En transporte, ¿ocupamos que vengan a decirnos cómo resolver nuestros problemas?

Por Juan Antonio Llanes

 

Hola. Sorprende que un problema que deben de resolverlo los propios ciudadanos, los que enfrentan la problemática de movilidad se requiera la intervención del gobierno del estado para que proponga alguna alternativa para solucionarla. Vemos por qué aceptar, como única, la propuesta que planteó y decidió la Secretaría de Vialidad del Estado a cargo de Servando Sepúlveda. ¿Será realmente la espina dorsal para el mejoramiento del servicio del transporte urbano en el municipio, un modelo ruta-empresa y todo lo que este replanteamiento conlleva y por ello aceptar la medicina que nos recetan? ¿Qué acaso ocupamos que vengan a decirnos cómo resolver nuestros problemas?

No sabemos de las aportaciones que hayan hecho o vayan a hacer, el líder cetemista Rafael Yerena, tampoco la responsable del área vial del Ayuntamiento, Pina Ibarría, y algunos otros notables “opinólogos” que escucharon, con atención, el proyecto salvador que presentó el funcionario estatal.

Antes de continuar con el comentario, de entrada habrá que hacer notar que, tal vez estemos equivocados, o al menos no hubo difusión en este rubro, de otorgarles a choferes, administrativos y demás personal que gira en torno de este servicio los mínimos beneficios sociales que, por ley, están obligados los empresarios a darles a sus trabajadores y los sindicatos a exigir que la disposición legal se lleve a cabo y fijarles horarios de trabajo decentes.

Ya se habló de la reestructuración de rutas, de las características que deben reunir los unidades del equipo rodante, del prepago como una medida para que el chofer únicamente se dedique a manejar y no se distraiga con el cobro del boleto y los cambios, de la capacitación de los choferes, de rutas troncales y alimentadoras, que permitirían reducir al mínimo los camiones que deben transitar por el centro urbano, de los horarios de frecuencias de las unidades, la reducción y adecuamiento de los puntos de embarque y desembarque de los pasajeros, en orden de agilizar y expeditar los tiempos de traslado, también se ha comentado de la indispensable capacitación que deben de recibir los conductores de las unidades. En fin, un compendio de medidas que no pueden materializarse sin mediar una atención especial a los choferes y personal que puede hacer posible la materialización de tan utópico proyecto de movilización.

Aquí, residentes y turistas soportamos la mala calidad de un transporte urbano que debiera ser de una calidad acorde a la fama y resonancia del destino turístico y creemos que también deberían aceptarse comentarios o sugerencias por ser, como usuarios, los primeros perjudicados.

Miren, objetivamente y para contextualizar el sentir de varios ciudadanos, la participación de algunos personajes en estas reuniones, no responden a los intereses de los usuarios porque de alguna manera, son parte misma del problema.

Veamos: Tiene que buscarse una solución integral del servicio público de pasajeros, no solo el regular, con normas específicas la industria del transporte público urbano, choferes y empresarios. También forman parte de esta oferta de servicio público los taxistas, que se destacan no por la prestación de un buen servicio, sino por las molestias y pésimas actitudes para con los usuarios. Ambos deben de regularse y corregirse.

No es posible que los usuarios estén expuestos, en muchas ocasiones, al trato despótico e impersonal por parte de los taxistas y además sin tener la certeza del cobro que le hará el conductor de la unidad, cuando tal inconveniente se puede resolver expeditamente con la instalación de los taxímetros en cada taxi.

Salta una pregunta, ¿qué hacen los sindicatos, CROC, CTM para defender los derechos sociales que tiene sus agremiados cuando esto no reciben la atención y ni tampoco gozan de los derechos que otorgan el Seguro Social, o el Infonavit, mucho menos garantizarles una pensión por sus años en la actividad o retiro por edad avanzada?

A dónde queremos llegar, es resaltar el hecho de que se están exigiendo una serie de obligaciones o exigencias a los conductores. Si se piden requerimientos, también es de justicia garantizarles la tranquilidad de sus familias cumpliéndoles las obligaciones a que están comprometidos los patrones y los sindicatos, con la atención de las autoridades correspondientes.

En lugar de una convocatoria de notables, reunidos para aportar ideas y soluciones con criterios comprometidos a sus sindicatos, empresas u otro tipo de instituciones, sería muy conveniente la conformación o integración de un grupo multidisciplinario, representativos de todos los sectores de la comunidad. Algo así como un consejo municipal del transporte público con voto de decisión y donde incluya un grupo de trabajo, representativo de los diferentes sectores de la ciudad, que opinen y resuelvan. Solo quien padece el mal servicio, tanto de del servicio de camiones urbanos y de los taxistas, puede calificar la prestación del mismo.

Eso es modernizar, el sistema de movilidad, equipo, rutas y el elemento humano. Solamente atendiendo los componentes de la actividad del transporte público, se llegará a contar con un servicio acorde a las necesidades del destino, de sus ciudadanos y visitantes y no únicamente referirse al modelo del equipo rodante o el uniforme de los conductores o sus malos modales, claro. Y somos los habitantes de este destino los que tenemos que decidir el mejor modelo de transporte urbano, el que merecemos como un destino turístico de primer mundo, que es visitado por miles de turistas, con solo dos calles, de entrada y salida de su centro urbano y condiciones socioeconómicas disimiles a otras poblaciones de México.

 

NOTITAS DE “BOTEPRONTO”

 

—¿Cambiar para seguir igual o… peor? Ahora que se vislumbran los cambios de dirigencia en el CDE del PRI, presumiblemente para reinventarse como partido, reestructurando dirigencias y estructuras y recuperar la capacidad competitiva que extravió en la pasada elección con la “madrina” que les propinó Movimiento Ciudadano, pues nada, cuando se esperaban nuevas caras, perfiles adecuados para reorientar el rumbo del priismo del priismo de Jalisco resulta que quienes aparentemente ocuparán la presidencia y la secretaría general, José Socorro Velázquez, y Mariana Fernández, tienen y lo presumen el visto bueno del jerarca cetemista, Rafael Yerena, de los dirigentes de las dos organizaciones, CROC, Alfredo “el güero” Barba, y Antonio Álvarez y de un empresario metido a la política partidista, representando a los campesinos, CNC, Roberto de Alba. ¿Candidatos unidad?, tal vez de la nomenclatura, pero que nos dicen de la militancia, que impávida observa que siguen tomándose las mismas decisiones al arbitrio de unos cuantos. Hoy registran su candidatura, el próximo sábado les dicen que se aceptó su candidatura y el 1 de mayo recibirán la bendición del presidente del CEN, Manlio Fabio Beltrones. Regreso al pasado versión actualizada. Abran la cancha a nuevas caras y aspiraciones. A los jóvenes principalmente, que decepcionados por la cerrazón a los jóvenes emigran a otros partidos políticos.

 

—Quien debe de “andar preocupado”, como si eso le afectara, es el ex gobernador Emilio González, quien tiene un proceso de expulsión en su todavía partido, el PAN. Ya lo dice su presidente, Miguel Ángel Martínez, el “juicio” sigue su curso y pronto se tendrá la resolución. A “mientajefas”, le achacan, no, lo acusan, de anteponer los intereses del panismo local para apoyar a quien fuera el candidato a Guadalajara, Enrique Alfaro. Y estos apoyos fueron evidentes, pero como era el “gober” en ese tiempo, apechugaron, criticándolo en círculos cerrados. Ah, pero ahora van por la revancha y la credencial, si es que tiene, el frívolo de González Márquez.

Nos vamos. Sonrían y sean felices. Inténtelo.