Hasta dónde podemos crecer

Por Héctor Pérez García 
Analista turístico y gastronómico.
Sibarita01@gmail.com

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Hace una semana que se publicó en este diario “Vallarta Opina”,  un artículo de mi autoría externando la preocupación de que el turismo si no se planea, si no se administra,  podría acabar con el turismo.  <Acabando antes con la calidad de vida de los residentes>.

Don Abelardo Vara Rivera es uno de mis suscriptores en la ciudad de Cancún.  Empresario hotelero desde los mismos inicios del proyecto Cancún en la década de los años setenta, ha vivido mucho para contar y sabe mucho para entender el presente y prever el porvenir.

Carlos Gosselin Mauler es director de la poderosa Asociación de Hoteles de Cancún. Está en el puesto por su amplio conocimiento de los problemas de la industria del turismo y de la hotelería en particular. Sólo para establecer el músculo de la AHMC con más de 30,000 cuartos hoteleros, sistemáticamente se ha negado a la construcción de un puerto para cruceros en Cancún y con estudios en la mano lo han impedido. Ellos están convencidos de que los cruceros son una competencia desleal para la hotelería. Ocupan espacios que saturan la capacidad de carga de los destinos turísticos que los reciben.

En referencia a mi artículo donde también señalo el vía crucis de los habitantes residentes en ciudades atestadas como Barcelona y Venecia que han perdido su calidad de vida y sus espacios públicos ante las avasalladoras hordas de turistas.  (Algo similar sucede en toda ciudad balneario durante la Semana Santa, sólo que en ciudades como Venecia sucede todos los días).

Les convido a mis cuatro lectores una conversación cibernética que sostuvieron el director de la AHMC y el señor Abelardo Vara.

Abelardo:

Hay una gran verdad en el artículo de Héctor Pérez, capacidades de carga de todo menos de habitaciones hoteleras, la carencia de vialidades, la falta de infraestructura, el pleito y corrupción de los permisos para náuticos, las tortugas de Akúmal, el tiburón ballena, los nidos de tortugas y más, inicié en las reuniones con la necesidad de ver cuál es la capacidad de carga de nuestra costa caribeña y su zonificación.

Si no sabemos a cuántos cuartos llegaremos, ¿cómo planear la infraestructura, o los pasajeros en el aeropuerto, visitantes a las playas, jet skies o parachutes o de cuantos carriles debe ser  nuestra carretera, es por ello que es necesario realizar el estudio de capacidad de carga de cuartos hoteleros.

Tenemos miedo de conocer el diagnóstico.

Estoy convencido que el All Inclusive es un extraordinario mercado pero que se requiere que se diversifique el turismo con plan europeo o se acabara la economía de Quintana Roo, así se acabó Ixtapa y se acabarán otros.

Requerimos pesca, convenciones, golf, yates, turismo médico, etc., pero ¿para qué mercado si no planeamos?

Me interesa mucho tu opinión yo puedo estar equivocado pero con este artículo me hace pensar que es necesario saber nuestra verdad.

Te envío un saludo.

CGM.

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HASTA DÓNDE SE VALE CRECER-COMENTARIOS

Respuesta: Un gusto enorme me dan tus comentarios. Los puntos que mencionas y algunos más, nunca han sido ni medidos, ni planeados, y menos ejecutados profesionalmente. Tanto los Gobiernos como algunos empresarios, andamos como bomberos tratando de resolver los problemas cuando llegan. El único planeado con toda la mano, fue Cancún y aunque desde el inicio nadie creía en su éxito, el gobierno de aquel tiempo (bendito aquel gobierno), lo hizo e involucró a su mejor gente y a todas las Secretarías de Estado y mira que hasta ellos, en otro sentido, se equivocaron, porque nunca nadie imaginó el extraordinario éxito y menos el desarrollo de la Riviera Maya…

Ojalá fueras punta de lanza para, conjuntamente con gobiernos, crear un organismo que realmente tenga fuerza, que trabaje, que haga planes a 2, 3, 5, 10, 25 años en una agenda que incluya todo lo mencionado y que si se modifica sea para mejorar. Con fechas de reuniones, de aterrizaje de cada punto, con estatutos, etc. El problema en general del país es que los planes son cuando mucho sexenales, para los reflectores, y si él o los proyectos valen la pena y no se terminan, ahí quedan, tirados. En lo referente al todo incluido, creo debemos ser muy cautelosos. Es un producto que beneficia al vendedor, al comprador, al intermediario, pero lo más importante, es un producto que lo exige, que lo pide el comprador, el cliente, el futuro huésped. Hay hoteles de gran lujo con todo incluido y tienen mucho éxito, tú lo sabes. El que compra es el jefe, el huésped, es nuestro patrón, de propietarios y colaboradores y si no le das al comprador lo que quiere simplemente se va a otro lado.

En Cancún hay aún unos 6 o 7 hoteles de 5 y 6 estrellas en plan europeo (además de unos 4 mil cuartos en el centro) y su éxito no es tan bueno como los de todo incluido. Tampoco se puede obligar al inversionista a operar su hotel a como digan los restauranteros (que muchos tanto en la zona hotelera como en la ciudad, tienen mucho éxito), te lo digo con conocimiento de causa y su inversión, respetable, nada que ver con la de un hotel… Cualquier comentario o participación, estoy a tus órdenes. Saludos Abelardo Vara.

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A MANERA DE CONCLUSIÓN

En el fondo mis reflexiones como articulista es promover el análisis de los problemas del turismo, incluido la gastronomía. Este es un ejemplo.  Cancún ha sido rebasado por una población flotante que ya se hizo residente. Tiene todos los problemas de una gran ciudad pero adolece de los recursos para crear la infraestructura necesaria. Aun cuando por muchos años fue FONATUR quien se encargó de la construcción de infraestructura urbana y turística.

A  diferencia de otras ciudades turísticas del país en Cancún y la Riviera Maya hay inversionistas poderosos  y conscientes de lo que necesitan y quieren.  Su principal argumento es que la región recaba más del 40% de las divisas turísticas de este país. En la zona se ubican los hoteles más lujosos de México y la inversión privada es inmensa.

Una de sus desgracias ha sido los gobiernos que ha tenido; cada uno de ellos ha puesto su mejor esfuerzo para acabar con el Estado, pero este es tan rico que no han podido.  El último desapareció los recursos de los cinco fideicomisos de turismo <impuesto del 3%> sin dar cuentas a nadie, todavía.

¿Qué se acabó a Acapulco? Se podrían nombrar multitud de posibles causas, pero nadie nombra la principal. Acapulco se acabó por falta de planeación a corto, mediano y largo plazo.  Sin planes se construyeron más condominios que los recomendables en un equilibrio sano entre hotelería formal e informal –condominios operados como condohoteles-.  Creyeron gobiernos e inversionistas que Acapulco sería eterno, sin meditar en las causas que han acabado no solo con un destino turístico, sino con imperios: La corrupción.

Cuando veas las barbas de tu vecino rasurar, pon las tuyas a remojar, dice un viejo adagio mexicano. ¿Qué anda haciendo el secretario de Turismo de México promoviendo a los japoneses, chinos, coreanos, etc.? ¿Por qué no consolidar primero lo que ya tenemos?  Si para bien o para mal vivimos al lado del mayor emisor de turismo del mundo. ¿Alguien querrá viajar medio globo para llegar a nuestras playas? ¿Sabrá el señor secretario de Turismo que las playas de Tailandia son tan bellas o más que las nuestras? ¿Alguien le habrá informado que es en Asia donde reside la mejor hotelería del mundo?

Puerto Vallarta es un buen ejemplo de falta de planeación. Lo dijo el señor Gosselín: Tenemos miedo de saber cómo estamos.

El futuro está a la vuelta de la esquina y no se ve por ninguna parte a gobiernos ni a empresarios preocupados por administrar nuestro crecimiento.

¿Hasta dónde podemos crecer?