El “Cepillo” Dávalos, ¿un buen presidente o un “buen hombre”?

Por Juan Antonio Llanes

 

Hola. Ahora que, por estrategia de imagen pública el alcalde, Arturo Dávalos, no excluye de sus actividades todo tipo de actos, hasta le ha dado por cantar en cumpleaños, habría que “poner en el tapete”, si tales tácticas lo conduzcan a la construcción del liderazgo social del que carece en este momento, y con ello, el respaldo a sus aspiraciones de reelegirse en su cargo como alcalde del municipio.

Cuál es su objetivo, ¿qué se le reconozca como un buen hombre, campechano, sencillo, el amigo de todos, el facilitador de favores, o proponerse en pasar a la memoria colectiva como buen presidente?

En su momento, panista por convicción, ahora “emeceista” circunstancial, fue el alumno más aventajado, y disciplinado, del ex alcalde naranja y ahora diputado local, Ramón Demetrio Guerrero. Logró colarse en el ánimo del bipolar personaje y como consecuencia, el apoyo de recursos y del equipo político del “Mochilas” que trabajó para llevarlo a la presidencia municipal.

En poco más o menos -no “semos” buenos para la “contada”- 170 días al frente de la administración del municipio, el llamado “Cepillo” sigue tratando de quitarse la mácula de haber formado parte importante del equipo de trabajo de uno de los más criticados gobiernos que han pasado por el edificio de la presidencia y por fabricarse un estilo diferente de gobernanza, donde su bonhomía que pretende resaltar, puede resultar un factor adverso porque sus funcionarios ya “conocen el camino” para lucrar con sus cargos y la humildad con que se conduce, artificial o auténtica, genera las condiciones.

Habrá que advertirle al alcalde Dávalos que, si bien parte de vecinos de las colonias deprimidas verían con entusiasmo el reparto de ladrillos, cemento, varillas, láminas, etcétera, emulando a su antecesor, como táctica para activarse como “protector de los débiles y desamparados”, el resto del municipio espera que el populismo que conoció como funcionario se reemplace con acciones directas al beneficio de la ciudad, de todos. Infraestructura urbana, mejoría de los servicios, equipamiento urbano.

De poco ayuda a la ciudad que se ahorre la gasolina de su vehículo o el pago del transporte, -acostumbra caminar al trabajo y con publicidad para que la gente lo sepa-, de seguir usando la indumentaria usual, cuando ahora es el alcalde de un destino turístico internacional, y el pretender “quedar bien con todos”. Esa imagen solo es identificable con el ex presidente de Uruguay, “Pepe” Mújica. Vamos, ni que su gobierno sea una analogía al de Ramón Guerrero ni tampoco que se conduzca como el “hermano Cepillo”.

Cierto, como persona, tiene buena aceptación en la comunidad, pero ahora como presidente municipal, las exigencias que implica gobernar un municipio en quiebra financiera, endeudado, con grillas internas y con la presencia de “presidentitos” en su gabinete, deberá enfrentarlas con decisión, autoridad, talento político, honestidad, y resultados tangibles.

Y para lograrlo, de poco le ayuda el “carisma callejero” que pretende darle a su personalidad.

La construcción de una imagen personal, auténtica, de un liderazgo que convoque a todos los sectores para trabajar por el impulso y la creación de empleos bien pagados, por tener una ciudad acorde a su fama y la conciliación de los intereses grupales o de sectores, merece la pena de desligarse de anteriores formatos de gobierno, donde la corrupción y la ineficiencia son responsables del estancamiento del puerto.

No nos vayamos con el espejismo del momento, donde la derrama económica del turismo se está dejando sentir, por los factores que ustedes quieran mencionar, y creamos que todo está bien. Los escenarios son cambiantes y es aconsejable que se construyan o propicien las condiciones idóneas para tener un municipio, estable, seguro, con buenos servicios y una mejor conducción de gobierno. Puerto Vallarta lo necesita y se lo merece.

Por ahí nos hemos encontrado con algunos ciudadanos, conformistas, que sus esperanzas de mejores tiempos se compendian en expectativas de que la administración de Dávalos resulte menos mala que las dos anteriores, Chava y Guerrero.

Por el momento, Puerto Vallarta vive un momento excepcional por el éxito turístico, y no reparamos en las deficiencias del gobierno de la ciudad y menos cuando el presidente tiene a todos contentos, regidores y funcionarios con complacencias a sus requerimientos o compromisos, un espejismo que puede desaparecer en un santiamén y regresarnos a la realidad.

Los problemas de inseguridad, en la recolección de basura, oscuridad en muchas colonias de la ciudad, equipamiento para la corporación policiaca, asaltos, robos, narcotráfico, no se solucionan con la subjetividad de las buenas intenciones o declaraciones.

¿Será Arturo Dávalos, “El Cepillo”, quién genere las condiciones para un resurgimiento internacional del destino y mejores condiciones de vida para los vallartenses y los visitantes? ¿O vendrá formar parte de la lista de los malos gobernantes que se han aprovechado patrimonialmente del cargo y que han pasado a formar parte de una nueva clase de ricos? ¿Cuál será el balance de resultados durante tiempo que permanezca en el cargo?

Lo preguntamos, porque ya ven, amenaza por reelegirse en su cargo y habría que preguntarse cuáles son las cartas de presentación que respalden su aspiración.

Primero que gobierne bien, que consolide una administración y que después de ello la opinión de los ciudadanos respalde sus intenciones. ¿O creerá que con lo que ha hecho, su aspecto bonachón, su sencillez de vestimenta, la condescendencia con los pares regidores y los principales funcionarios, exhibir sus cualidades de andarín y de canto ya tiene el camino pavimentado?

 

NOTITAS DE” BOTEPRONTO”

 

—Con todo comedimiento, le solicitaríamos a don Aristóteles Sandoval, el “gober” de Jalisco, que no generalice, pero su decisión de avalar la despenalización en el uso de la mariguana no tiene el consenso de todos los gobernados en este estado. Ojalá y no seamos “aves de mal agüero”, pero avalar una determinación originada más por el afán de quitarles el “negocio” al narcotráfico, – ¿y luego qué, seguirán con las demás drogas “fuertes”, coca, heroína? – ponen en riesgo de salud miles, millones tal vez, de gentes, principalmente jóvenes, que serán atraídos por la moda “cool” de fumarse los carrujos que puedan hacerse con los 30 gramos que les permiten.

 

—Vaya “negociazo” de Salvador González Reséndiz. Vivo para el “bussines”. Se presume, todos, que en la construcción del edificio que ocupa UMA se incrementaron discrecionalmente los gastos para su edificación, -del sobrecosto del malecón mejor ni hablamos-. Y ahora que pasa a ser propiedad de Pensiones del Estado, pues, por arte de magia se terminarán los críticas y señalamientos.

 

—Los líderes sindicales no van a consentir tan fácilmente que le pongan enfrente a la competencia, sabedores que pueden perderla. Ahora están pidiéndole al gobernador Aristóteles que vete la llamada “Ley Uber” que permite que este tipo de empresas se instalen en todo Jalisco ofreciendo los servicios de taxis personalizados, aduciendo que resulta una actividad que solamente deben operarla los taxis tradicionales, los amarillos.

 

—Una pregunta: para ustedes, quien ha sido el más “gandalla” para sacarle provecho a la alcaldía del puerto, ¿el “Mochilas” o González Reséndiz?

Nos vamos. Sonrían y sean felices. Una recomendación: recibamos con cordialidad a los visitantes y ofrezcámosles seguridad y cortesía.