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Derechos y deberes

  • El matrimonio es una sociedad. Los dos socios, es decir, los esposos, tienen derechos inalienables, pero también les incumben deberes inevitables.

Por Livier Nazareth
Psicóloga

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El Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez, es el autor de un apotegma inmortal: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. En esta sabia máxima se condensa el secreto de la convivencia feliz entre los hombres. Aplicada a las relaciones internacionales a interpersonales podría cambiar la suerte de las naciones y de los hombres.

Tal sentencia es perfectamente aplicable al ámbito de las relaciones matrimoniales. Oigamos por un momento a un matrimonio desavenido. El marido vocifera: ¡Tienes que obedecer! ¡Lo que yo mando es ley, no tiene discusión! -¡Yo hago lo que me viene en gana! ¡No tienes derecho a mandarme!   –contesta furiosa la esposa.

Ambos están equivocados. El matrimonio es una sociedad. Los dos socios, es decir, los esposos, tienen derechos inalienables, pero también les incumben deberes inevitables.

Entre los derechos podemos mencionar el de ser protegidos en el peligro o la enfermedad. El exigir mutua fidelidad, pedir cariño y comprensión. Pero no hay que olvidar los deberes. Entre ellos, velar por el bienestar del hogar.

Al esposo corresponde ganar el sustento. A la esposa disponer de el para beneficio común. También existe el deber de demostrar buena disposición y buen carácter. La relación conyugal, para ser constructiva y feliz debe encontrar el justo equilibrio entre los derechos y los deberes.

-Mi marido es un cómodo irremediable, Quiere todo a su tiempo. Se molesta cuando algo no sale a su gusto. Pero él no hace nada por el bienestar de la casa.

Esta queja es un reproche a un esposo que es exigente con la satisfacción de sus derechos, pero no concibe que tiene deberes que cumplir. En tal clima no puede haber felicidad.

La aplicación del principio que vengo comentando requiere altruismo de parte de los esposos. Porque la natural tendencia egoísta del ser humano lo impulsa a reclamar sus derechos sin preocuparse de sus deberes. La felicidad consistirá en vencer el egoísmo y dar más de lo que se pide. Conviene recordar que el argumento más poderoso para exigir los derechos, es cumplir cabalmente con los deberes.

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Diez bases de un hogar feliz:

  1. Ser tolerantes.
  2. Trabajar, jugar y crecer juntos.
  3. Evitar las pequeñas rencillas, que así las mayores se evitaran solas.
  4. Transigir. La transigencia es la antitoxina que destruye el veneno del divorcio.
  5. Practicar la simpatía, el buen humor y la comprensión mutua.
  6. No regañar antes del desayuno, ni después de el.
  7. Respetar a los parientes políticos.
  8. Establecer el hogar propio, aunque sea en una sola habitación.
  9. Luchar el uno por el otro, pero no uno con otro.
  10. Edificar el hogar sobre la fe religiosa, y nunca dejar pasar un día sin perdonar cualquier cosa que exija perdón.

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Espero que estas diez sugerencias le ayuden a fomentar más su relación matrimonial.

Como siempre usted sabe, que le deseo lo mejor de todo el mundo. ¡Hasta la próxima!