Los cimientos de la justicia penal

Por Dr. en derecho Miguel Ángel Rodríguez Herrera

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Si bien es cierto que el eminente sociólogo NIKLAS LUHMANN ha sostenido que todos los sistemas son autorreferenciales, queriendo con esto decir que toda organización social por compleja que sea no requiere de la actividad creativa de los elementos humanos que la componen porque todo lo que hacen estos elementos es seguir lo que ya está hecho y que desde luego funciona por sí misma. También es cierto que existen excepciones a esta teoría de la auto referencialidad.

En concreto refiriéndonos al sistema de justicia penal existe un elemento humano cuya función escapa a esta teoría que convierte al elemento humano como mera formalidad para el sistema y cuya única actividad dentro de una organización es la de observar la buena marcha de las cosas, sin mayor trascendencia que agregar.

Sin embargo, la actividad de un SECRETARIO de un Juzgado Penal es algo más que un elemento meramente observador, sino que participa de manera activa en la realización de la justicia penal al otorgar VALIDEZ a las decisiones que se toman y que se formalizan a través de instrumentos documentales validados con su firma; de tal manera que sin su firma cualquier acto jurisdiccional no tendrá eficacia y por ende la buena marcha de los asuntos se verá denegada hasta el punto de que no puede realizarse el valor justicia sino es con la eficaz intervención del SECRETARIO. Esto significa que no habrá justicia penal sino es por la voluntad de dicho funcionario que se plasma en su firma.

Y esto no es ninguna exageración dado que la validez la otorga el SECRETARIO y la validez no es otra cosa que la propia existencia del acto de justicia. y si dicha eficacia es expresada mediante la firma de este funcionario y la firma no es otra cosa que la expresión de la voluntad del suscriptor que sin ella no tiene existencia la justicia, entonces es este funcionario el verdadero Cimiento de la Justicia, en este caso penal, pero que se puede referir a otras materias.

Así se da el caso individual del Secretario del Juzgado Primero Penal en Puerto Vallarta, el abogado JORGE LÓPEZ LARA, el cual se aparta del teorema de NIKLAS para constituirse en un verdadero elemento de existencia que actúa de manera activa e indispensable para la realización de la justicia penal.

Lo mismo puede decirse de aquellos que se encargan de los medios de comunicación de los sistemas de justicia que comúnmente son llamados NOTIFICADORES y cuyo caso concreto queda revelado en la persona del también abogado MANUEL BRISEÑO ARROYO.

Y dicho sea de paso, no nos pasa desapercibido, la eficacia y la probidad con que se conducen ambos funcionarios en el desempeño de sus labores. Nuestro reconocimiento a estos dos cimientos de la justicia penal, muy a pesar de la teoría de NIKLAS.

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AMIGOS

No cabe la menor duda que la mejor carnicería del puerto es la CARNICERÍA COLÍN, allí es donde hago mis compras personales. Un saludo a GISPERT, director del CISEN.

EL ODIO ES MALEZA DE TU ALMA, NO PERMITAS QUE CREZCA.