A generar más valor económico y social

Por María José Zorrilla

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El despertar del 2017 tendrá un amanecer definitivo para los mexicanos el próximo 20 de enero, cuando Trump asuma la presidencia de Estados Unidos.  Intelectuales, empresarios y ciudadanos parecemos bastante más preocupados por los problemas que se avecinan, que el propio gobierno que se encuentra sumergido en una ola de contradicciones, culpabilidades y descrédito como jamás quizás haya experimentado México en los últimos años.  Mucho llamó mi atención que hasta el líder sindical con el que renuevo contrato cada año para mi pequeña empresa, está  más preocupado con la situación que se nos avecina, que los políticos que están empeñados en  defender el hueso y sus posturas y los de oposición en aprovechar el gasolinazo como una banderola de campaña.

En las editoriales del domingo, las principales plumas de El Reforma manejan estas preocupaciones.  Luis Rubio del CIDAC, habla de las transiciones políticas donde se viven dos momentos claves: el autoritarismo y la democracia.  La primera etapa ha concluido y para eso las reformas electorales fueron fundamentales, pero se perdió en el siguiente proceso. Seguimos padeciendo formas autocráticas en materia de transparencia, rendición de cuentas y corrupción: se atienden los síntomas sin jamás resolver los problemas de fondo. El pomposamente llamado “sistema nacional anticorrupción” será otra gran burocracia: ¿por qué mejor no eliminar las causas y fuentes de corrupción?  Agrega que el TLC fue exitoso porque aisló a los inversionistas del potencial abuso y excesos de nuestro dilecto Gobierno y su burocracia. Algo similar urge hacerse internamente para conferirle certidumbre a la ciudadanía y comenzar a recuperar su confianza. En esta era es imposible salir adelante sin la ciudadanía: eso que el Gobierno no acaba de comprender.  Por el contrario la gente si empieza a vislumbrar el valor del ciudadano organizado.  Krauze indica también,  que la sociedad civil debe despertar.  Espera que cuando el mundo escuche el mensaje del “Bully” mayor en su toma de posesión, y mida la enormidad del peligro,  permee a la ciudadanía (como en otra circunstancia lo hizo el terremoto del 85)   y nos mueva a salir a las calles, sin vandalismo, sin insultos ni bravatas, en una forma de resistencia civil gandhiana que podría resultar eficaz.  Cree que la mejor respuesta no es tanto la persuasión individual sino la acción institucional y la defensa legal en tribunales mexicanos, americanos e internacionales, acompañados de una movilización que muestre al mundo nuestra dignidad histórica.  Pardinas ante la corrupción imperante, y la problemática que se presenta, urge al gobierno a tomar medidas reales para hacer ahorros considerables al erario público, que se dejen ya de tratar el patrimonio público como si fuera privado porque están jugando con fuego y gasolina.  Para José Antonio Fernández, El empresario regiomontano Presidente de FEMSA y del Patronato del Tecnológico de Monterrey,  habla de la necesidad de asumirnos en el plano personal y organizacional como figuras del futuro, de avanzada, con capacidad para reinventarnos.  Habla de emocionarnos para ser mejores para contribuir a transformar los fenómenos sociales en algo positivo.  Reconoce que nos ha faltado voluntad para generar valor económico y social, no sólo en lo individual sino para la comunidad en general.   Este exitoso empresario reconoce que no hemos aprendido a ser colaborativos con la sociedad, condición absolutamente necesaria para asegurar que tenemos frente a nosotros una oportunidad para gestar un gran futuro para la humanidad.  Yo coincido con estos analistas y por eso he decidido en esta columna,  hacer un pequeño resumen de lo que preocupa a los pensadores  y nos debe ocupar a todos, para ser más comunitarios, más ciudadanos, más respetuosos de la legalidad y conformar una sociedad civil fuerte y organizada.