Vallarta pueblo discriminador

Es muy lamentable que sectores de vallartenses que viven del turismo discriminen, le hagan el feo a los mexicanos que llegan por este tiempo a pasar unos días o unas semanas de vacaciones en plan familiar.

Parece mentira que en los restaurantes de playa de Los Muertos, le indiquen a la gente que solo les permiten sentarse en sillas o meses si van a consumir y beber.

El otro sector es de los taxistas que no levantan a las familias que quieren transportarse de uno al otro lado del Río Ameca.

Todos los taxis que tienen su base frente al hotel Rosita, seleccionan el pasaje, si les preguntan la tarifa, según le miren la cara al usuario, imponen tarifas duplicando su costo.

Muy lamentable es que Turismo Municipal, Turismo del Estado y Turismo Federal, así como la Procuraduría del Consumidor, no se enteren de lo que ocurre sobre todo en esta temporada de lleno completo en todos los hoteles, Puerto Vallarta está lleno de turistas tanto extranjeros como nacionales o residentes en el extranjero con deseos de conocer o disfrutar de Puerto Vallarta.

Esa actitud discriminatoria, es para dar vergüenza. No entienden que al no atender al turismo mexicano, es golpear la gallina de los huevos de oro?

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¡Las vacas gordas!

Todas las generaciones del mundo, sueñan aquella historia que se revela en La Biblia. El faraón convocó a sus hombres sabios para que le explicaran su sueño.

Este era de siete vacas gordas y siete vacas flacas.

El más sabio de sus hombres le previno: “Se vienen para ti siete años de prosperidad, de abundancia en los que se debe aprovechar la abundancia para luego servirse en los tiempos de las vacas flacas”.

En los tiempos modernos, todos tenemos años de vacas gordas y años de vacas flacas.

Se viven los quince minutos de fama, si no sabes conservar lo que tienes, al llegar los tiempos difíciles que nos desesperan y nos hacen llorar.

Servidores públicos, trabajadores y taxistas, deben considerar que si hay abundancia, si no se atiende con amor a los visitantes estos dejarán de venir a Puerto Vallarta, lo  vamos a sentir todos.

Sin duda, faltan programas de concientización para no perder los buenos tiempos.

Progresar en el turismo es dar a tención a quienes nos visitan y llegan a gastar su dinero en hoteles, restaurantes y vivir las delicias del mar y del sol.

Así es como  los taxistas que no levantan a las familias que quieren transportarse de uno al otro lado del Río Ameca.

Todos los taxis que tienen su base frente al hotel Rosita, seleccionan el pasaje, si les preguntan la tarifa, según le miren la cara al usuario, imponen tarifas duplicando su costo.

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