Consejos de una abuelita modernaGente PV

“Día del Amor y la Amistad“

  • El amor, no sólo se debe festejar el 14 de febrero, ¡sino que todos los días de nuestra controvertida vida!

Por un México mejor

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El amor no conoce el temor… No tiene miedo a nadie; alcanza a Dios y se sumerge en Él, como su único tesoro…”

Sta. Faustina.

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Cuando escucho hablar sobre la palabra amor, se realiza un verdadero milagro en mi alma; se dulcifica mi carácter agrio; se transforma mi espíritu, y me hace disfrutar plenamente cada instante de mi agitado existir.

Me quedo extasiada observando los innumerables colores de un nuevo amanecer, porque estoy consciente que jamás podré presenciar otro igual, en lo que resta de mi interesante vida.

Me sucede algo mágico, pues en cada rostro que pasa cerca de mí, sobre todo si se trata de seres divinos e inocentes, en cada uno de ellos, ¡alcanzo a ver la imagen de Dios, en éste enigmático Planeta Tierra!

¡Oh Dios!, si en cada habitante existente, sin distinguir razas, credos, ni nacionalidades; sin importar nivel socioeconómico, costumbres, ni diversos tipos de educación; se practicará el verdadero amor… ¡Éste mundo desequilibrado, volvería a vibrar positivamente en un bello ambiente de respeto, libertad, justicia, equidad, alegría y mucha paz!

Un médico romano se convirtió en Sacerdote Cristiano, que aparte de curar con mucho amor a sus enfermos, se dedicaba a casar a los soldados a pesar de la prohibición de su Emperador Claudio II; cuando el soberano descubrió que no le rendía culto a su Diosa Februata Juno, el día 15 del mes dedicado a ella, donde los jóvenes sacaban por suerte los nombres de las chicas, para tener sexo y fertilidad… ¡Lo apresó!

Eso me recuerda una espeluznante noticia que actualmente está ocurriendo en Zacatecas, con jovencitas de escuelas secundarias, donde gracias a esas famosas computadoras  “SIN CANDADOS“, y los cursos Intensivos de Educación Sexual, en donde les otorgan pastillas y condones, ¡se han convertido en experimentadas ”niñas bien” en el arte del tener sexo!; y como ellas ya son dueñas de su propio cuerpo… ¡Algunas en la hora del recreo, practican sexo formal e informal!… Y “sin esperarse hasta el día 15”, donde deben rendir culto a la Diosa Februata…¡A veces, hasta consiguen por Internet, a sus clientes, por la fabulosa cantidad de $ 20.00!

¿Y quién les habla sobre el verdadero amor, respeto, castidad y dignidad humana?… ¿Quién les inculca esas clases de higiene personal, tan necesarias antes de comer, después de ir al baño o tener sexo?… Por desgracia al Médico y Sacerdote Romano de nombre Valentín, Claudio II,  lo mandó a decapitar en la Vía Flaminia el 14 de febrero del año 270, ¡por defender el amor y el matrimonio en la luz de Cristo!

Cuán grande puede ser el lavado cerebral de parte de los astutos comerciantes para elevar sus ganancias éste día, y traficar con lo más sagrado y valioso que puede poseer un País próspero: Sus maravillosos niños, el verdadero AMOR y la Libertad… ¡Tanto corporal como de pensamiento!… Tornando lo más sublime y puro que puede poseer un menor de edad… ¡En un sexo desenfrenado, y en un libertinaje absurdo!, que trae como consecuencia asesinatos (no sólo abortos, sino que entre los mismos compañeros de clase), degeneración prematura, y lo más triste, aumento peligroso de enfermedades venéreas, que ni nuestras famosas Autoridades, con la Nueva Reforma Educativa, están preparadas económicamente, ni tienen hospitales suficientes, como para poder enfrentar tanto desmán ocasionado por esa destrucción prematura de la Inocencia, que ellos mismos han provocado con esas Leyes absurdas dentro de mi México adorado.

Y ustedes Padres de familia, ¿aman lo suficiente a sus hermosos hijos, o continúan rindiendo homenaje a la Diosa Februata, y practicando la violencia familiar?

Que Dios nos otorgue la sabiduría necesaria para comprender que el amor, no sólo se debe festejar el 14 de febrero, ¡sino que todos los días de nuestra controvertida vida!; sólo así podremos comprender las sabias palabras de San Agustín: “La medida del amor… ¡Es amar sin medida!

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Amorosamente Ana I.