Sutilezas vivas…

Por Alondra Maldonado Rodriguera

alondrachef@gmail.com

 

Alguna vez en mis años mozos… bueno, los míos siguen siendo mozos, pero cuando era estudiante universitaria en el DF, más de una vez nos reunimos los amigos para ir a las trajineras y pasear por los canales de Xochimilco. El folclor andando, ya en los canales navegaban señoras vendiendo las quesadillas tradicionales de flor de calabaza, chorizo verde, hongos, huitlacoche, etc.; en otras embarcaciones mariachis endulzando el oído; vendedores de papas, elotes y esquites. Por supuesto, todo amenizado con tragos, ambiente puro. Nada dista más que esas imágenes románticas del cine de oro mexicano, en donde por esos canales viajaban trajineras llenas de hortalizas cultivadas en las chinampas y otras más, repletas de flores.

A la distancia, mi alma onírica, recuerda entre felicidad, por los momentos vividos, y nostalgia por lo perdido. Hoy, la vida me ha deparado una grata sorpresa. Sinceramente, tengo un sabor de boca como niña después de comer un helado de chocolate o como cuando en Navidad Santa Claus, te traía la muñeca de la cartita colocada en el árbol. O, tan buen sabor de boca y una alegría de espíritu, como el beso bien dado de tu amor.

Todo inició con la invitación de unos amigos y colegas a visitar cultivos orgánicos en Xochimilco. Lo orgánico, está tan de moda, que cuando a todo le ponen la etiqueta de orgánico, me entra algo de desconfianza. El viaje entre canales atestados de trajineras, música y vendimia, ya me daba algo de flojera. Llegamos al embarcadero habitual y no vimos al contacto, al llamarlo, nos informó que debíamos irnos al embarcadero de Cuemanco. Al llegar, descansé al ver que tal aglomeramiento no existía, ni la música y alguna vendimia moderada.

Canales apacibles, esporádicas mariposas monarcas por el época, garzas grises y blancas. En las márgenes de las chinampas, las nopaleras y ahuejotes (árbol endémico), encarnan el inusual azul del cielo, que se agradece. La voz de Renato Flores González, inicia su relato.

-Xochimilco quiere decir lugar de flores. Nosotros queremos rescatar la manera tradicional de cultivar en las chinampas, volver a lo de antes.- Lo dice lleno de convicción, ojos cándidos y con la pureza característica de quien trabaja con la tierra.

La primer parada la hacemos en una isla de chinampa, con el señor Leonardo Medina Jiménez. Nos bajamos de la trajinera y nos recibe con un apretón de manos generoso. Te ve a los ojos, -bienvenidos-, mientras te da un apretón de manos con ganas. -Vengan. – Levanta una malla circular, que descubre unas retamas y asclepia. -Aquí, hay unos organismos vivos.-Recordé un comentario sobre un helecho gigante: ¡Qué ser! Así que pensé que ser refería a esos escuálidas seres vivos de las plantas, porque no estaban nada robustas. Don Leonardo se inclina y nos dice: vean, aquí hay un huevillo de mariposa monarca y acá hay una oruga y ¡Vean! Aquí hay una crisálida.

¡Las sutilezas de la vida! Por primera vez veía en un puntito, un huevecillo. La crisálida pasa de verde a amarillo, transparente y puedes ver a través de ella la metamorfosis de oruga a mariposa. Escrutó entre otras ramas y presenciamos la vida misma. Luego nos mostró, la lombricomposta. Donde el proceso natural donde la hojarasca se descompone por organismos, se emula.

Luego nos cuestionó que era el ecocultivo, o cultivo orgánico…-es aprender de la naturaleza, observarla, seguirla. Ella se controla a sí misma. Por ejemplo, las víboras cincuate controlan las ratas y las varicia imbrincata o falso escorpión, controla las babosas, cochinillas, arañas, grillos, etc. Así, si las dejamos en su hábitat, ellas controlan las plagas y se evitan los químicos. ¡Jamás imaginé tener en mis manos una serpiente o un lagarto! Todo es tan natural, tan orgánico.

-Ahora sí, vámonos al cultivo.- Dice Pedro Velasco.

Al llegar ahí entre canales estrechos, nos cuentan sobre los métodos de fertilización. Una composta con el añadido de levadura para pan, ojo, sin cebolla ni ajo, porque matan a lombrices que benefician a la composta. Para purificar el agua de metales pesados sembramos alrededor alcatraces. Carrizo, papiro y cola de caballo. Todo esto lo llevan a cabo con especialistas de la UNAM. La ciencia válida el conocimiento tradicional.

Ellos cuidan la tierra para que no se canse y hacen cultivo rotativo, intercalado con plantas aromáticas como ruda, menta, romero, hierbabuena, salvia y albahaca. También utilizan el método manual para eliminar aquellas plagas visibles o incluso, utilizando la tricograma, cuyos huevos se alimentan de la larva que quieras combatir.

Orgullo y amor por su tierra es lo que mueve a estos jóvenes, es lo mejor, que son jóvenes originarios de Xochimilco. Se capacitan constantemente con una Asociación Civil llamada Redes.

El éxito de este emprendimiento es el apoyo de los restaurantes de la zona de Coyoacán, la Condesa, aroma y Polanco que apoyaba estos productores, donde incluso surge el intercambio. Los chef les piden que cultiven las verduras o hierbas que exóticas que necesiten.

-¿Me vendes una lechuga?

La lechuga más grande y turgente que he comido y la arúgula, ¡ni que decir!

¡Hay esperanza en este mundo!

Apoyemos este tipo de cultivos con el consumo directo… Si vienen de vacaciones al DF vale la pena visitar esta otra cara de Xochimilco.

Rento Flores González, teléfono: 5516231589.