Un año nuevo es como volver a nacer

Esta columna de entrada del 2017 coincide con una hermosa luna llena que cubrió el mar con un reflejo extraordinario. Para mí, lo quiero ver como un buen presagio…

N.C.

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Por Nacho Cadena

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“Un año nuevo es como volver a nacer. Es la oportunidad de corregir lo mal hecho, de reforzar lo bien hecho y de iniciar lo que no se hizo. Un año nuevo es siempre una nueva oportunidad, ¡aprovéchala!”.

Esta frase la vi sobre el escritorio del director de una empresa, a quien fui a darle un abrazo de año nuevo y a desearle lo mejor de lo mejor. Escribo esta nota desde la gélida ciudad de Guadalajara, con enormes deseos de volver al calor del clima y, sobre todo, al calor del corazón de los Vallartenses.

Durante varios días he visto a todo mundo concentrarse en sus oficinas para planear, para hacer análisis del resultado del año anterior, para tratar de responder a los porqués: por qué sí se lograron algunos objetivos y por qué se falló en otros.

Esta labor de planeación, realizada individualmente y en los grupos de trabajo, será seguramente la base de los buenos resultados del año que inicia; seguramente será la linterna que guíe los planes de acción corporativos durante todo el año.

Ojalá que esta actitud que observo en el sector privado se adopte también en el gobierno, no sólo en nuestra esfera municipal -por cierto, sería maravilloso que se hiciera: este año será crucial y definitivo en el actuar del presente Ayuntamiento-, también a nivel estatal y federal debió haberse hecho durante estos días una fuerte labor de planeación, existen aún muchas asignaturas pendientes, más ahora que lo urgente es lograr que los poderes Ejecutivo y Legislativo -y quien cubre esos puestos-entiendan que ya no son representantes de partidos políticos y, en cambio, sí son del gobierno, con la responsabilidad de llevar a este país por camino seguro.

A nivel municipal está tan fácil la planeación que casi casi con hacer unas listas de pendientes de todos aquellos temas ya tan conocidos, tan necesarios, tan indispensables, lo único que hace falta es resolverlos. Las prioridades a nivel municipal son tan obvias que no hacen falta mayores estudios ni complicados planteamientos técnicos, solo se requiere el orden, la disciplina, la voluntad y el tiempo para resolverlos. Muchas de estas soluciones van a afectar a unos cuantos, van a molestar a unos pocos, van a causar pérdida de imagen, van a desgastar capital político, pero como el beneficio es para muchos más, cualquier costo es mínimo: cuando se tomen esas opciones, la ganancia va a ser mucho mayor.

En estas listas de pendientes hay que actuar con madurez y capacidad de gobierno, y de igual manera solucionar los problemas más difíciles, más ásperos… antes que aquellos más atractivos y más glamorosos. Hay que recordar que todo tiene una importancia relativa y que unas funciones son sustento de las otras; la promoción no servirá de tanto si no se solucionan simultáneamente las asignaturas pendientes que harán que Puerto Vallarta se convierta en la mejor experiencia vacacional; y entonces sí: a sacarle jugo a la promoción.

Ya terminaron las fiestas, hoy inicia en Puerto Vallarta la gran oportunidad de gobernar la ciudad con un éxito nunca visto. Tenemos todo para ganar, ojalá que sepamos aprovechar esta circunstancia histórica que nos presenta el momento actual, 2017 puede ser el año de Vallarta.

Y así, entre pitos y flautas, serpentinas y confetis terminamos 2016, año lleno de subidas y bajadas y curvas peligrosas, deslaves y malos tiempos, con la garganta empapada con los elixires de los divinos jugos de la uva; recibimos con entusiasmo el nuevo año y despedimos con alegría la noche vieja. Se cumplió un ciclo, el de un año calendario; como todo en la vida, hay inicios y hay finales; afortunados fuimos todos de vivir este período de 365 días, donde por fortuna y después de todo el balance es positivo, tan positivo que aquí estamos, vivitos y coleando, llenos de alegría y entusiasmo por iniciar un nuevo ciclo enero-diciembre y volver a terminarlo entre los sabores de los romeritos con mole, los tamales, los fruit-cakes, el pavito con relleno -que no falte-, rociadito todo con un tequila blanco. Para empezar, un buen vinito tinto y al final un espumoso que, si tenemos fe y cerramos los ojos… tal vez el milagro pueda darse y se convierta en esa suntuosa bebida de la región de Champagne, la única, donde Dom Perignon hizo el descubrimiento, por cierto no suficientemente laureado y reconocido por la humanidad, ya que lo suyo por supuesto ha derramado entre los vivientes mucha más felicidad que todos los descubrimientos, desde Arquímedes hasta Albert Einstein con su teoría de la relatividad.

Por supuesto, este ciclo de principio de año (enero 1) a fin de año (diciembre 31) sensatamente lo podríamos partir en períodos más cortos, meses, semanas, días, horas, minutos… instantes; porque la vida es eso, momentos y circunstancias que se aprovechan o se dejan ir. Quizá, si viviéramos en instantes, uno junto al otro, aprovecharíamos más la vida, la viviríamos más intensamente, la ordenaríamos mejor y nos pasaríamos aprovechando y dando gracias, en una repetición constante de felicidad, al fin y al cabo es lo único que importa.

Iniciamos, pues, este 2017 partiendo rosca de reyes, una tradición hermosísima, que llama a la unidad, a la concordia, a compartir y también al suspenso: ¿a quién le tocó muñeco? Un año crucial donde el esfuerzo conjunto de nuestro presidente municipal, sus colaboradores, el Ayuntamiento en total y todos los ciudadanos se deben dedicar con sencillez y efectividad a aprovechar el momento propicio que vivimos.

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UN SOLO PROPÓSITO

Y nosotros los mortales de este pueblo, los que trabajamos, los que luchamos por mantener el éxito del destino, los que nos equivocamos y lo reconocemos, los que creemos en Vallarta, reforcemos nuestro propósito de UNIDAD, de que todos somos iguales y cada quien tiene una responsabilidad diferente que cumplir.

Guardemos un equipo de trabajo respetuoso, sin exageraciones, sin pretensiones y conociendo nuestras limitaciones. La unidad nos llevará a la búsqueda de un bien común y sabremos respetar siempre el bien general ante el bien particular.

No perdamos tiempo en luchas estériles, no hagamos caso a las envidias y a las soberbias y lleguemos al 2018 con un 17 lleno de buenas noticias.

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Quizá, si viviéramos en instantes, uno junto al otro, aprovecharíamos más la vida, la viviríamos más intensamente, la ordenaríamos mejor y nos pasaríamos aprovechando y dando gracias, en una repetición constante de felicidad, al fin y al cabo es lo único que importa”