El cajón de sastreGente PV

A los derechos de autor en su día

El 26 de abril es el Día Mundial de la Propiedad intelectual, para concientizar en el respeto y protección de la innovación y la creatividad, ya sea en el campo científico, comercial o artístico. El tema es amplio, pero hablaré sólo del arte y en específico de la música, ya que es una actividad humana que nos acompaña, es de fácil acceso y su disfrute no necesita una preparación previa.

 

No hablaré de la escasa o nula remuneración que recibe un autor, en tiempos de Internet, por su creación, sino del plagio. La música es una serie de combinaciones de siete notas lo que permite que muchas canciones se parezcan por casualidad y otras por causalidad. Hay géneros completos, como el blues y el ranchero, que los temas son básicamente variaciones de otros porque las melodías se construyen con la misma base armónica.

 

El artista debe tener como bien primigenio la creación original, Julio Cortázar pregonaba que frente a la hoja en blanco, el escritor debe alejarse de sus influencias; pero que si estas eran demasiado notorias, sólo quedaba el camino del plagio como un método cuestionable para encontrar tarde o temprano la voz propia. De sobra es conocido que algunos sólo robaron y no encontraron la originalidad.

 

Existen los préstamos, los políticos saben mucho de eso, cuando sus equipos de comunicación se apropian para la campaña del éxito en turno.  Bruce Sprigsteen tuvo que pedirle a Ronald Reagan que no usara “Born in the U.S.A.”. La Iglesia Católica no se queda atrás, con el permiso divino incorpora temas mundanos, “Blowin´in the wind” de Bob Dylan, es cantada en español como “Saber que vendrás, saber que estarás…” Y el himno Guadalupano “Somos cristianos y somos mexicanos, gloria, gloria contra lucifer” usa la melodía integra el himno de España.

 

Otra forma de robo son los Samplers, fragmentos de canciones o arreglos que se usan descaradamente en una pretendida nueva canción. El rapero Vanilla Ice saltó a la fama con “Ice Ice Baby” construida sobre la línea de bajo de “Under Pressure” de Queen y David Bowie. La canción “Superstar” de Martha Sánchez utiliza el arreglo principal de “Just Can´t get enough” de Depeche Mode.

 

Sobre el robo descarado de melodías hay infinidad de ejemplos que pueden localizarse en Internet, gracias a cazadores de plagios y seguimientos de demandas. Destacan el tema “Vive la vida” de Cold Play y su parecido razonable con un tema instrumental de Joe Satriani; My Sweet Lord” de George Harrison, aceptó que plagió inconscientemente el tema “He so fine” de The Chinffon” o aquellas canciones de los Hombres G “Dejad que las niñas se acerquen a mí” y Marta tiene un marcapasos” que no son otras que “Don´t Worry Baby” de The Beach Boys” y “At the Zoo” de Simon y Garfunkel.

 

Así, pues en este Día Mundial de la Propiedad Intelectual, “El Cajón de Sastre” (nombre susceptible a ser plagiado) despide la ocurrencia de hoy con estas palabras de mi autoría “Yo ya me voy al puerto donde se halla la barca de oro que debe conducirme yo ya me voy”.

 

Alejandro Aquino

Historiador, músico y escritor

 

El 26 de abril es el Día Mundial de la Propiedad intelectual, para concientizar en el respeto y protección de la innovación y la creatividad

El 26 de abril es el Día Mundial de la Propiedad intelectual, para concientizar en el respeto y protección de la innovación y la creatividad