Consejos de una abuelita modernaGente PV

La tierra prometida

Desde los inicios de la raza humana, las personas han tenido la necesidad de vivir en pequeños o grandes grupos, donde para su mejor convivencia, cada quien realiza un trabajo según sus aptitudes y, para poder vivir en completa paz, armonía, dentro de un ambiente de gran confort, justicia, solidaridad y felicidad, crearon ciertas normas o reglas, a las que todo integrante se debe sujetar… ¡Para no verse continuamente rechazado por su misma comunidad!

 

En aquellos tiempos, también se elegía un líder, capaz de dirigir y responsabilizarse del bienestar de su comuna. Pero al pasar el tiempo, entró el costumbrismo, la indiferencia, desobediencia y apatía en determinados personajes… ¡Provocando desequilibrio y malestar entre ellos!

 

Cuando el ser humano no ha comprendido su maravillosa misión para lo que ha sido creado, en cuanto ha adquirido el famoso “poder”, llega a perder hasta el sentido de la responsabilidad, del respeto… ¡Y del amor verdadero!… y es entonces cuando hace a un lado esa sabiduría y cordura innata… ¡Para convertirse en grandes tiranos, que corren el peligro de sentirse como unos Dioses Todo Poderosos, cometiendo arbitrariedades y barbaries inauditas!..

 

Sólo basta echar una hojeada al libro histórico más antiguo de todos los tiempos; en él podremos observar, que cuando las  personas se  dejan llevar por la degeneración y ambición desmedida… ¡Se convierten en verdaderos monstruos capaces de destruir a quienes se pongan enfrente!

 

Por ejemplo: Cansados de la terrible opresión y la esclavitud en que era sometido el pueblo de Israel, por parte del rey de Egipto, y su inconcebible orden del matar a todos los niños varones para evitar su multiplicación desmedida; cuando vino el nacimiento del hermoso Moisés, para que no lo asesinaran, su madre a los lo colocó en una canasta, dejándolo  entre los juncos para que la hija del faraón lo encontrara y se apiadara de él… Así sucedió cuando la princesa lo encontró, lo recogió y… ¡Lo trató como si fuera su propia criatura!

 

Años más tarde, cuando ya era mayor, al ver cómo un egipcio maltrataba a uno de sus hermanos, lo mató y escondió; creyendo que nadie lo había visto; pero, al día siguiente vio que dos israelitas peleaban entre sí, y cuando les llamó la atención, uno de  ellos le preguntó que si los mataría al igual que al egipcio… ¡A Moisés le dio miedo y huyó del faraón!

 

Años después, el pueblo desesperado gritaba a Dios para que los protegiera de tanta infamia; Él se le apareció a Moisés, para que sacara a su pueblo de Egipto, fueran en búsqueda de… ¡La tierra prometida!

 

Como el faraón no accedía a la súplica de Moisés, Dios mandó diez plagas, y cuando la última (muerte de los primogénitos), afectó al faraón, por fin accedió a que el pueblo de Israel, abandonara Egipto, y… ¡Ahí comienza el éxodo (la salida), en búsqueda de “la Tierra prometida“!…

 

Así inició el famoso peregrinar que duró cuarenta años, tratando de encontrar ése maravilloso lugar donde verían todos sus anhelos realizados… sin embargo, en cuanto se sintieron libres… ¡Confundieron la palabra liberación con libertinaje!; se convirtió en un pueblo malcriado y desobediente… Hasta que el mismo Dios ¡Envió los diez mandamientos para controlar tanto desmán!…

 

Cuando por fin encontraron… ¡La tierra prometida!…Todo fue un verdadero caos, ya que como se sintieron “poderosos“… ¡Se olvidaron nuevamente de sus mandamientos, promesas, justicia!… Entregando su… “Libertad tan anhelada“… ¡En aras de sus pasiones mal entendidas cambiando el amor, por: la pasión, avaricia, venganza, destrucción, etc.! …

 

Después de tantos siglos de búsqueda, por fin, éste miércoles de ceniza, cuando el Reverendo me la ponía y decía: “Polvo eres y en polvo te convertirás“… Me quedé pensando llegando a la conclusión:

 

“Si el polvo es la tierra muy menuda que se levanta fácilmente… Eso significa que, yo soy… ¡LA TIERRA PROMETIDA!; que si no me preocupo por encontrar ese amor, paz, respeto, sabiduría y libertad, tan anhelada, dentro de mi ser… ¡Jamás la encontraré aunque camine cuarenta años más!… ¡Eso es lo que Dios quiere de cada uno de los habitantes de éste enigmático Planeta Tierra, para que por fin entendamos que es imposible encontrar “La Tierra prometida“ en el exterior… ¡Sin haber explorado nuestro Increíble y maravilloso interior!…

 

Cariñosamente Ana I.

 

Es imposible encontrar “La Tierra prometida“ en el exterior... ¡Sin haber explorado nuestro Increíble y maravilloso interior!

Es imposible encontrar “La Tierra prometida“ en el exterior… ¡Sin haber explorado nuestro Increíble y maravilloso interior!