Vallarta hoy:

La psicopedagogía de hoy

Recientemente se modificó la Ley General en México en junio pasado, haciéndola compatible con la inclusión educativa, es decir, garantizando que los centros educativos de educación básica y media superior, reciban en sus aulas a toda la población de estudiantes, ya sea con alguna discapacidad, problema severo de conducta y de aprendizaje, así como aquellos alumnos con aptitudes sobresalientes.

 

Los cambios que se realizaron a este documento legal integra muchos aspectos interesantes, ya que a ningún alumno le puede ser negado el derecho a recibir educación, las suspensiones tan utilizadas por el magisterio son ahora prohibidas por la ley, tampoco puede ya condicionarse la presencia de los niños y jóvenes a las aulas si no están recibiendo medicaciones o psicoterapia, no puede ya utilizarse como un pretexto para mantenerlos al margen de la participación y el aprendizaje.

 

Aunque es muy loable esta serie de cambios legislativos, no será fácil la faena para que los maestros de nuestro país integren en su quehacer educativo estas disposiciones y se conviertan en una realidad que evite que sean dañados los derechos al acceso a la educación de la población infantil y juvenil, principalmente porque desde hace muchos años se viene sacando a los alumnos del salón de clases, o se mandan a su casa por uno o varios días como medidas de sanciones, más como una forma de deshacerse de un “problema” que como una estrategia que tenga un carácter formativo.

 

De hecho, en un porcentaje significativo de casos es más contraproducente excluir a los alumnos del núcleo escolar, ya que en estos períodos los alumnos se van a casa sin un trabajo específico y las condiciones en casa no son tan favorables para el aprendizaje individual y el desarrollo.

 

Desde que se dio inicio al programa impulsado por el gobierno Zedillista de incorporar al desarrollo y bienestar a las personas con discapacidad, podía escucharse y leerse que no es la población escolar la que debiera ajustarse a las necesidades de la escuela, sino que era la escuela la que debía adecuarse a las necesidades de sus alumnos, es decir, que desde entonces ya  se incentivaba para que las escuelas reconocieran las necesidades educativas específicas de sus pupilos, y realizaran planeaciones didácticas que favorecieran sus competencias para la vida de acuerdo con sus características personales y familiares, en concordancia con sus niveles de conocimientos y habilidades, teniendo presente que la currícula no debía ser rígida e inflexible, sino todo lo contrario, independientemente que los alumnos tuvieran alguna discapacidad o problemas de conducta.

 

A casi 20 años de este Plan de Desarrollo Social, aún prevalecen prácticas docentes similares a las predominantes en el siglo antepasado, donde era el maestro el que dictaba  la clase y los alumnos sentados frente al pizarrón seguían las instrucciones en silencio la mayor parte de la jornada escolar, por fortuna no es una mayoría y  son los menos día con día.

 

Las clases se están convirtiendo cada vez más en situaciones didácticas que el maestro crea para que las expresiones y las actividades sean más atractivas para los alumnos en torno al saber, no solo el saber conceptual o de conocimientos, sino el saber hacer y el saber ser, esto significa que las escuelas buscan más la formación de estudiantes con las competencias para “aprender a aprender”, y no solo recibir conocimientos aislados y fuera de contexto, solo porque lo establece el programa del grado, de hecho, aun cuando los contenidos son relevantes, lo que importa es que los alumnos al final de su proceso formativo logren la autonomía para aprender, pero también para auto regularse, así como ser auto disciplinados y con facilidad para hacer trabajo colaborativo.

 

Con la introducción en la “Propuesta Curricular Obligatoria 2016” que recién se está revisando por los maestros de todo el país para este ciclo que ya inició, se integran los aspectos emocionales como elementos fundamentales en la formación de niños y jóvenes, lo que implica que la escuela ya no solo favorecerá el aprendizaje de español, matemática y otras asignaturas, sino que tendrá como encomienda el desarrollo de habilidades para la convivencia, por ello los psicólogos están convocados a realizar importantes  aportaciones a esta misión educativa general en colaboración con los maestros,  que básicamente, estos últimos, fueron formados sin darle mucha importancia al dominio del desarrollo emocional, ya que hasta ahora había estado fuera de perspectiva central en las escuelas formadoras de docentes.  

 

Demetrio Hernández Llamas 

Comentarios y sugerencias en demetriohll@gmail.com

 

Las clases se están convirtiendo cada vez más en situaciones didácticas que el maestro crea para que las expresiones y las actividades sean más atractivas para los alumnos en torno al saber

Las clases se están convirtiendo cada vez más en situaciones didácticas que el maestro crea para que las expresiones y las actividades sean más atractivas para los alumnos en torno al saber

 

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