán Paulina (1997) peligroso y altamente destructivo, Manuel e Ingrid (2013) se recordará, llegaron de la mano, juntos sobre Guerrero, las pérdidas económicas y humanas registradas en Acapulco lamentables.

El Huracán Patricia que en horas alcanzó características destructivas desconocidas por el hombre no solamente superó a Linda, otro ciclón formado en el Pacífico Mexicano allá por 1977, sino que puso al descubierto el miedo de las autoridades de todos los niveles de gobierno; no tenemos protocolos de seguridad serios ante estas emergencias, solamente la buena voluntad y la solidaridad de saliva; la respuesta real la da el Ejército y la Marina, esos héroes anónimos son los primeros en socorrer a la sociedad en peligro, con sus planes y estrategias.

Si ellos no hubieran llegado o desamparado como muchos de los políticos que solamente buscan saciar su ansia de poder quien nadie puede imaginar que hubiera ocurrido, afortunadamente y, sobre todo pronóstico, tenemos montañas poderosas en altura y composición; nuestro Señor guarde la hora en la cual esos que todo arreglan con palabras atenten contra ellas, porque entonces nada podrá garantizar la seguridad ante estos terribles huracanes de cada municipio asentado en el Océano Pacífico Mexicano.

Después del susto no vendrá la calma, la sociedad de Puerto Vallarta exigirá protocolos de seguridad reales y aplicables; el otro camino será continuar a merced de la cada vez más agresiva naturaleza, agraviada y agredida, con demasiado descaro, cuando la historia se repite es en tragedia, se esperan acciones sensatas no discursos de buena voluntad hay mucho por hacer fuera de los escritorios, allá donde la gente realmente sufre y pierde lo poco que ha logrado juntar por generaciones.

 

(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, columnista. 21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA; obtuvo el grado de Maestro en Educación, actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones y del Consejo Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.