Vallarta hoy:

Noticias del imperio

  • Volvamos a nuestra “Comida rápida” autentica: los tacos, las tostadas y las burritas. ¿Acaso no podremos vivir sin las dañinas hamburguesas gringas?

Héctor Pérez García

.

Ha surgido en el seno del imperio un movimiento ejemplar que muestra con sus acciones el conocimiento de la fuerza de la unión y el viejo axioma: La Unión hace la Fuerza.  Se trata de un tema para reflexionar.

.

Restaurantes contra el racismo y la xenofobia

Como un ejemplo de unidad, cualidad que ha distinguido a la sociedad norteamericana, surge un movimiento desafiante del inmenso poder político del presidente de la nación más poderosa de la tierra. Sin embargo, ellos, los desafiantes saben muy bien que la fuerza radica en la unión de los ciudadanos y que si su causa es justa tienen grandes probabilidades de triunfar.

Hemos visto en el pasado cómo ciudadanos unidos y organizados han triunfado mediante el boicot a empresas o productos para obligar a las autoridades a reconsiderar leyes y reglamentos.

Es ésta una cualidad de la cual al parecer carecemos los mexicanos, con frecuencia sucumbimos ante imposiciones por no salir de nuestro confort.

.

Restaurantes santuario

Mientras sufren escasez de mano de obra, triunfa la retórica antiinmigrante y sexista. Una veintena de restaurantes de Estados Unidos han anunciado el nacimiento de los “restaurantes santuario”, un movimiento inspirado en las “ciudades santuario” que pretende luchar contra la discriminación racial en el sector de la hostelería, en un momento en que mientras las empresas sufren escasez de mano de obra, triunfa la retórica sexista y contra los inmigrantes, a raíz de la victoria electoral de Donald Trump.

El movimiento quiere ofrecer apoyo y recursos a trabajadores, empleados y consumidores del sector de la hostelería afectados por políticas discriminatorias contra inmigrantes, musulmanes, personas LGTB y otros colectivos, de acuerdo al comunicado fundacional. Los “restaurantes santuario” nacen inspirados en las “ciudades santuario”, un movimiento de urbes estadounidenses que incumplen las leyes migratorias federales que consideran injustas, para favorecer la situación de los indocumentados y evitar deportarles.

El sector de la hostelería es, de hecho, es uno de los principales empleadores de trabajadores inmigrantes del país, según datos federales. El movimiento nace Al mismo tiempo que asume el poder el presidente electo, Donald Trump, quien basó su campaña en continuos ataques contra los colectivos que “restaurantes santuario” pretende proteger, como son los inmigrantes y los ciudadanos musulmanes, entre otros. Trump, de hecho, amenazó a las ciudades con “políticas santuario” de cortarles los fondos económicos federales si no colaboran con las autoridades migratorias para deportar a indocumentados.

Trabajadores de Roc United, una de las organizaciones que respalda el movimiento de “restaurantes santuario”.

Una de las fundadoras de “restaurantes santuario”, Saru Jayaraman, lamentó que mientras la industria de la hostelería sufre escasez de mano de obra, “la retórica antiinmigrante y sexista está ahora bien vista”, en una clara alusión a los comentarios de Trump. “Nuestro movimiento quiere dar a conocer establecimientos libres de odio y discriminación, dónde cualquier persona tiene un asiento en la mesa”, concluyó Jayaraman.

Entre los 24 restaurantes fundacionales del movimiento hay siete de Michigan, seis de Nueva York, tres de Minnesota, dos de Austin (Texas), dos de Maine, dos de Massachusetts y otros dos ubicados en Pensilvania y Chicago (Illinois). Los “restaurantes santuario” están abiertos a reclutar nuevos miembros que quieran prohibir cualquier tipo de acoso en sus establecimientos.

El movimiento nace impulsado por las organizaciones Presente.org, que aboga por el empoderamiento de la población hispana en Estados Unidos, y por ROC United, que lucha por un aumento salarial de los trabajadores de la restauración.

.

Antecedentes

En la década de los años setenta del siglo vivimos los mexicanos un boicot a nuestro atún decretado injustamente por el gobierno de los EEUU para proteger a sus pescadores. Las empresas pesqueras bajacalifornianas apoyadas por el Gobierno Federal lanzaron una campaña para que los mexicanos consumiéramos atún enlatado. Una tonadilla pegajosa en radio y televisión se nos metía hasta la medula: ¡Todos vamos a comer atún! Y por muchos meses comimos mucho atún aquellos millones que creímos en la buena publicidad. Además de sabroso, barato y accesible ayudamos a varios empresarios mexicanos.

Cabe entonces la pregunta ahora: ¿Por qué no compramos en tiendas mexicanas, productos mexicanos y ayudamos a nuestra economía? ¿Por qué no consumimos lo que el país produce?

Volvamos a los mercados, compremos pollo fresco, frutas y verduras recién llegadas de campo, carnes traídas del rastro municipal, tortillas y pan hecho con maíz y harina producida en México. Salgamos de nuestro confortable letargo y rescatemos  a México ahora que somos víctimas de una situación a todas luces injusta. Regresemos al principio. ¿Si antes muchas generaciones lo hicieron porqué ahora no?

.

Volvamos a lo mexicano

Volvamos a nuestra “Comida rápida” autentica: los tacos, las tostadas y las burritas. ¿Acaso no podremos vivir sin las dañinas hamburguesas gringas? Aguas frescas en un país tan pródigo en frutas en vez de colas y otras mezclas similares que nos envían al Seguro Social De paso al panteón.

¿Y el turismo? Ha llegado el momento en que el turismo nos demos cuenta que el turismo tiene su cara oscura: nuestra dependencia es insana e imprudente. El turismo puede ser muy bueno como complemento de una infraestructura industrial o comercial pero, ¿depender en gran parte del turismo? En estos momentos nos hace depender del poco amigable gobierno en un país que nos envía la mayor parte de nuestros visitantes. ¿Cuánto tardará en ponernos cuotas o aplicar impuestos por viajar a México? O al menos “hacernos la vida imposible”.

Nuestro nacionalismo está a prueba. Si nuestros gobernantes no tuvieron la capacidad, la visión de estadistas para eludir la sobre dependencia de un país extranjero, poco podrán hacer ahora. Esta es una tarea para el pueblo, para los ciudadanos con conciencia y amor por su patria. Es la mejor arma que tenemos para defendernos con dignidad.  Seamos solidarios más allá de los discursos y las buenas intenciones. A consumir lo que el país produce.

¡Qué pena que los propios gringos nos pongan la muestra de unidad y solidaridad!

.

.

El autor es analista gastronómico
Sibarita01@gmail.com
Elsybarita.blogspot.mx

Search