Educación y ParentalidadGente PV

La función del herman@ mayor

Dr. Jesús Cabral Araiza

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Es frecuente que recordemos nuestra infancia asociada a un cúmulo de experiencias diversas, unas gratas y otras no tanto. Sin dudad, algo que hace inolvidable dicha experiencia es la presencia de seres queridos. Ya hemos hablado infinidad de veces de los progenitores, pero ¿qué hay de los hermanos?, ¿qué función desempeñan en el rol familiar?, ¿son justas las tareas y atribuciones que les damos o delegamos?

Pues bien, es muy interesante tratar de discutir las posibles respuestas a estas y otras interrogantes. Vayamos por partes, los hermanos mayores y los hijos menores, en efecto no pidieron venir a este mundo, sin embargo, ya están aquí, y justamente los padres los colocan en posiciones que no siempre son cómodas.

Uno de los casos más comunes es justamente cuando al hermano o hermana mayores les toca “hacerse cargo” de los menores, en la consigna de que como los padres trabajan o tienen que hacer otro tipo de diligencias, los hermanos mayores son los hombres o mujeres “grandes de la casa” que se quedan a cargo de los más pequeños e indefensos. Todo pareciera “normal” y hasta cómodamente correcto, pero, ¿acaso alguien se ha puesto a pensar si los hermanos mayores se sienten capacitados para asumir tal responsabilidad, o lo que pasa igual cuando sucede un accidente a los menores y toda la responsabilidad recae en el que se queda “responsable” de la seguridad…? Pero si hasta los propios padres les suceden accidentes cuando cuidan a sus hijos, ¿qué podríamos esperar de un hermano que le lleva dos o tres años al menor? Considero que la respuesta ya la sabemos.

Considero que es por demás injusto hacer asumir tal responsabilidad a alguien, que en el mejor de los casos, tiene las herramientas y aptitudes psicosociales para valerse por sí mismo. Ello no significa incluso que dichos hermanos mayores no desarrollen las habilidades necesarias para cuidar de un hermano menor, el punto es otro, se trata de la reflexión que sobre los padres deberá recaer cuando delegan su responsabilidad de cuidado y crianza a otro hijo, pues entre ellos son hermanos y no es justo tal delegación.

Por otra parte, no significa que no salgan cosas provechosas de esta condición de dependencia forzada. Veamos por qué.

Cuando los hermanos realizan una “crianza” adecuada, ellos mismos aprenden del cuidado y responsabilidad que implica otro ser (su hermano), y los prepara esa experiencia para cuando ellos mismos tengan hijos, aunque claro está que en algunas ocasiones lo que sucede es una predisposición negativa hacia la crianza, pues quedan tan “cansados o fastidiados“ de la crianz, que no les correspondía y no pidieron ni planearon, que hasta hay casos de esterilidad como reacción psicosomática o una abierta renuencia a quedar embarazados.

Por otra parte, vale la reflexión de los propios padres, presentes y futuros, cuando estén pensando en la familia que desean tener, pues planear significa justamente pensar en lo que sucederá años después de las acciones que en este momento parecen muy distantes. Los hijos crecen y las culpas muchas veces no permiten el desarrollo armónico de la familia, producto de rencores o errores como los que hemos señalado.

Por otra parte, también es cierto que los lazos fraternos que se crean con los hermanos-padres, mantienen esa singularidad que ningún otro tipo de relación puede mostrar, creando de igual manera un apoyo muy valioso ante los retos que se presentan en la vida de los hermanos menores que pueden contar con la fortuna de una especie de padres alternos.

Lo que de igual manera vale enfatizar, es el rol que los padres no pueden eludir, y que es el fundamental para la crianza, pues el hijo por bien cuidado y atendido que esté por el hermano, no dejará de desear el trato y relación psicobiologica que espera de sus padres. La crianza asumida con responsabilidad puede propiciar personas íntegramente más sanas, vale la pena intentarlo así.

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Hasta la próxima.