Vallarta hoy:

Y hubo alguna vez un festival de canto llamado OTI

Alejandro Aquino

Historiador, músico y escritor

 

Cada año las familias mexicanas olvidaban sus rencillas domésticas para sentarse frente al televisor y decantarse por algún intérprete o canción, discutían al final el veredicto de los jueces y si les gustaba la edición del concurso compraban el disco para escuchar de nuevo a los participantes. Se trataba del OTI México, festival de la canción que estuvo en activo de 1972 al año 2000 y tuvo su mayor esplendor en las décadas de los setentas y noventas.

 

Aquel concurso era la versión nacional de uno iberoamericano inspirado en el Festival de Eurovisión y mantenía las siglas de sus creadores “Organización de Telecomunicaciones Iberoamericanas”. El OTI dejó momentos memorables en la televisión mexicana, la dinámica del concurso, las escenografías; los coros de los Hermanos Zavala y aquella tonada parapapeada; los arreglos de Chucho Ferrer y Eduardo Magallanes y la virtud de agrupar compositores y arreglistas inspirados. Fue la plataforma para muchos cantantes, la tumba de otros y algunos consiguieron, con la canción participante, su éxito único.

 

Entre aquellos dramáticos arreglos orquestales hubo canciones memorables, como “El Triste”, oda masoquista de Roberto Cantoral en voz de un juvenil José José; la derrotista “Al Final”, del mismo autor e interpretada por Emmanuel o la tonada positiva de José María Napoleón “Vive”. Contó con participantes constantes que no ganaban nada y siempre se quejaban de robo como Sergio Esquivel que inmortalizó “Un tipo como yo”. Los intérpretes fueron variados, la mayoría desaparecían después del concurso o se volvían portadores de una canción de éxito que eclipsaba lo que hicieran después, como Prisma y “De color de Rosa; Lara y Monarrez con “Volverás con el verano”. De Yoshio y María Medina no se supo jamás. Hasta el OTI ayudó para que resucitaran Enrique Guzmán y César Costa.

 

Siempre daba la impresión de ser un concurso amañado, aunque nunca se supo de un arreglo como tal, quizá porque los ganadores contaban con la suficiente dosis de melodrama. Careció de la emoción y unión nacional que provoca Eurovisión, los televidentes no votaban. Era un laboratorio e las compañías discográficas. El equipo de compositores era de primera línea: Felipe Gil, Sergio Andrade, Lolita de la Colina, Amparo Rubí entre otros. Gualberto Castro, Lupita D´alessio, Ana Gabriel, María del Sol, Lila Déneken, Arianna, Mario Pintor, Jorge Muñiz, Carlos Cuevas, Ana Gabriel, Eugenia León desfilaron por los escenario del OTI, en la actualidad algunos ya son estrellas consagradas y otros se dedican a otras cosas.

 

Los tiempos han cambiado, la audiencia gusta de cosas efímeras, que no del todo es malo porque evitaríamos un presentador eterno como Raúl Velazco. El mercado musical es distinto, por lo tanto, un nuevo OTI sería impensable sin las redes sociales y sobre todo sin conocer la vida íntima de los cantantes, en retrospectiva fue el concurso abuelo de los programas mezclados con Reality que privilegian el morbo y la vida privada de los participantes en la actualidad.

 

Un nuevo OTI sería impensable sin las redes sociales y sobre todo sin conocer la vida íntima de los cantantes

Un nuevo OTI sería impensable sin las redes sociales y sobre todo sin conocer la vida íntima de los cantantes

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