Ejemplo Paterno

En una reunión de padres y maestros, se hablaba de la necesidad de que en las aulas hubiera una acción formadora del carácter.

 

Uno de los padres presentes, molestó por lo poco que se adelantaba en la discusión dijo: “Lo que se necesita enseñar a los niños es honradez. No puede ser que yo les de lápices a mis hijos, para que los usen en la escuela, y que alguien se los robe. ¡Las escuelas deben enseñar más honradez!”

 

¡Qué lindo discursito el de este padre! Lástima que luego que se terminó la reunión, en confidencia con otro padre declaró que los lápices, él los traía de la oficina para sus hijos, los sacaba a espaldas del jefe. El mismo que reclamaba honradez, estaba muy lejos de practicarla. ¿Cómo, entonces, podría inculcarla en sus hijos, o esperar que los otros niños la tuvieran hacia ellos?

 

Se dice que los niños de todas las edades poseen una cosa en común: cierran los oídos al consejo y abren los ojos al ejemplo”. Cuán cierto, por lo tanto, dice el refrán: “Dime qué ejemplos pones delante de tus hijos, y te diré qué clase de hombres llegarán a ser”.

 

Padres ¿qué clase de ejemplo somos para nuestros hijos? El vocabulario decente que queremos ver en ellos, ¿lo escuchan de nuestros labios? La limpieza moral que queremos inculcarles, ¿la ven ellos en nuestra propia conducta? El sentido de obediencia, responsabilidad y de amor a Dios, como base para el éxito de nuestros hijos, ¿sabemos ejemplificarlo nosotros mismos delante de ellos? Si así no fuera, entonces, ¿qué pretensión podríamos tener con respecto a nuestros hijos? Los niños y los jóvenes de nuestro tiempo demandan mejores ejemplos de sus padres, tanto dentro del hogar como fuera de él.

 

Ellos no deben perder la confianza y el respeto hacia sus padres por acciones censurables que les vean hacer a escondidas de la familia.

 

Si como padres deseamos ser un ejemplo inspirador para nuestros hijos, sigamos junto con ellos en las huellas del ejemplo supremo dejado por el gran Maestro. Dios mismo fue quien estableció el hogar en la tierra, y ese nido de amor será un ejemplo para moldear el espíritu sólo cuando los padres y los hijos amemos al Creador y procuremos hacer su voluntad.

 

Si cumplimos con nuestra responsabilidad sabiamente, y nuestros hijos al ser adultos retroceden de los valores que les inculcamos, ya sería un error de ellos.

 

Livier Nazareth. Psic./Tanatóloga, Especialista en Crisis Familiar y de Pareja, Terapia por la pérdida de un ser querido. Citas 22 5 82 63. Cel: 322 151 04 96 livier590@hotmail.com Facebook Livier Nazareth.