Vallarta hoy:

En busca del  bien común

  • Si todos asumimos la responsabilidad compartida como mexicanos bien nacidos y bien paridos, seguramente nuestro territorio se convertirá en una verdadera potencia que aspira al reconocimiento internacional por su desarrollo integral.

Por Humberto Famanía Ortega

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He tratado de comprender en estos tiempos tan difíciles, cuál es mi papel como ser humano para ubicarme y ser parte activa de la vida, donde exista prosperidad en todos los aspectos. Me pregunto constantemente quién es el culpable de nuestros aconteceres, si el que deja de hacer o el que hace. Pienso que para poder comprender, es necesario manifestar cuál es mi actuación diaria hacia los demás, empezando por mi familia, vecinos, compañeros de trabajo etcétera.

No podemos hablar de valores cuando somos egoístas y nunca compartimos gratuitamente lo que Dios no ha otorgado por medio de los dones sin esperar reciprocidad, refiriéndome a lo que tengo, a lo que sé y lo que soy.

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Ignorancia, fuente de equivocaciones

Constantemente vemos en los medios de comunicación, una total falta de solidaridad con la humanidad de ciertos individuos, donde expresan odio, venganza y animadversión con poder político y económico. Es importante la formación de quienes tienen la responsabilidad de gobernar, por eso es indispensable obtenerla, ya que la ignorancia es fuente de equivocaciones que afectan nuestra vida y dañan a quienes nos rodean. Es por eso que constantemente hago votos, para aquellos que desean incursionar en la función pública se preparen, se formen, ya que ésta agiliza la inteligencia, dando luz a nuestra voluntad para abrir caminos.

Para todos los que deseamos buscar trascender en la vida, sabemos que los conocimientos los adquirimos con objeto de vivirlos; si únicamente los acumulamos o repetimos como grabadora, estamos traicionando la finalidad propia de nuestra formación. Necesario resulta cuestionarnos seriamente la manera en que hacemos vida de lo aprendido. Por ejemplo, cuando deseamos hacer el bien a nuestro prójimo, no podemos hablar de caridad si no actuamos con amor y vamos por la vida con caras, gestos y palabras de hiel, amargura y reproche.

En la conducta del ser humano se manifiestan todas aquellas acciones, tanto positivas como negativas, y por lógica quienes asumen un cargo público y no están preparados, se verán afectados los intereses del bien común.

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Cruzada para saber vivir

Ahora convoco a una gran cruzada a usar bien nuestro tiempo para saber vivir. Para todos es sabido que la sustancia de lo que está hecha la vida es el tiempo, por lo tanto, desperdiciar el tiempo es desperdiciar la vida. Si queremos contribuir a tener una familia con fortaleza, a una sociedad donde el desarrollo sea equilibrado, seguramente nuestra amada patria estará en condiciones de obtener una prosperidad para todos. Debemos definir nuestras metas a corto y largo plazo, donde el poder de convocatoria sea con objetivos bien precisos, donde se escuche a todos para decidir y se planee para realizar con bases sólidas. Por eso es importante el saber administrar nuestro tiempo, nuestra vida, para alcanzar nuestras metas y sentirnos satisfechos.

Son los tiempos de manifestar la solidaridad con nuestra Patria, nuestro bello México, me pregunto cómo hacerlo, y simplemente me vienen unas ideas: Regresarle una vida de llena de amor, valores y justicia. Fomentar su cultura y  una identidad personal; tener en mente sus símbolos patrios que nos llenen de orgullo y nos recuerden las gestas históricas de nuestros héroes patrios para luchar por nuestros ideales, donde sepamos defender costumbres y tradiciones con la finalidad de tener una País más próspero.

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Asumamos la responsabilidad compartida

Si todos asumimos la responsabilidad compartida como mexicanos bien nacidos y bien paridos, seguramente nuestro territorio donde existen más potencialidades que rezagos, se convertirá en una verdadera potencia que nos haga resurgir como un pueblo que aspira al reconocimiento internacional por su desarrollo integral. Claro que sí se puede si luchamos todos juntos por desterrar la corrupción y la impunidad, ya no se puede seguir callando, tenemos que aprender a superar las distancias que nos separan de los demás, poniéndonos por encima de nuestros miedos y prejuicios. Comprometamos a luchar en contra de la promoción y sostenimiento de las mentiras cuidándonos de los falsos profetas.

Todos, sin lugar a dudas, queremos la paz en nuestros pueblos, por consecuencia nos da armonía con los demás, en forma individual o colectiva, implica la ausencia de la violencia. Para construirla es preciso que primero desaparezcan todas las causas de discordia entre los hombres que son los que engendran las guerras, odios y resentimientos. Con frecuencia en la historia, los tiranos, opresores, los que someten a otros por uno u otro medio, creen que han logrado la paz porque no hay conflictos evidentes, porque el oprimido guarda silencio y aguanta todo. Es una paz aparente y enfermiza. Pero puede llegar el día que la injusticia detone en violencia, cuando se vence el miedo, impotencia e ignorancia.

En fin estimados lectores, simplemente son reflexiones que hago porque muchas injusticias tienen su origen en las excesivas desigualdades económicas, sociales y culturales. Otras provienen de la ambición de dominio, del desprecio a las personas, envidia, desconfianza, orgullo, en suma de la falta de respeto hacia el ser humano, donde quiera que esté.

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La justicia producirá paz, tranquilidad y confianza para siempre.

 Isaías 32,17

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