Viene… viene… viene

Por J. Mario R. Fuentes (*)
jose.reyes@univa.mx

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Ya no es como antes, cuando había de varias sopas, ya casi no queda ninguna.

Hoy es el viene…viene…viene;  la corrupción, la inseguridad pública, los excesos y las acciones más primitivas o salvajes si se quiere. Los nuevos políticos salieron más fieras para los dineros.

Javier Duarte presumido por el Presidente Peña Nieto en su momento, hoy está escondido en alguna parte del planeta porque no hay viajes a otros mundos sino ahí estaría entre marcianos.

Las arcas saqueadas. Oficinas públicas desmanteladas por seudo maestros en el sureste mexicano; robos al por mayor, migraciones y migrantes vulnerables, sacerdotes listos para adiestrarse con técnicas de defensa personal; jueces victimados ahora les quieren quitar el rostro, la violencia al alza, el salario a la baja y los despidos al mayoreo.

Tal vez me equivoque o no escuché bien; los gobernantes salientes prometen meter a la cárcel a sus antecesores por los saqueos constantes y sorprendentes por las cantidades que se llevan; de pronto salen ranchos por aquí por allá, departamentos de lujo o enormes casas que no podrían adquirir ni con cuatro generaciones, menos con un periodo de gobierno y todavía menos creíble cuando estuvo bajo su responsabilidad una localidad pobre, así como San Juan de los Aguaros en la película La ley de Herodes.

Tengo fresco en mi mente el trabajo del ex  gobernador de Querétaro, José Calzada (actual titular de Sagarpa) un mandato como pocos, mínima corrupción, paz y progreso por la cantidad de inversiones a esa entidad.

Enrique Alfaro, actual alcalde de Guadalajara, acusó y amenazó con investigar a su antecesor Ramiro Hernández por el manejo irresponsable de las finanzas del presupuesto, algunos sobregiros al gasto asignado, delitos tras delitos, no hay nada. Lo mismo sucedió en Nuevo León, sin afán de venganza y sí de justicia se ofrecieron auditorias, nada en concreto se ha visto, como que se visten de héroes y al ganar el poder sufren de amnesia. Acaban por no generar expectativas, se colocan por encima de las promesas y se acaba la fiesta, todos se olvidan de los bandidos, menos el pueblo que a diario los padece.

Hay muchos problemas en el país, en este sufrido México, las salidas de dinero son multivariadas y a ningún habitante honesto le parece que le jueguen el dedo en la boca o como se dice le den atole. Los que ahora dicen defender al pueblo mañana serán los nuevos pillos, habría que ponerlos de cabeza para ver como pierden kilos y no precisamente de grasa sino de billetes y múltiples propiedades. Javier Duarte es el clásico ejemplo de la desfachatez, con su voz de silbido engañó a todos, pidió licencia para huir y lo permitieron, ahora como dijo el secretario de Gobernación si agarraron al Chapo, Duarte caerá, ¿será? o es otro distractor simple y ofensivo. Se han desgastado los ciudadanos y les sugiero a los panistas olvídense de la portación de armas, el horno no está para bollos.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.