La economía del ecosistema

Por Alondra Maldonado Rodriguera

alondrachef@gmail.com

 

El sábado 16 de enero por la noche debería quedar registrado como un día de luto nacional más, la noche en que más de cincuenta equipos de maquinaria pesada se introdujeron resguardados por granaderos para destruir más de 57 hectáreas de manglar en Cancún, Quintana Roo. Donde cínicamente FONATUR y SEMARNAT, actúan con desvergüenza descarada cuando emiten en un comunicado que, “actuaron conforme a la ley y cumplieron con todos los requisitos”, y en uno de los informes dicen que “no se encontraron especies en los manglares”. El mínimo sentido común, es suficiente para saber la falsedad de semejante informe, basta ver las imágenes de los caimanes mutilados por las gigantes máquinas para darse cuenta de ello.

Me indigna con la misma impotencia que los manifestantes de Cancún, saber que debemos protegernos de las mismas instituciones que deberían hacerlo, ¿cuál estado de derecho?, estamos en un estado de corrupción miope. Basta ver el oleaje en nuestras costas compartidas entre Nayarit y Jalisco para percatarse del avance del mar hacia tierra.

Cínicos, desvergonzados, miopes, cuando en 2006 ya se habían protegido los manglares, me permito compartir una nota del 5 de febrero de 2007 de la Jornada por Iván Restrepo.

“Como era de esperarse, poderosos intereses económico-políticos de los estados que cuentan con áreas costeras se inconformaron por la entrada en vigor del decreto que prohíbe “la remoción, relleno, trasplante, poda o cualquier obra o actividad que afecte la integridad del flujo hidrológico del manglar”, así como del ecosistema y su zona de influencia.

El lunes señalamos aquí que se trata de una reforma a la Ley General de Vida Silvestre, aprobada el pasado 21 de diciembre por el Legislativo. La idea central es proteger el ecosistema más productivo y vital de la franja litoral, y de salvar de la extinción a diversas especies animales y vegetales.

Destruidos sistemáticamente en México y el resto del mundo, la comunidad científica y los grupos ciudadanos defensores de los recursos naturales emprendieron hace años una campaña para convencer a gobiernos, a comunidades de pescadores, a habitantes de las zonas costeras y a los inversionistas de las características únicas, de las tareas que cumplen y de las ventajas de conservar los manglares en buen estado.

Recientemente la campaña se vio reforzada con los datos sobre el aumento del nivel de los mares y el avance de sus aguas tierra adentro como uno de los efectos del calentamiento global. En el caso de México, los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México y de otras reconocidas instituciones advierten, por ejemplo, que la intrusión del agua marina será de, por lo menos, 40 kilómetros tierra adentro en la península de Yucatán para el 2050. Así, lo que hoy es el emporio turístico trasnacional más importante del Caribe quedará bajo las aguas, lo mismo que puertos, asentamientos humanos y las actividades económicas que se realizan en el litoral y su área de influencia.

El reporte divulgado el viernes pasado en París sobre los efectos del cambio climático coincide con dicho diagnóstico y llama a un cambio radical, a que la comunidad de naciones modifique su actitud hacia la naturaleza. En primer término, reduciendo el consumo y dispendio de hidrocarburos, utilizando fuentes alternas de energía, con más bosques y selvas, y ocupando sustentablemente la franja costera.

Pero mientras los científicos lanzan advertencias y el gobierno federal se compromete a proteger los manglares, el gobernador de Quintana Roo, Félix González, de gira por España ofrece, al igual que el licenciado Calderón, todas las garantías a los inversionistas iberos para que sigan haciendo la América en el Caribe mexicano.

El señor González, heredero de quienes propiciaron la segunda conquista, la empresarial (los corruptos Villanueva Madrid y Hendricks Díaz), se convierte en promotor inmobiliario en vez de garante de la riqueza natural de su estado. Cree que el país es un enorme fraccionamiento puesto a la venta al mejor postor. Así, los capitales encuentran aquí ventajas que en otras partes no tendrán y exigen el respaldo oficial para seguir depredando. Mientras, los bancos españoles Santander y BBVA obtuvieron el año pasado en México utilidades sin cuento en dólares.

En Quintana Roo y en otras 14 entidades costeras, los intereses privados unidos a las instancias oficiales locales expresan su inconformidad por la entrada en vigor de la reforma que protege los manglares y piden modificarla. Destacan los casos de Campeche, Sinaloa, Nayarit, Veracruz, Chiapas y Tabasco, ricos en dicho ecosistema. Hasta el nieto de El General que gobierna en Michoacán, se sumó a la presión porque la nueva legislación “impide el desarrollo económico que proporcionan los recursos naturales para garantizar la satisfacción plena de los derechos sociales”. Precisamente lo que no han hecho esos gobernadores, pues la destrucción de los ecosistemas costeros y la presencia de las cadenas hoteleras trasnacionales han ido de la mano de mayor desigualdad social y económica, lavado de dinero, enriquecimiento de funcionarios. Al lado de los hoteles de lujo, miles de pobres, como en Cancún y la Riviera Maya, anunciados como modelos de desarrollo turístico sin pobreza ni depredación.

¿Está el gobierno federal preparado para hacer cumplir la nueva legislación o, como es frecuente, será madrugado por los depredadores?”

La profecía se cumplió, Cancún se vio madrugado por los depredadores. Lo peor es que el turismo que alguna vez se enamoró de Cancún, lo hizo por el paraíso que entrañaba su diversidad natural, hoy es tristemente una plancha de cemento más, con las mismas tiendas que puedes encontrar en el resto del mundo, ha perdido su singularidad.

¿Pero sabemos que beneficio tienen los manglares?

El manglar es un tipo de ecosistema que ocupa la zona intermareal cercano a las desembocaduras de cursos de agua dulce de las costas de latitudes tropicales de la Tierra, cuyas características son:

  • Tolerancia a altos niveles de salinidad.
  • Raíces aéreas que estabilizan el árbol en terrenos blandos.
  • Semillas flotantes (plántulas)
  • Estructuras especializadas que permiten la entrada de oxígeno y la salida de bióxido de carbono.

Importancia ecológica

  • Hábitat de estadios juveniles de muchos peces, moluscos, crustáceos, entre otros. Aproximadamente el 70 % de los organismos capturados en el mar, realizan parte de su ciclo de vida en una zona de manglar o laguna costera.
  • Funcionan como pulmones del ambiente porque producen oxígeno y usan el bióxido de carbono del aire.
  • Poseen una productividad primaria muy alta lo que mantiene una compleja red con sitios de anidamiento de aves, zonas de alimentación, crecimiento y protección de reptiles, peces, crustáceos, moluscos, un gran número de especies en peligro de extinción, entre otros.
  • Sirven como filtros para sedimentos y nutrientes, manteniendo la calidad del agua.
  • Protegen el litoral contra la erosión costera derivada del oleaje y las mareas, como consecuencia de la estabilidad del piso litoral que las raíces fúlcreas proveen; de otra parte, el dosel denso y alto del bosque de manglar es una barrera efectiva contra la erosión eólica, como los vientos de huracanes, etcétera, aún durante las temporadas de fuertes tormentas.
  • Son evapotranspiradores-suplen de humedad a la atmósfera.
  • Son fuente de materia orgánica e inorgánica que sostiene la red alimentaria estuarina y marina.
  • Estabilizan los terrenos costeros contra la erosión, protegen el litoral contra los vientos huracanados y otros eventos climatológicos de gran impacto.
  • Son principalmente territorios de apareamiento, cría y alimentación para muchos peces, moluscos y toda una gama de otras formas de vida silvestre.
  • Los manglares son un paliativo contra posibles cambios climáticos no sólo por ser fijadores de CO2, sino además porque el manglar inmoviliza grandes cantidades de sedimentos ricos en materia orgánica.
  • También mediante este mecanismo, los manglares atrapan contaminantes.
  • Los manglares purifican las aguas cloacales transportadas por los afluentes y disminuyen el cambio climático mediante la oxidación o reducción del óxido nitroso que es el gas de efecto invernadero.
  • Sirven como reguladores del flujo de agua de lluvia, reducen el efecto de las inundaciones.
  • Se estima que por cada especie de manglar destruida se pierden anualmente 767 kg de especies marítimas de importancia comercial.

Nayaritas, y jaliscienses, que no nos madruguen con nuestros manglares.