La esperanza no debe morir

Por María José Zorrilla

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La realidad está en jaque, dice Eduardo Caccia, y es que entre los rumores y temor por lo que dice y hace Trump, por lo que la gente dice que ahora sucede en la frontera con la inspección exhaustiva de celulares, entre los escándalos de los ex gobernadores desde Sonora hasta Tabasco y que muchos andan fugados, escondidos o que salen porque la justicia no les encontró culpa alguna, ya no sabemos hasta dónde habita la mentira, la verdad o la corrupción.   Lo cierto es que las relaciones con los vecinos del norte, no anda del todo bien, pero la interdependencia entre unos y otros, es ineludible y no podemos satanizar ni a los que fueron al superbowl ni todo aquello que provenga del norte, porque entonces nuestro mercado turístico caería por los suelos. Si la “nueva guerra fría” sembrada por Trump fuera cierta, no tendríamos de visita a millones de norteamericanos que nos siguen prefiriendo para vacacionar.  El mundo tampoco nos ve como los malos de la película, los asesinos y ladrones que el mandatario del vecino país nos quiere endilgar.  Evidente es que tenemos gente mala y peligrosa, como en todos los países y cierto que la droga y la corrupción gubernamental ha terminado por descomponer buena parte de nuestro tejido social y político, pero en esencia, el corazón del mexicano es noble y amigable, nuestra tierra tiene la magia de una geografía espléndida y variada, una cultura diversa y profunda y un clima que es envidia de la gran mayoría de los países civilizados del hemisferio norte.

Y como prueba de ello es que  en una semana Puerto Vallarta ha recibido dos de las embarcaciones más grandes del mundo, la del magnate sueco, principal accionista de Oracle con un valor aproximado de 370 millones de dólares que todavía está anclado en el muelle de API y este fin de semana el Seven Seas de Steven Spielberg, el imponente yate con helipuerto y piscina propiedad del cineasta que todo lo que toca lo convierte en oro, también se estuvo paseando por nuestras aguas.  Los hoteleros muestran con cautela el entusiasmo por la buena temporada, pero a la vez no deja de persistir la preocupación por temas como la situación de inestabilidad imperante en el mundo entero, la crisis que ya empieza afectar a México ante la eventual cancelación del Tratado de Libre Comercio y otro tema imperante, la seguridad, que a pesar de todo, Vallarta parece seguir envuelta en una cierta burbuja protectora que la exime un poco de lo que tristemente acontece en otros lugares del país. No obstante nuestra situación no es para cantar victoria.

Puerto Vallarta tiene mucho por hacer y no podemos acogernos a la eventualidad y la buena suerte del momento.  El turismo es de los sistemas más susceptibles de sufrir mermas en momentos de incertidumbre y verdad o no los rumores pueden afectar de manera decisiva el futuro de un destino.  Mucho es lo que tenemos que construir amén del cuidado y atención de nuestros negocios.   Tenemos una gran responsabilidad que no debemos eludir.  Si los temas del momento en el país son seguridad y corrupción vocablos que bien podrían estar íntimamente relacionados; lo menos que podemos hacer ahora es apoyar al comité ciudadano que encabezará el Sistema Nacional de Anticorrupción.  Muchos creerán que no conducirá a nada, pero son formas de generar conciencia como en su momento lo fue la ley 3 de 3.  Puede que los resultados no sean los que todos esperamos, pero poco a poco se va construyendo un tipo de sociedad más observante, más demandante, lo que impulsa a tener mejores gobernantes.   Aunque haya gente que no pueda creer que esa posibilidad sea realidad, la esperanza nunca debe morir.