Vallarta hoy:

Comunicar-se

Demetrio Hernández Llamas

 

Cuando las personas nos comunicamos por regla general, hoy lo sabemos,  decimos más de lo que conscientemente queremos transmitir. El lenguaje puede ser interpretado desde diferentes ángulos, con decodificaciones simples o complejas, aun cuando esta sea mediante textos escritos,  pero se multiplican los mensajes  cuando esta interacción comunicativa se da entre dos o más personas frente a frente, pues  el lenguaje no verbal extiende  todo un  abanico de significados y suposiciones.

 

Es común  que al hablarle a los otros muchos mensajes se escapan del  control, las entonaciones, los errores, la conjugación entre movimiento de ojos y expresiones verbales que se dan espontáneamente, el contexto de la conversación y  las intenciones planeadas del hablante le darán además, matices a cada uno de los elementos de la comunicación.

 

La comunicación humana directa, pone de marco también el factor de las emociones,  ya sean estas abiertamente expresadas o con la intención de encubrirlas,  pero inevitablemente se ponen en juego las motivaciones a veces nobles,  a veces mezquinas: el receptor, sin embargo, puede ser sensible a los signos que se le manifiestan frente a sus ojos y sus oídos, su estado emocional puede estar alertando esas “lecturas”  que usualmente no son tan claras pero regularmente  son sentidas.

 

Es una tarea imposible sostener un control  sobre las impresiones que despertamos en los otros, de alguna manera nuestro Yo no es como lo imaginamos, sino que podríamos decir que le pertenece más a los otros, es decir no es tuyo tu Yo. Sobre todo porque prevalece más la reacción del común de la gente  a la imagen que el otro le despierta, que al que realmente se tiene al frente, se antepone  mucho de su propia forma de interpretar o de juzgar al que se mira o al que se escucha.

Durante el proceso de atención, que usualmente reconocemos como psicológica, estos aspectos también los podemos apreciar, quizás con mucha más nitidez por la naturaleza del dispositivo de intervención, un paciente puede de entrada “ver” en su psicólogo o su analista según sea el caso, cualidades positivas  o atribuciones negativas como efecto de su propia historia o su situación emocional.

 

La llegada al momento de la primera entrevista,  tiene por lo general un contexto previo, como la forma en cómo se recibió la  recomendación,  la entonación que se percibió durante la llamada telefónica o las sensaciones experimentadas en el primer acercamiento, y esto incide directamente en la forma en que se interpretan y emiten los mensajes. Los consultantes sin lugar a dudas, intentarán asimilar la imagen corporal  y la escucha de las palabras del clínico a lo que ya identifican con anterioridad, consciente o inconscientemente, le asignan significados a la presencia de éste. Pueden ubicarlo por ejemplo como el sacerdote laico o como el consejero motivador, o bien le pueden otorgar el lugar de su  juzgador, incluso puede darse el caso  que se le suponga como  seductor  o hasta  procurar seducirlo,  y no necesariamente en el sentido erótico, sino como cómplice o como defensor de su causa, es decir querer hacerlo tomar partido.

 

De todo este fenómeno referido, se desprende que las entrevistas iniciales son la clave fundamental de que un tratamiento se ponga en marcha o se detenga de entrada, el analista o psicólogo no siempre resulta digamos “apropiado” para el paciente o analizante, ya que si le resulta demasiado amenazante o decepcionante en los acercamientos iniciales, simplemente no continuará. Pero estas situaciones en una mayoría de casos, puede darse a partir de las impresiones del consultante  o sus intenciones, a veces de sus simulaciones, en realidad cada caso es diferente, imposible e incorrecto hacer generalizaciones apresuradas.

 

Un tratamiento no siempre comienza desde la primera entrevista, pero es probable que sí suceda. La relación intersubjetiva define que tan factible es el establecimiento del contrato, si un analizante considera que la persona que llevará su análisis no es la adecuada es verdad, pero si piensa y cree que sí es también será verdad.

 

Comentarios a demetriohll@gmail.com

 

Cuando las personas nos comunicamos por regla general,  decimos más de lo que conscientemente queremos transmitir

Cuando las personas nos comunicamos por regla general, decimos más de lo que conscientemente queremos transmitir

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