Vallarta hoy:

Alumnos con ¿problemas de conducta?

  • La apreciación de una buena parte de maestros es hoy en día, que se están otorgando más derechos que obligaciones a los alumnos.

Los padres y maestros, icluidas las autoridades educativas,  parecen tener ya un concepto muy definido de lo que es un “problema de conducta”, incluso está tipificado en las estadísticas escolares. Sin embargo, parece que hay diversos  criterios para describir  este fenómeno, que en muchas de las ocasiones ha llegado a ser utilizado para estigmatizar o excluir a los menores de su grupo natural al que pertenecen, pero que también ha ayudado a precisar los apoyos que se requieren y diseñar las estrategias más idoneas para el pleno desarrollo socioafectivo de los estudiantes.

Se ha señalado en diversos estudios sobre el hecho educativo, que existen algunas prácticas docentes que “producen” más alumnos con “problemas de conducta”, esto es posible apreciarlo cuando observamos que un alumno que en un grupo había presentado conductas lamadas irruptivas, de pronto  “mágicamente” desaparecen cuando otro maestro se hace cargo del grupo, y esto no se debe sólo al cambio de docente, sino al procedimiento profesional que se lleva a cabo. A veces entender que solo es por el cambio en sí, algunos profesores impulsan el cambio de escuela “disfrazando” la exclusión y la discriminación.

Esto nos hace pensar que quizá el “problema de conducta” designado por los maestros o directores de un plantel, puede ser replanteado, tal vez a considerarlo más como un problema de manejo de disciplina, o como se establece hoy en día con la nueva propuesta curricular que inició este ciclo escolar, como una falta de desarrollo emocional producto de las circunstancias del contexto del alumno.

Recientemente se ha generado una polémica entre los docentes de la educación básica ante este asunto, que ha sido una de las principales causas de frustración en las aulas, por desconocimiento de las nuevas reformas a la Ley General de Educación en México, relativo a que no se puede condicionar la participación de los alumnos en las escuelas, obligando a padres y alumnos a recibir tratamientos médicos o psicológicos, y dejándolos fuera del centro educativo a menos que asistan con un comprobante documentado de que estan recibiendo el tratamiento, pero también porque con ello quedan desprovistos muchos docentes de una estrategia muy recurrida para poder conciliar esas situaciones que escapaban de su control durante las actividades académicas.

La apreciación de una buena parte de maestros es hoy en día, que se están otorgando más derechos que obligaciones a los alumnos, cuando en realidad lo que se pretende es garantizar que sean protegidos y tratados con el mayor respeto posible, lo establecen las políticas internacionales de la educación inclusiva y la defensa de los derechos humanos.

Una nueva forma de interpretación

¿Qué exige a maestros y padres de familia esta nueva forma de interpretar los fenómenos de las “conductas problema”?, primero que las acciones que irrumpen el orden de una clase ordinaria por parte de uno o varios alumnos, no sólo debe interpretarse como algo muy personal que los alumnos tienen hacia el maestro, que estos fenómenos no pueden entenderse solo reduciéndolos a comentarios como: “es que viene de una familia “disfuncional”, que los procesos metodológicos como se desarrolla la actividad pedagógica pueden acentuar o atenuar los episodios de desobediencia y agresiones de los alumnos, que los alumnos no tienen desarrollada su autoregulación  y autodisciplina de entrada, sino que es parte de suproceso de desarrollo emocional, y éste es tan variable como sus historias de vida misma del alumnado.

Además que hablar de desarrollo de la inteligencia emocional forma parte ya del proceso formativo en donde se deberá procurar “implicar” a los padres de familia en este proceso educativo, para trabajar de manera colaborativa en esta empresa tan importante para cualquier sociedad, y  dejar ya  la vieja y estúpida guerra de echarse mutuamente las culpas y las demandas de las responsabilidades de la formación de los niños y jóvenes de este país entre maestros y padres, entre autoridades y defensores de los derechos humanos.

Solo el trabajo de colaboración con profesionalismo, favorecerá que arribemos a mejores niveles de desarrollo social, y esto no basta con buenas intenciones sino que requiere de métodos y técnicas mejor diseñadas.

Comentarios en demetriohll@gmail.com

 

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