Aprendiendo a VivirGente PV

Micromachismos.

  • Que los hombres no participen en las labores domésticas, como tender la cama, barrer, lavar los trastos, hacer la comida, es una forma de violencia que sobrecarga de trabajo a las mujeres.
  • El abandono de un padre destruye una familia.”
    Anónimo

 

Esta escena es frecuente, la pareja regresa a casa después del trabajo:

 

Él: Vengo cansadísimo y muerto de hambre.

Ella: Yo también, ahora mismo preparo la comida.

Él: Sí, ¿en qué te ayudo, mujer?

Ella: Pon la mesa.

Él: Mientras, prepárame un vaso de agua fresca, tengo muerto de sed.

Ella: Sí claro.

Él: Veré las noticias en la tÉlevisión y me pondré las pantuflas.

Ella: (Prepara la comida, lava algunos platos, revisa si hay mensajes en la contestadora del teléfono, le lleva el vaso de agua, pone la mesa y lo llama a comer).

Él: Mi vida, ya pusiste la mesa, me entretuve con las noticias… Ah, qué bien huele esto, por eso te amo mi vida, tienes cinco manos, todo lo haces y bien.

Ella: …

 

Las relaciones entre hombres y mujeres están marcadas por abusos disfrazados conocidos por “Micromachismos” que llevan a cabo los hombres, con la finalidad de mantener a las mujeres a su servicio, a través de ejercer poder y control sobre ellas. En la mayoría de las ocasiones, las mujeres aceptan estos abusos y se someten porque lo ven “normal”, por no discutir, por cansancio, por que vivieron la misma situación en su familia de origen y así lo aprendieron, o porque realmente están convencidas de que su papel es de servicio y entrega hacia los demás.

Que los hombres no participen en las labores domésticas, como tender la cama, barrer, lavar los trastos, hacer la comida, es una forma de violencia que sobrecarga de trabajo a las mujeres, quienes en muchas ocasiones contribuyen a la economía en iguales circunstancias.

En este sentido, es frecuente encontrar parejas en las que ambos son proveedores; sin embargo, todas las tareas de la casa, incluyendo el cuidado y la educación de los hijos, se delegan únicamente a la mujer, obligándola a una doble, y a veces triple, jornada de trabajo. Estas mujeres están acostumbradas a servir a los demás y no dejan tiempo para sus propios intereses: El cuidado de su salud, sus aspiraciones y gustos personales.

Descubrir este tipo de maltrato casi invisible, necesariamente incomoda, sin embargo, la transformación de este tipo de relación, por dolorosa que resulte, surge precisamente del reconocimiento de esos “pequeños abusos”. La identificación de esas situaciones lleva a construir relaciones más equitativas y de cooperación con las mujeres.

La reorganización de las responsabilidades, los acuerdos permanentes, el hacer visibles los actos de control y dominio y el poner límites a los abusos, propiciará relaciones más equitativas entre la pareja y con los hijos. Es una creencia errónea atribuir solo a las mujeres la responsabilidad de las tareas domésticas y a los hombres la economía del hogar. Ambos pueden participar igual en todas las funciones.

Por tal motivo mi querido amigo, no pase a formar parte  de los “MICROMACHISTAS”, ya que ayudar a su mujer no lo denigra, y sí lo eleva al grado de comportarse como un verdadero hombre, y su ejemplo servirá para las nuevas generaciones que aprenderán lo que Beethoven manifestaba: “El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad”.

Si quieres saber más sobre este tema, tengo a tu disposición desde “La biblioteca familiar”, Él libro “Principios y valores para la familia de éxito” y Violencia familiar y Adicciones; CIJ

 

Como siempre, usted sabe que le deseo lo mejor del mundo.
¡Hasta la próxima!

 

Livier Nazareth. Psic./Tanatóloga, Especialista en Crisis Familiar y de Pareja, Terapia por la pérdida de un ser querido. Citas 22 5 82 63. Cel: 322 151 04 96

Email: livier590@hotmail.com Facebook: Livier Nazareth.Psicóloga/Tanatólogalivier590@hotmail.com