Aventuras de un pintorGente PV

Fe Cuántica 6 Realidades alternativas: El pasaje

  • El sustituir la angustia por la confianza en algo más allá de lo que por ahora comprendemos, pero que sin embargo es real y poderoso, nos puede llevar a la paz.

Por Federico León de la Vega

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La utilidad de la fe es procurar una realidad mejor, una realidad alternativa. El enfermo desea una cura, el pobre añora la mejoría económica, el deprimido desea la alegría. Todos, al emprender alguna acción o intentar un remedio nos valemos de la fe como energía para cambiar nuestra realidad actual.

La hipótesis de la fe cuántica es que los procesos mentales de cada persona son capaces de influir sobre su realidad individual y que, cuando las mentes de muchos individuos en modo colectivo coinciden en un pensamiento, son especialmente potentes para cambiar la realidad de todos.

Abundan las demostraciones, como el efecto de los placebos en la salud del paciente, quien confía en su médico, o los resultados que obtienen conjuntos de individuos al participar en deportes o en el trabajo.  Si damos esto por cierto surgen las preguntas: ¿Cuánta fe se necesita?, ¿cómo obtenerla?, ¿hasta qué grado podemos confiar en la fe para obtener los resultados esperados?, ¿qué pasa cuando la fe parece fallar? Las respuestas dependen de nosotros mismos, de nuestra formación e información, de nuestra fuente de conocimiento.

El estudiante que realiza una operación matemática tiene fe de que obtendrá el resultado correcto si ha estudiado y practicado. Su fe es en sí mismo, en sus conocimientos y práctica adquiridos. El conductor de un auto veloz  tiene fe en su máquina, por la marca del fabricante confía en  un alto desempeño. Este grado de fe es fácil de adquirir porque la demostración depende del mundo material sobre el que tenemos algún grado de dominio.  Obtener esa “certeza de lo que se espera” que define la fe resulta entonces sencillo. Pero para la madre con un hijo desahuciado o para el empresario con el negocio en quiebra, obtener fe resulta más retador.

Igualmente, para una sociedad acostumbrada al abuso por parte de sus autoridades, es difícil obtener la fe para propiciar un cambio. En casos así es preciso aislarse del mundo material, desconocerlo como realidad auténtica, considerar sus condiciones como relativas, estimarlas sujetas a un poder superior. La fe cuántica se refiere a estos casos. Cuando la solución del problema excede nuestro razonamiento, cuando nos parece imposible que las cosas pudieran llegar a cambiar, podemos re-direccionar la frustración y la desesperanza, para entregarla a un poder superior y así procurar las condiciones para que la fe cuántica actúe.

El sustituir la angustia por la confianza en algo más allá de lo que por ahora comprendemos, pero que sin embargo es real y poderoso, nos puede llevar a la paz, al “flow” de operar con el hemisferio derecho de la mente de los artistas y aún al éxtasis  que experimentan los santos. Parece ser justamente en los momentos de esta entrega, de la humilde rendición de los recursos materiales propios, cuando opera con mayor fuerza la fe cuántica. Es entonces que pasamos a otras realidades, a percibir dimensiones más allá de lo aparente a los sentidos.

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LEÓN DE LA VEGAfleondelavega@gmail.com