SE ACABÓ EL 2016

Un año nuevo más y aquí estamos, demos gracias al Señor de los Señores. Estamos muy agradecidos por dejarnos todavía disfrutar de la belleza de la vida, por acariciar la mano de los seres más queridos, por gozar de la presencia de los niños, por haber sobrevivido las vicisitudes naturales, por haber contemplado el verde de los verdes y los amarillos de las flores y los azules del mar y del cielo, por haber recibido palmadas en la espalda de la mano de un amigo, por haber tenido tiempo y espacio para contemplar el paso de las aves y las ballenas migratorias y también de aquella niña hermosa, por haber apapachado a un hijo o a un padre o a una madre, por haber aprendido a disfrutar del frío y del calor, distinguir entre lo terso y lo áspero, lo dulce de lo salado; por tener fuerza para apretar el paso y no cejar en el camino, por aferrarnos al trabajo y tener ánimo, por tener la oportunidad durante el año de sorprendernos y azorarnos de la belleza de todo los días, por no habernos dejado de la rutina y el aburrimiento, por saber buscar nuevos retos, por haber encontrado en los demás, los cercanos y los lejanos un apoyo, un estímulo, un reforzamiento de esencias; por recibir del quehacer diario una enorme dosis de ganas de vivir y de ser. Demos gracias también por encontrar la diferencia entre lo bueno y lo malo y aceptar que mucho nos equivocamos pero recibimos energía y disposición para levantarnos y corregir, porque encontramos la enseñanza y espíritu de lucha. Demos gracias sobre todo por recibir el don de hoy, habernos levantado de la cama y enfrentarnos a un nuevo día y a la oportunidad de disfrutar del más grande regalo: La vida misma.

Bella vida maravillosa
Plagada de sorpresas
De compensaciones inmerecidas
Flores y mariposas
Lluvia, aves y rocío
Principio y fin
Infinito, eternidad.

Después de dar gracias, solo nos queda un deseo que vaya en todas direcciones, de ti para mí, de mí para él, de él para ella, de él para nosotros y de nosotros para ellos.

Cierto, el año que termina fue complicado, más aún las cosas siguen dificultosas. Nos espera un año 2017 que de seguro seguirá presentando vientos de infortunio. Nos quedan dos alternativas: darnos por vencido y sentarnos a lamentarnos, o ponernos las pilas, declarar la guerra a la adversidad, permanecer en plan de lucha, impregnarnos de optimismo hasta la última célula, tomarnos de la mano, contagiarnos ánimo y echarnos para adelante, con valentía, con muchas ganas, repletos de entusiasmo y enormes ganas de salir airosos. En lo individual y en lo colectivo tenemos la gran responsabilidad de reaccionar positivamente.

Estamos dejando el año viejo y entrando a uno nuevo. Esto sí que es bonito… un año más de vida, de trabajo y de bendiciones. Con plena satisfacción decimos ¡GRACIAS!

Una cosa muy importante para este año: defendamos la unidad, permanezcamos todos con la misma intención de defender lo nuestro, nuestra ciudad. Olvidémonos de pleitos públicos, de retos y divisiones. Conservemos nuestra capacidad de criticar, de aportar, de dar nuevas ideas, de propuestas con sentido y con fundamentos sólidos. La adversidad dentro de la UNIDAD da siempre buenos resultados.

Bueno, pero volvamos a lo bonito de un nuevo año. Es aquí donde evaluamos el anterior y fijamos los propósitos para el que inicia. La creación de ilusiones, la elaboración de nuevos planes y proyectos, las correcciones de rumbo, la búsqueda de caminos por andar… Nuevas intenciones, nuevos sueños, nuevos encuentros con asuntos pendientes.

Es muy bonito a principios de año ese acto humano tan valiente que es el caer y saberse levantar; el fallar y volver a empezar; el equivocarse y saber corregir.

Es alentador en el Año Nuevo volver a intentar aquellos tan llevados y traídos propósitos fallidos. Es muy bonito iniciar el año nuevo.

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HOY VALLARTAHOY RIVIERA