La Caja de Pandora

Por María José Zorrilla

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El año del gasolinazo, el año del repudio y la inconformidad, las mentiras, la corrupción  y los sistemas de justicia inoperantes.  El año donde más de 19 millones de mexicanos elegirán candidatos que será como el inicio de la carrera presidencial  y la llegada de Trump a la presidencia norteamericana, no parecen sonar como noticias nada halagüeñas para el país.  Ante estas evidencias, los mexicanos no lograremos en nada modificar  la estructura bajo la cual México se encuentra cimentado desde hace más de un siglo, pues el viejo sistema político  no ha podido ni sabido adecuarse a los tiempos globales ni a las necesidades particulares de los mexicanos.  Petróleos Mexicanos y la abundante riqueza que debíamos aprender a manejar en la época de López Portillo, se ha convertido a 30 años en un pozo más negro y doloroso que la explosión del propio Ixtoc.   Está en quiebra y en manos de la corrupción en componendas entre políticos y sindicatos.  Y el gasolinazo, se ha convertido en la Caja de Pandora que abrió todos los males del país; la gente ya no aguanta que estiren más la cuerda.  Algunos analistas políticos consideras que el más beneficiado de todo esto es López Obrador pues a río revuelto, ganancia de pescadores.  Otros son más cautos y no se atreven a mencionar nombres porque ven como muchos,  que la caballada está más que flaca ante la continua devaluación de los partidos políticos desprestigiados con tantas prebendas que se siguen repartiendo entre bonos, extras y aguinaldos que dividen amistosamente entre los “amos de la democracia” porque ellos si pueden determinarse sus propios sueldos y sus aumentos desproporcionados.  El hartazgo es mayúsculo, el destino parece incierto.  A nosotros los vallartenses no nos queda más que luchar desde las trincheras ciudadanas para  generar mayores niveles de conciencia a la hora de tomar decisiones, de votar e incluso de manejarnos como ciudadanos responsables.  No nos queda más que seguir puliendo nuestra joya “un poco abollada por los descuidos ciudadanos y gubernamentales” esperando que el turismo siga  viniendo para que nuestros bolsillos ante situaciones complejas como las que se avecinan, no nos peguen tan duro.  A pesar que el nuevo Sub secretario de gobernación René Juárez Cisneros aseguró que el alza a las gasolinas no implicará una inflación, las palabras de los funcionarios cada vez suenan más irrisorias.  No se necesita tener conocimientos profundos de economía y finanzas para saber que definitivamente el aumento a la gasolina, terminará por afectar a todos.  La fuerza que mueve la industria desde la automotriz, hasta la de las tortillas, requiere de hidrocarburos para funcionar.  El transporte desde el privado hasta el público,  el que viaja en avión o en autobús tendrá que asumir las consecuencias de las alzas a los combustibles. La col y las papas, igual se transportan por carretera, como las computadoras o la leche.   Ante esta panorámica, el turismo puede ser una buena tabla de salvación para los destinos que hemos tenido la suerte de mantenernos en el aprecio del paseante nacional y extranjero.  Esto durará mientras el país, y la región se mantengan en orden, no impere el caos, no continúen los actos de vandalismo ni las luchas por territorios entre carteles.  De nuestra parte, ser más meticulosos con nuestros negocios desde el más pequeño hasta el más poderoso, para brindar una atención esmerada y nuestras autoridades ayuden a jalar la carreta y sacar al buey de la barranca, pues ya la yunta anda medio descarrilada en gran parte del país.