El GritoGente PV

Bahía de Banderas: El Desgobierno

Daniel Jiménez Carranza

El devenir de los acontecimientos, nos muestran una tendencia errática del oficio de gobernar por parte de nuestros políticos, quienes cada vez representan más la  mínima expresión de los intereses populares; y por el otro lado, los grupos delincuenciales y de poder económico que han venido tomando mayor relevancia en la sociedad; los primeros, sembrando el terror en sitios como en Acapulco, Ciudad de México, y tantos otros puntos a lo largo del territorio nacional; los segundos, sometiendo a los políticos a sus muy particulares intereses.

 

Aunado a ello, el poco quehacer político en la defensa de los derechos de los  ciudadanos, y el respeto a los principios rectores de nuestra Constitución, como es el caso en la Riviera de Nayarit propiciando que los grandes grupos hoteleros, los desarrolladores e inversionistas privados, se apoderen de espacios públicos  propiedad de la nación, comprendido dentro de este concepto, el territorio y la población, mismos que han sido ultrajados en beneficio y uso exclusivo de estos grupos, con la tolerancia, complicidad y complacencia del Ayuntamiento que preside actualmente su alcalde, José Gómez.

 

Muestra de estos reprobables atropellos son innumerables hechos, como  la existencia de los mega señalamientos del grupo VIDANTA, existentes en los linderos que separan los estados de Jalisco y Nayarit, en donde prácticamente se asume que entras o dejas el estado de VIDANTA, y no el de Nayarit, lo mismo ocurre con la construcción del puente volado para el cruce de carritos de golf en Nuevo Vallarta, contra la inconformidad manifiesta de sus habitantes, y otros tantos abusos del grupo, que ha hecho caso omiso de estas protestas, en tanto las autoridades municipales, han guardado un vergonzoso, cobarde y cómplice mutismo.

 

Lo mismo ocurre en la zona costera, donde los grandes hoteles y desarrolladores, desde el Mayan Palace, y tantos otros hoteles y desarrollos, pasando por playa de Destiladeras, Punta de burros, la zona de Punta Mita donde existen paraísos privados para sus propietarios, sin posibilidad alguna para cualquier nacional de su derecho a disfrutar las playas; en Punta Negra, el acceso público a las playas, ha sido bloqueado, complicando la posibilidad de estacionamiento, porque el propietario del predio colindante con dicho acceso ha colocado grandes rocas en medio del camino para evitar que el espacio frente a su predio sea ocupado por los visitantes que dejan sus vehículos ahí.

 

Esta situación es insostenible, debe necesariamente tomar otro rumbo, el de la eliminación de cotos de bienestar para unos cuantos que han contado con el capital para instalarse, hacer suyos espacios, e impedir su acceso a la población, titular auténtica de estos espacios. Los políticos, que se han erigido en aras del voto popular, ahora dan la espalda al pueblo, y se arrodillan vergonzosamente ante pingües dádivas del poder económico sin importarles la abierta violación a los derechos del pueblo sobre sus recursos.

Sin duda, la actividad turística representa una importante fuente de ingreso para el país, mas su desarrolllo tiene necesariamente que ser regulado, sin que ello implique el avasallar los derechos de la población, que es la auténtica titular de sus playas, de preservar y respetar el entorno y equilibrio ambiental, así como que las empresas que ahí se establecen ofrezcan una sólida posibilidad de desarrollo a todos los niveles de ejecutivos nacionales, para que ello guarde su adecuada correspondencia con la generación de empleos que tanto se propaga con la instalación de estas empresas.

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