Para el PRI, no hay más; Andrés, Iván, Roberto o César

Por Juan Antonio Llanes

 

Hola. A propósito de la  inmovilidad, del entumecimiento que se vive al interior del priismo local, recordamos un viejo refrán que describe con literalidad el periodo de aletargamiento que resiente el otrora poderoso e influyente partido político: “están viendo la tormenta y no se hincan”. Caramba, por lo menos, recen.

Con liderazgos desgastados, una membrecía desorientada y expectante, el éxodo de militantes de sus filas y la apremiante urgencia de reagruparse y fortalecerse para los eventos electorales futuros, pues nada, siguen los escarceos, los dimes y diretes, y la ausencia de sensibilidad y madurez política para conciliar los intereses individuales, grupales o corporativos que habiliten decisiones consensuadas para nombrar a quienes vengan a relevar a los actuales cargos directivo, que está visto, han sido rebasados por los nuevos escenarios.

Tal vez no les inquiete la deserción de pequeños, medianos o importantes liderazgos, Máximo, Tito, Heriberto, Pancho Hernández, etcétera…..y los que están ya boleto en mano,  que quiérase o no, golpean la imagen del PRI, pero también derivan en la solidaridad de familiares o amigos, que sumados, pudieran representar un número indeterminado de ciudadanos que se integrarán a la lista de sus detractores y al debilitamiento de la organización política. Y para detener la sangría, no se ve a nadie que tenga la personalidad y credibilidad para ello.

¿Quién, o quiénes, de la reducidísima baraja de personajes que sobresalen en el priismo local tienen la capacidad y las posibilidades – reales-, de revertir el preocupante entorno?

Para la inaplazable e inminente decisión que tienen en puerta, la designación de nombres para su dirigencia local, no tienen muchas figuras para escoger y aun así -las diferencias que esbozan las partes que siempre se involucran son incisivas o mordientes-. Los Yerena, los González, Pimienta y ahora los Reséndiz, el grupo “gustavista”, el “bravista”, principalmente, cada quien trae “su gallo”, refutan las cualidades que puedan tener los de enfrente. Y sí, pareciera que ellos no se han dado cuenta, que el tiempo corre y, no a su favor.

Decíamos que en el  exhibidor priista solo asoman los nombres de Andrés González Palomera, de César Abarca, Roberto González, de Iván Bravo y del “Cheo” Aréchiga.

De todos ellos, los que han externado sus pretensiones de reemplazar como presidente del CDM del PRI, Gustavo González Villaseñor, son González Palomera y el hermano del ex alcalde Javier Bravo. Y lo que siempre ocurre con los priistas, no pueden ponerse de acuerdo, y lo peor, aumentan sus exigencias para apoyar en uno u otro sentido. Claro, a menos que tengan por ahí otra propuesta viable, que lo dudamos.

Por un lado, Yerena, los González Pimienta y Reséndiz y Bravo, refunfuñan sobre la posibilidad de que Andrés vuelva a la presidencia del partido y por la otra, la corriente política de Gustavo pone muchas condiciones para que Iván Bravo se haga cargo de la conducción del mismo, aunque este tenga la venia del líder cetemista.

Y si los cuestionamientos siguen subiendo de tono y la imposibilidad de ponerse de acuerdo se manifiesta, ¿por qué no pensar en un tercero, o cuarto?

El maestro Roberto González ha demostrado disciplina partidista, tiene imagen aprovechable, maneja el discurso y es un político joven que demuestra institucionalidad.

Otro más, César Abarca. Conoce el municipio, está al tanto de lo que sucede en su partido, se ha dado a conocer en las colonias periféricas, donde están los votos, a través de los programas sociales que maneja el Seapal, aunque sí, su permeabilidad social requerirá mucha sensibilidad y modestia.

Obvio decirlo, pero desde que el “escribidor” ha seguido de cerca el acontecer político local, y resalta más de unos 10 años a la fecha, el canibalismo político, el autoritarismo y el menosprecio por el trabajo político, y la conformación de círculos cerrados han hecho casa con los tricolores.

Ojalá y por el bien de su partido, los priistas, mejor dicho, la cofradía que tiene en sus manos la franquicia del tricolor, y con los acontecimientos de los últimos 4 años, donde el Movimiento Ciudadano ha demostrado capacidades y estrategias para ganarse la simpatía de los ciudadanos,  los impele a abrir sus puertas, los ojos y las decisiones, convencidos de que el partido y el poder que lleva implícito, no es privativo de grupos o corrientes, sino de los militantes.

Valiera más que despertaran a la nueva realidad, registrando que las victorias pasadas, las aceptaciones populares, la imposición de candidatos, el manejo grupal arbitrario, las descalificaciones a aquellos que no se sometían a las decisiones cupulares, la presencia de figuras frágiles a las críticas, el abuso del poder, … y más, forma parte ya de una historia reciente, y que todo ese bagaje que lo identificaba resulta un lastre para el trabajo partidista, la reconstrucción de su estructura administrativa y organizacional, y retomar el poder de convocatoria y movilización. No todo está perdido, pero, ¡despierten! o los “naranjas” los mandarán hasta la “liga de ascenso”.

Vamos, si bien es cierto que la imagen de los políticos y los partidos se ha minado paulatinamente, debido principalmente al descrédito, al abuso de los privilegios, la culpa no es de las instituciones sino de los individuos que las integran y ahí la imperiosa necesidad para que los priistas seleccionen entre los mejores militantes, los más identificados con la comunidad y  a aquellos que pueden presumir de fama pública aceptable.

 

NOTITAS DE “BOTEPRONTO”

 

—Que coincidencias en el uso del lenguaje entre el alcalde de Guadalajara y el ex gobernador panista Emilio González Márquez. El segundo, o sea el panista, ustedes lo recordarán seguramente, tuvo el singularísimo desplante bravucón de “mentarle la jefa” a todos aquellos detractores de sus decisiones. Y apenas el fin de semana, el político, que “no tiene un pelo de tonto”, Alfaro, se aventó la frase de “váyanse a la chin…” dirigida a inversionistas de la  construcción que amagaron con llevarse a otros lados sus negocios ante lo que dijeron, era una “cruzada en su contra”. No podemos tener duda que ambos exabruptos tuvieron razón de decirlos, solo comentamos el léxico de ambos.

 

—No será el cambio del titular, pero lo que nos aseguraron es que en Comunicación Social del Ayuntamiento, se avecina la incorporación de un elemento que refuerce el trabajo de Silvia Álvarez. Ya se lo propusieron, y lo dan como un hecho, pero falta la aceptación del colaborador. Sabe de creación y promoción de imagen.

 

—De risa las declaraciones patrimoniales, de ingresos, de intereses, que enmarca la ley de 3×3 hechas por los funcionarios del gabinete de Aristóteles Sandoval. Solo dos “perlas”. El Secretario de Vialidad, Servando Sepúlveda, que solo tiene una casa y dos “terrenitos” con valor de 90 mil pesos cada uno. Y… se le va manejando un Mercedes y un Cadillac. Otro, Francisco Ayón, de Educación, el pobre hombre dice que… ni casa tiene. Y así por el mismo tenor el resto.

 

—Y en Puerto  Vallarta, ¿cuándo se animarán a presentar sus declaraciones 3×3 los funcionarios municipales? La Ley los obliga.

 

—Ni modo. Pudo más la experiencia y el juego de los “extranjeros” que integran a los “zopilotes” del América. Para la próxima “chivas”.

Nos vamos. Sonrían y sean felices.