Vallarta hoy:

Un Sueño ejemplar

Por María José Zorrilla

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Con gasolinazo, con perspectivas poco favorables para el país en este 2017, Puerto Vallarta se despierta con el pie derecho.   Con un fin de año como pocos, con una excelente ocupación hotelera en las últimas semanas, suficiente para pagar deudas atrasadas, hacer un guardadito para las vacas flacas y hasta con un nuevo sistema de recolección de basura que esperamos supere por mucho el desastre del anterior.

Los inicios de año, son tiempos para desear, para soñar, para cambiar, pero sobre todo para reflexionar y analizar.  Analizar aquello que soñamos en años anteriores y no se cumplió.  Analizar por qué en nuestros deseos pocas veces pensamos en la colectividad.  Prever que no siempre estaremos con las mismas perspectivas de los últimos días, porque el contexto global y la situación del país son cuestiones que a veces escapan de nuestras manos.  El contexto de corrupción e impunidad a lo largo y ancho en el país no se ha podido corregir, como tampoco los problemas locales  se han podido abatir por situaciones políticas, como el exceso de transporte público ruidoso y de mala calidad, iluminación pobre en la mayoría de las calles, gobiernos corruptos que dejaron pesadas deudas y una seguridad ineficiente que parece ahora querer mejorar.  No obstante debemos agradecer que seguimos estando en el imaginario vacacional de nacionales y extranjeros y que tenemos muchas cualidades que podemos mejorar para ser más competitivos y aún en tiempos difíciles, seguir estando en la preferencia de los turistas.

Así como debemos preocuparnos por tener nuestros negocios en muy buenas condiciones y con altos niveles de competitividad,  hay muchas otras situaciones que si podemos controlar a nivel individual.  El asunto de la limpieza no es sólo responsabilidad de la autoridad, debemos también preocuparnos por tener los lugares donde desechamos la basura en orden.  Los sitios aledaños a nuestros negocios y a nuestras casas limpias, proponernos tener nuestras fachadas en orden, iluminar nuestros exteriores, y a nivel de compromiso social, mejorar las condiciones de la ciudad.  A mayores niveles de inconformidad la gente se vuelve más irrespetuosa, viola más las leyes, hay más propensión al delito, a vivir en la más triste de las pobrezas: la mental, donde todo les vale y “yo por qué tengo que cuidar mi entorno si el gobierno no lo hace”.   Sumemos a nuestros anhelos y sueños personales el de algunos más.  Dejar en el universo de nuestros deseos, un huequito para comprometernos con una de las mejores obras sociales que podemos hacer, mejorar nuestra ciudad, desde lo individual, desde lo barrial.  Vivo en una zona mixta,  con vecinos de diversa clase social, rodeada de terrenos baldíos que se han convertido en verdaderos basurales.  A veces con mi vecino carpintero, los limpiamos, pero al cabo de una semana vuelven a estar terribles.  Amigos que han emprendido labores de limpieza en sus colonias y comprado botes de basura para separarla y evitar que la rieguen por doquier, sufren grandes desilusiones al ver cómo los vecinos hacen los que les viene en gana, tiran la basura en desorden, no amarran bien las bolsas, las llevan escurriendo líquidos y grasas.  Y no sólo ocurre con las clases más bajas; sino a todos los niveles.  Eso ya no es culpa de la autoridad.  Hemos fallado en la forma de hacer campañas de limpieza, porque no sólo se trata de limpiar, sino de educar, de generar menos basura y la que se produzca que sea debidamente resguardada para que cuando pase el camión recolector, la acción sea más ágil y no queden restos que se convierten en focos de infección y de invitación a volver a dejar más basura fuera de lugar.  Hagamos que ese sueño de un Vallarta Limpio para 2017, se transforme en una maravillosa y ejemplar realidad.  Feliz año.

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