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El amor… ¿a la madre?

Educación y parentalidad

Dr. Jesús Cabral Araiza

 

Ya hemos hablado en otras oportunidades de algunos trastornos de la parentalidad que suelen ser significativos e importantes, tanto para entender la dinámica entre padres e hijos, como para evaluar la evolución de los vínculos afectivos entre estos. Ahora nos referiremos a las vinculaciones afectivas que propicia la madre entre ella y sus hijos en dinámicas que, pueden resultar benéficas para el sano desarrollo integral de su hijo.

 

Primeramente si les parece, hagamos una división de la infancia en tres partes: Los tres primeros años, de los tres a los seis y de los seis a los nueve años. Con esta división que algunos autores señalan, entre ellos David Ausubel, podemos entender mejor lo que nos interesa destacar.

 

En la primera infancia (0-3 años cronológicos), los padres son los depositarios de afecto y vinculación dependiente absoluta con los hijos, los padres se ilusionan y pierden la perspectiva de que siempre esta relación será así. Pues no, resulta que los hijos en su desarrollo introyectan las figuras parentales sin cuestionamientos significativos y el amor que profesan, aunque auténtico debe entenderse en el marco de una fuerte codependencia. De igual manera es el inicio de aprendizajes que tendrán repercusiones en las etapas posteriores del desarrollo infantil.

 

Ya en la segunda infancia (3-6 años cronológicos), existe un fuerte desarrollo moral y el inicio de cuestionamientos severos respecto a las figuras parentales, del reto por medir fuerzas para el logro de metas o caprichos según se desee ver. Cuando los padres mal entienden la educación y el rol principal de madre y padre recae en la figura femenina, esta no puede ser las dos figuras a la vez. Aunado a ello y con el uso de poderosos distractores tecnológicos, la madre pasa menos tiempo hablando con sus hijos, dando un valor superficial a la palabra y cayendo en una dinámica pragmatista de castigo o recompensa con los hijos, sin saber las consecuencias de sus reforzamientos negativos de conductas destructivas y autodestructivas.

 

Ya instalados en la tercera infancia (6-9 años cronológicos), los niños emiten fuertes cuestionamientos sobre el actuar de sus padres y desean mayor independencia de ellos. Aunado a la influencia de los grupos sociales virtuales o presenciales, los padres e hijos fomentan un mayor conflicto cuando no existen antecedentes integrales y sanos de comunicación y afecto.

 

Una de las principales fallas en la Parentalidad actual es la falta de disciplina, comunicación, afecto, empatía, tolerancia, educación y en sí el ejercicio de la prentalidad en su más básica expresión. Como muchas cosas de la “vida moderna”, pareciera que tenemos padres light, sin capacidad para ejercer su estatus, ya sea porque no lo conocen, no les interesa, a su vez no les enseñaron, e incluso es algo que les llego sin planearlo ni desearlo.

 

El asunto se torna más delicado cuando pensamos que este rechazo o abandono, tanto de los padres a los hijos como a la inversa, tendrá repercusiones sociales tarde o temprano. Basta ver las maneras y las formas de convivir y celebrar entre muchos de nuestros jóvenes adolescente, sin límites o respeto a la autoridad (V. Gr. laydi 100 pesos).

 

Ahora que estamos por celebrar al ser que nos dio vida, hagámoslo de la manera más consciente posible, reconociendo sus virtudes pero, igual señalando y corrigiendo junto con ella sus fallas. Lo más valioso de una relación parental no es lo que se regala materialmente, son los afectos y el amor que se construye y queda en una relación tan sólida como debiera ser esta.

 

Si quieres que tu hijo haga las cosas con la mayor exigencia trata de exigirte tú mismo lo mejor en todo, él vera tu ejemplo y aprenderá, ¿quieres que haga deporte? Hazlo junto con él. ¿Quieres que estudie y sea respetuoso?, pon el ejemplo, no solo se lo exijas, exígete tú, el tomará tu ejemplo.

 

Una de las principales fallas en la Parentalidad actual es la falta de disciplina, comunicación, afecto, empatía, tolerancia, educación y en sí el ejercicio de la prentalidad en su más básica expresión

Una de las principales fallas en la Parentalidad actual es la falta de disciplina, comunicación, afecto, empatía, tolerancia, educación y en sí el ejercicio de la prentalidad en su más básica expresión