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La falta de un ser querido en la familia.

  • No intente ayudar si lo que provoca será más daño o sufrimiento, para ello están las personas dedicadas a esta labor.

Por Dr. Jesús Cabral Araiza

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Algunos colegas le llaman “dejar soltar” otros más, “saber despedirse”, el asunto es que cuando se trata de enfrentar el tema de la muerte de un ser querido, las teorías y consejos de la gente salen sobrando, y sólo cuenta la actitud de cada cual con la que enfrente este difícil tema. Cuando se trata del tema con las personas adultas cobra un matiz específico, pero cuando el tema es tratado con los niños el asunto suele ser un poco más complicado. Quizás en parte porque el adulto sufre al no saber cómo tratar el tema con el infante y obviamente porque al igual que el niño él esta inmiscuido.

Sea como sea, el caso es que somos poco previsores o nos preparamos poco emocionalmente para la consideración de la posible pérdida de un ser querido, ejemplos hay varios, tal como la no consideración de hacer o no un testamento. A pesar de que ya desde hace algunos años por todos lados escuchamos que septiembre es el mes del testamento, y que hay un descuento para quien lo solicite, pues es un proceso que hace un abogado, concretamente un notario público.

Otro caso es cuando tenemos la vivencia de un ser querido con una enfermedad terminal, la atmosfera familiar cambia y el clima social se enrarece, dejando muchas veces experiencias y sensaciones de malestar y zozobra con las que nadie quiere lidiar. Y no se trata de que sea un tema de elección, igual de que alguien deba querer lidiar con el tema. El asunto es que como he señalado, no pensamos que en nuestra familia o círculo cercano alguien llegue a faltar, como si fuera meramente de elección personal.

La pregunta obligada para el caso de los niños es, ¿se puede hablar a los niños del tema de la muerte de un ser querido? Y la respuesta contundente es SÍ, un sí que conlleva la responsabilidad de atender su demanda de información y la dignidad de su elección informativa que ello conlleva. Muchas personas adultas no llegan a reconocer que en las preguntas, actitudes y maneras de comportamiento infantil, puede existir una necesidad de información que de manera digna lo haga asumir el rol que le corresponda en el tema de la pérdida de un ser querido, incluso aplica igual para el caso de las mascotas, quizás salvo cuando ello sea innecesario y solo provoque sufrimiento, dependiendo de la edad y madurez del infante.

Pero, ¿qué pasa cuando los padres igual están siendo afectados y los puentes de la buena comunicación no funcionan adecuadamente, o de en definitiva no han existido nunca? Pues bien, en esos casos ya estamos hablando que lo más  recomendable puede ser acudir con un profesional de la salud, no deberá  ser problema saber que la ayuda que la propia familia puede proporcionar es valiosa y de hecho será potenciada, pero partiendo de un plan estratégico de intervención que se diseñe ex profeso.

No es apropiado ni funcional que una persona con cierta ascendencia moral o formal sobre los afectados les diga “ya paso y dale vuelta a la página”, “no pasa nada todos vamos para allá”, “nadie se ha muerto por eso”, o algún otro comentario desafortunado y fuera de lugar que suelen hacer personal que si igual es cierto, bien intencionadas, igual no ayudan a afrontar adecuadamente la situación.

Mención aparte merece el caso cuando un familiar padece alguna enfermedad que lo postra en cama durante un tiempo prolongado y no hay nada qué hacer medicamente. No solo el paciente sufre, el sistema familiar sufre, se resquebraja y colapsa de diversas maneras. En la mayoría de estos casos y de no existir un liderazgo que ayude al afrontamiento adecuado entre los miembros de la familia, lo más conveniente es buscar ayuda profesional que oriente adecuadamente el trabajo de afrontamiento y resolución.

Otro lamentable caso y quizás el más grave de todos, es la pérdida de un ser querido pero con la incertidumbre de saber si ésta o no con vida, me refiero a las personas secuestradas o extraviadas que no logran ser encontradas, y que ante este hecho la familia no descansa hasta encontrar la verdad, incluso sobre la esperanza de encontrarlas con vida, lo que se desea es encontrar la verdad, pues mientras esta no llegue no habrá paz interior para los que sufren.

Como verán estimados lectores, es un tema delicado pero crudamente real, no intente ayudar si lo que provoca será más daño o sufrimiento, para ello están las personas dedicadas a esta labor, espero sinceramente que nunca enfrente ningún caso con sufrimiento, si con resignación si no hay más que hacer. Hasta la próxima.