Consejos de una abuelita modernaGente PV

Dejad que los niños se acerquen a mí

Qué palabras tan más hermosas y verdaderas dijo Jesús, cuando quisieron que las inocentes criaturas, que querían estar a su lado, le dejaran descansar.

 

Para todos los creyentes o no; sobre todo para esos padres de familia que después de un día de arduo trabajo, llegan a casa cansados y son recibidos por esos maravillosos ángeles terrenales, llenos de vitalidad y algarabía deseando jugar con ellos… ¡Y qué tremenda desilusión se llevan las criaturas cuando son rechazados y enviados a su cuarto, a que se sosieguen y no hagan ruido, ya que ellos quieren descansar!…

 

Y es cuando el enojo y la impotencia se va apoderando de esas mentes infantiles, porque… ¡Es tan triste el tener la dicha del vivir con sus queridos padres y… no poder convivir felizmente, ni disfrutarles, para poder recordar el día de mañana, esa infancia feliz!…

 

¡Que los adelantos tecnológicos no formen una barrera entre padres e hijos!… No permitan que en esas mentes infantiles llenas de inocencia y pureza, entre primero la malicia; antes que ese Dios lleno de ternura, misericordia y amor

 

¡No permitan que la maldad penetre en las mentes y cuerpos de sus tesoros, por ese cansancio pasajero!…

 

Es indignante cuando los padres de familia quieren desligar sus responsabilidades educativas y permiten que extraños, o el mismo gobierno, les hablen sobre esos temas tan importantes y delicados, como son la educación sexual e higiene, así como la cívica y moral de sus pequeños e inocentes ángeles; porque ellos como están tan cansados trabajando, creen que pagando a terceros, ajenos a su familia y costumbres, ¡lo harán mejor!

 

Sigo insistiendo, para aquellos padres que sienten que si trabajan día y noche, podrán darle lo mejor a sus hijos (dinero, lujos, paseos, etcétera)… ¡Olvida que lo mejor para sus hijos, son ellos mismos!…

 

¡Pobres de los niños ricos que tienen todo, menos amor!… ¡Hay una gran diferencia entre ser padres de vocación, a los de obligación!

 

Los de devoción son los que esperan con gran amor el advenimiento de ellos y cuando nacen, son la alegría, el orgullo y la unión familiar; los disfrutan plenamente cada instante de sus grandiosas vidas, en un ambiente de cabalidad, justicia, libertad, honradez y misericordia; los educan con su ejemplo, y cuando han cumplido su misión de padres, dejan ir a esos sensatos jóvenes, felices, para que cumplan su misión en la Tierra.

 

Los padres por obligación, son por lo regular aquellos que se quedaron helados cuando se enteraron que ya venían en camino… Los que se casaron para cumplir “un requisito social”, después de hacer muchos intentos para deshacerse de ellos; son los que buscan la felicidad fuera del hogar, porque consideran que viven en un infierno… Los que nunca tienen tiempo para ellos… Los que no les gusta que se les acerquen y mucho menos les abracen y besen, ¡porque son muy machos!…

 

Los que esperan a que sean autosuficientes… ¡Para correrlos de su casa!… ¡Dejando esos ángeles terrenales a merced de los astutos traficantes!…

 

Por eso les suplico encarecidamente que hagamos caso a las sabias palabras del Jesús misericordioso, cuando nos indica: “DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MI”. ¡Para impedir que la maldad nos gane la batalla!

 

Es la única forma de que no sólo en nuestras familias, comunidades y países encontraremos la dicha, felicidad y libertad, tan anhelada por todos, en éste enigmático Planeta Tierra. ¡No más violencia familiar!

 

Cariñosamente Ana I.

 

Aquellos padres que sienten que si trabajan día y noche, podrán darle lo mejor a sus hijos (dinero, lujos, paseos, etcétera)... ¡Olvidan que lo mejor para sus hijos, son ellos mismos!

Aquellos padres que sienten que si trabajan día y noche, podrán darle lo mejor a sus hijos (dinero, lujos, paseos, etcétera)… ¡Olvidan que lo mejor para sus hijos, son ellos mismos!