Los taxis sin taxímetro

Por Héctor Pérez García
Analista turístico y gastronómico
Sibarita01@gmail.com

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En desafío arcaico los políticos y personeros del servicio público de automóviles de alquiler se niegan a usar el artilugio de control que garantiza al usuario legalidad en el cobro del servicio. Pretenden ignorar o ignoran que “taxi” significa precisamente control, eludiéndolo sin decencia.

Viajeros de todo el mundo han escogido a los taxis londinenses como los mejores del planeta por sexto año consecutivo, según se desprende del estudio anual de taxis de Hoteles.com. Londres alcanzó un 22% de los votos obteniendo una clara victoria sobre Nueva York, con un 10%, y Tokio, con un 9%, en segundo y tercer lugar, respectivamente.

Los icónicos taxis negros de Londres obtuvieron casi un cuarto de los votos del estudio, que también mostró cómo Berlín recupera su plaza entre los cinco primeros puestos de la lista, en cuarta posición con un 5%, mientras que Madrid, Ciudad de México y Ámsterdam empatan en quinto puesto con un 4% de los votos.

De los 30 países encuestados, Londres lidera la lista de los mejores taxis del mundo en cinco de las siete categorías que contemplan la limpieza (23%), el conocimiento de la zona (27%), y la calidad de la conducción (30%). Asimismo, los taxis de la capital británica fueron también los más votados en simpatía (23%) aunque esta categoría fue considerada la menos importante para los viajeros, por lo que tal vez la simpatía de los taxis de Londres pueda provocar el rechazo de algunos clientes.

Casi un cuarto de los encuestados (23%) votaron por la seguridad como su prioridad número uno cuando viajan en taxi, un criterio donde los taxis londinenses también ocupan el primer puesto. Los taxis de Nueva York y Bangkok se situaron ambos en primer lugar en términos de relación calidad-precio (20%); un dato curioso puesto que la capital tailandesa no alcanzó el TOP 5 este año. Los reconocibles taxis amarillos de Nueva York alcanzaron la primera posición en cuanto a disponibilidad (23%).

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LOS TAXIS EN LOS DESTINOS TURÍSTICOS DE MÉXICO

Como es sabido a estas alturas el turismo es una cosa y la hotelería otra, y si en materia de hoteles México cuenta con establecimientos similares en cuanto a instalaciones, confort, seguridad y belleza, a otros destinos del mundo del ocio, en materia de infraestructura turística nuestro país todavía tiene camino por andar. Un ejemplo son los taxis. Ciudades como Puerto Vallarta ofrecen un servicio de taxis sub estándar y caro.  Es en tiempos de vacas flacas que hombres del turismo se preocupan por encontrar soluciones a problemas de infraestructura. En estos tiempos de vacas gordas en que a pocos les va muy bien, a unos cuantos les va bien y a la mayoría le va mejor… que en otras épocas, nadie, ni autoridades ni apóstoles ven por mejorar las múltiples deficiencias que tenemos como destino turístico de carácter internacional.

Al igual que con el sistema de transporte colectivo, -léase camiones urbanos-,  el sistema de concesiones, sindicato-patrones-choferes, está viciado y los únicos beneficiados son los concesionarios y los líderes sindicales que utilizan el gremio como arma política.  Esperar que las autoridades de Movilidad tomen cartas en el problema es tanto como sentarnos. Ojalá que antes de ello tengamos a UBER en la ciudad para enseñar a los señores taxistas como se presta un servicio eficiente a precios razonables.

Una vez más los ciudadanos debemos exigir a las autoridades la aplicación de las leyes. La ley de Tránsito del Estado de Jalisco estipula que los automóviles de alquiler deben aplicar tarifas autorizadas y estas ser medidas con un aparato especial llamado taxímetro.

La intención es obvia; la autoridad tiene el deber de proteger a los ciudadanos y de evitar abusos en el cobro de los servicios. ¿Cómo lo lograría sin los taxímetros?

En una ciudad donde el transporte público es deficiente y donde no existen otras alternativas ¿No es esto facilitar y fomentar el abuso en contra de los ciudadanos?

Hemos perdido competitividad y cuando esto sucede, la calidad del turismo que recibimos tiende a bajar. Los huecos que van dejando unos visitantes son llenados por otros que gastan menos. Si a esto se le agrega la centralización del gasto turístico, la economía toda de la ciudad se ve afectada.

El que los taxistas abusen de los visitantes no es un caso fortuito. Si ganaran lo que ellos esperan y necesitan de manera normal,  no tendrían necesidad de abusar. Su actitud, es empujada por un sistema corrompido y perverso. Son un gremio los taxistas, de excepción,  y debería ser una vergüenza para la central obrera que los cobija mantener una situación tal.  Son trabajadores que no gozan de los beneficios que estipula la Ley Federal de Trabajo, de hecho son explotados por los verdaderos dueños de flotillas de taxis

Hace poco al  intentar abordar un taxi en una de las calles céntricas de la ciudad, donde se ubicaban por lo menos media docena de automóviles, se me negó el servicio porque uno de los taxistas avistó a un grupo de turistas extranjeros que, de seguro calculó, utilizaría los autos disponibles. Eso no es lo peor. Soy de los ciudadanos que piensan que el turista tiene prioridad y con gusto cedería mi taxi a un turista, nacional o extranjero. Lo que es indignante es la forma en que entre ellos, los taxistas se comunicaron a gritos: “A cobrar compas, van a Nuevo Vallarta, por lo menos lo doble de la tarifa”.

Los  turistas, de seguro prevenidos, se defendieron y al final aceptaron pagar poco menos de lo que los taxistas pretendían, pero mucho más de lo que deberían haber cobrado.

Esta escena de abuso gansteril en contra del turismo sucede todos los días y a todas horas en perjuicio de la imagen turística de nuestra ciudad. Cuando en ocasiones formales se ha planteado la pregunta a las autoridades, del porqué en Puerto Vallarta no se utilizan los taxímetros, la respuesta que se escucha es de que “Es una ciudad turística” donde todo es más caro. Respuesta absurda, por decir lo menos. Nueva York es una de las ciudades más caras del mundo y los taxis cobran lo que indica el aparato que por ley deben usar para medir el cobro.

Cuando al fin conseguí un taxi que me transportara a mi destino reflexionaba sobre lo que el Fideicomiso de Turismo invierte anualmente para atraer turismo a nuestra ciudad; sobre lo que los hoteles individuales invierten que más que duplican la cantidad del instituto.

¿Cuánto o a quién sirve ese gasto enorme? ¿Por qué unos invierten y hacen esfuerzos por atraer turistas y otros, consciente o inconscientemente hacen lo imposible para que  no regresen?

 

FRASE:

“Esta escena de abuso gansteril en contra del turismo sucede todos los días y a todas horas en perjuicio de la imagen turística de nuestra ciudad. Cuando en ocasiones formales se ha planteado la pregunta a las autoridades, del porqué en Puerto Vallarta no se utilizan los taxímetros, la respuesta que se escucha es de que “Es una ciudad turística” donde todo es más caro. Respuesta absurda, por decir lo menos”