Vallarta hoy:

Partidocracia dinosauria

El ambiente político empieza a calentarse al atisbo de las cercanas elecciones del próximo mes de junio, que en teoría, nos dará las posiciones de salida de los partidos políticos para el Derby de 2018. A este tenor, se inician todo tipo de zancadillas, alianzas, desprestigios entre rivales, etcétera.

 

Este tipo de eventos, saca a la luz múltiples trasiegos de capitales y asociaciones del poder político con el empresarial, el delincuencial, como el caso de televisa; los candidatos en Tamaulipas; a su vez, todas las entidades y personajes acusados se aprestan a desmentir todo tipo de acusaciones, al amparo de la verborrea empleada para desmarcarse, y dejar todo este tipo de acusaciones como parte de la tradición del juego político por mantenerse en el templete del socavado circo político y los favores a allegados que de ello viven.

 

Este tipo de denuncias, pasa a formar parte de otra etapa más de la contienda política, que una vez celebradas las elecciones, todo mundo se tranquiliza y se integra a la cotidianeidad, y se arrincona en el olvido sin que exista una entidad ciudadana o estatal que se ocupe de la investigación de las denuncias hechas. El conformismo de la sociedad es tal que los políticos y empresas beneficiadas por su contribución al mantenimiento del statu quo político que les retribuye con creces, continúan con sus ilícitas actividades, sin que en el país suceda nada.

 

A diferencia de países en otras latitudes, en donde semejantes casos de corrupción afloran, los políticos renuncian o se les inicia juicio político; en el nuestro, las cosas continúan sin mayor alteración, el país continúa por la senda “ascendente”, en donde con unas cuantas tarjetas de Soriana, o Monex, permite a  los políticos de siempre continuar usurpando de sus privilegios y lujos; el pueblo, continúa con su rechazo y desencanto por los políticos; las empresas, con su acostumbrado privilegio en la adjudicación de contratos millonarios.

 

Es vergonzoso el grado de cinismo de los gobernantes al emplear todo tipo de artilugios para mantener a ellos y sus “partidos” en el poder, pero quizá peor, es el inmovilismo del pueblo, que a sabiendas de la ola de abierta corrupción e impunidad, permanece indolente y pasiva. Tenemos ejemplares referencias de  pueblos como el guatemalteco, que a pesar de contar con una población rural mayor que la de nuestro país, cuyo acceso a la educación es considerablemente menor, nos ha dado una muestra de coraje y organización ciudadana.

 

El movimiento 3 de 3 parece ser la incipiente célula ciudadana de organización en nuestro país, sin embargo, este tipo de plataformas, no debe representar el último aliento antes de la expiración, es necesario exigir su íntegra aplicación.

 

Los tiempos electorales en democracia, son sin duda una posibilidad para el país de rectificar rumbos y de inyectar nueva vida a la función política, sin embargo, en las condiciones democráticas que contamos, difícilmente puede ocurrir algo semejante, hemos pasado de la época del PRI-dinosaurio, a la de partidocracia dinosauria, la hegemonía que anteriormente detentaba el PRI, ahora se ha compartido con todos los partidos políticos para mantener la unidad del poder. En el 2000 se terminó con la hegemonía unipartidista, que dio nacimiento a la multipartidista. Ahora es momento de cambiar este anquilosado esquema de explotación de los que se benefician el poder ejecutivo, los corifeos del  legislativo, escalando peligrosamente al judicial.

 

Hemos pasado de la época del PRI-dinosaurio, a la de partidocracia dinosauria, la hegemonía que anteriormente detentaba el PRI, ahora se ha compartido con todos los partidos políticos para mantener la unidad del poder

Hemos pasado de la época del PRI-dinosaurio, a la de partidocracia dinosauria, la hegemonía que anteriormente detentaba el PRI, ahora se ha compartido con todos los partidos políticos para mantener la unidad del poder

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