Vallarta hoy:

Cuando para actuar bastaba mirar a la pantalla

En estos tiempos que los mexicanos se llenan de orgullo por el éxito de compatriotas en el cine mundial como Gael García Bernal, Alejandro González Iñárritu o Diego Luna, cabe mencionar que en el celuloide extranjero ya se habían retratado actores como Dolores del Río, María Félix o Pedro Armendáriz, y este último no sólo fue requerido por Hollywood sino por el cine Europeo.

 

Nacido en Texas, pero mexicano superlativo gracias a la dirección de Emilio “El Indio” Fernández, Armendáriz personificó la hombría, el sudor y el coraje del macho que le bastaba arquear la ceja para desmontar cualquier discurso.

 

Porque no tuvo el carisma de otros y vivió en una época carente de internet, muchos ignoran que en Italia compartió pantalla con Marcello Mastroianni en “Tam tam Mayumbe” y con Silvia Mangano en “Uomini e Lupi”; en Inglaterra con Sean Connery 007 en “From Russia With Love”; en España actuó junto a Concha Velasco en “El indulto”; en Francia fue coprotagonista en “Lucréce Borgia” y en Estados Unidos en compañía de John Wayne y Susan Hayward, en “The Conqueror”, una película recordada por la muerte, posterior al filme, de más de cuarenta actores y colaboradores que participaron en ella. Se realizó muy cerca de un sitio utilizado por el Ejército Norteamericano como campo de pruebas atómicas. Pedro Armendáriz fue de los afectados por la radiación, le diagnosticaron cáncer y ante el inminente final, el actor que personificó a Pancho Villa en tantas películas decidió quitarse la vida como lo exigiría un guion de la Revolución Mexicana, con una pistola.

 

En México se explotaron sobremanera sus gesticulaciones y miradas, Pedro Armendáriz Jr. contaba que después de grabar, llegaba a casa y decía “hoy me tocó mirar solamente al horizonte, arquear la ceja”. Sus actuaciones, por momento fueron exageradas, pero fue un requerimiento de la época, los estereotipos lo llevaron a ser parodiado, como aquel mítico personaje de Los Polivoces, “Agallón Mamafas”.

 

Tuvo un reconocimiento unánime en el extranjero, pero sobre todo por las películas que realizó en México, como “Flor Silvestre”, “Bugambilia”, “Enamorada”, “El rebozo de Soledad”, “El bruto”, “Enamorada” y sin lugar a dudas, si existiera una Biblia Mexicana, en el Génesis el paraíso se llamaría Xochimilco, el árbol de la ciencia del bien y del mal sería un retrato de una mujer desnuda y Adán y Eva se llamarían Lorenzo Rafai y “María Candelaria”, la película de Emilio “El indio” Fernández, que no sólo significó el avatar de Armendáriz, también su monumento y la carta de presentación personal y de toda una industria cinematográfica que fue grande y murió sin saberlo.

 

Alejandro Aquino

Historiador, músico y escritor

Armendáriz personificó la hombría, el sudor y el coraje del macho que le bastaba arquear la ceja para desmontar cualquier discurso

Armendáriz personificó la hombría, el sudor y el coraje del macho que le bastaba arquear la ceja para desmontar cualquier discurso

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