Ante el poder, los poderosos, ¿periodismo crítico o contemplativo?

Por Juan Antonio Llanes

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Hola. Durante muuuchos años, hasta ahora en el gobierno del fascista y boquiflojo, entre otras linduras que adornan al individuo, Donald Trump, Estados Unidos se consideraba la imagen más representativa de un gobierno democrático y mucho de ello debido a la  participación de un sector clave que limitaba los excesos del ejercicio del poder, los medios masivos de comunicación, ahora vilipendiados como “corruptos, deshonestos y mentirosos” simplemente porque cuestionan, indagan y le dan a conocer a la opinión pública los surrealismos en la gobernanza del mesiánico presidente, que con su actitud intolerante a la crítica pone en riesgo la “Libertad de Expresión” consagrada en la Primera Enmienda de la Constitución de ese país.

Allá ellos, los confundidos ciudadanos “gringos”, que se han dejado seducir por un “vendedor de ilusiones”, personaje de los “realitis shows”, y que con sus discursos ultranacionalistas, discriminatorios, abre el camino para la irrupción de un peligroso fanatismo derechista, obnubilado por abanderar la “supremacía blanca”.

El abuso del poder,- la degeneración del mismo-, la intolerancia a la crítica, a la autonomía informativa no debe ser obstáculo alguno para que los medios libres e independientes, cuestionen los errores de quienes gobiernan y pretendan cooptar el trabajo periodístico sobre  asuntos importantes en la vida nacional de este país, como el conflicto de intereses del presidente y sus negocios, menos aún, la ocultación u omisión de la declaración de impuestos y la manifestada relación de algunos de sus colaboradores con el principal enemigo , Rusia.

El actual escenario nacional que se observa en E.U. el visible “divorcio”,- odio-, del locuaz y peligroso demagogo, con los medios informativos, nos deriva a hacer una serie de reflexiones sobre el papel de los medios de comunicación, “mass media”, en su relación con el gobierno, y la ciudadanía para que ésta pueda disponer de los  elementos convenientes que le permitan conocer y analizar las conductas, desempeños y logros, y desaciertos, de sus gobiernos y así tener  una conciencia pública mejor informada y culturizada.

Aquí en México, ya los vimos en el pasado, en el sexenio de Luís Echeverría, 1976, que ante las críticas de un medio informativo, Excélsior, dirigido por Julio Sherer, promovió la destitución del entonces director general como una muestra de intolerancia, mejor digamos, autoritarismo, para acallar a quienes lo criticaba.

Hoy, en estos tiempos, cuánto pagaría Enrique Peña Nieto por silenciar los medios informativos que le critican y sobre todo las opiniones que se expresan a través de las redes sociales, aunque está claro, que muchas empresas informativas y periodistas incluidos condicionan sus contenidos informativos a acuerdos financieros que en muchas ocasiones le son indispensables para la operación de sus periódicos o televisoras.

¿Tenemos en México, mejores periodistas?, ¿se hace un mejor periodismo?, ¿los profesionales de la comunicación son “más honestos, menos corruptos y mentirosos”?

La respuesta la tienen quienes nos leen.

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PUERTO VALLARTA Y SUS MEDIOS INFORMATIVOS.

La pregunta de rigor: Periodismo crítico, o “voceros” del gobierno.

La estrechez económica que viven, -de siempre-, las empresas editoriales, radiofónicas, y otros medios alternos que son los trasmisores de la información que se genera en las dependencias de gobierno y empresariales condiciona la relación simbiótica entre las partes, pero en esencia, siguen siendo un poderoso instrumento de socialización, tantos los medios visuales como auditivos.

En la ciudad, -peor aún, en el municipio vecino-, aún es dable observar un periodismo que privilegia el manejo de la información de gobierno y empresarial, enviada como boletines de prensa, donde se destacan las actividades del gobierno en turno o de las cúpulas empresariales, pero se percibe una ausencia de periodismo de investigación, de análisis político con sentido crítico propositivo y hablamos de reporteros conductores de radio editorialistas, columnistas. Claro, como siempre, hay excepciones y todos los conocemos.

Es entendible que el gobierno,  así se estila todavía en lo local, estatal, nacional-,  procure, mediante prebendas o tratos preferenciales con algunos medios y comunicadores, que la información que se trasmite a la opinión pública sea la más benévola posible como una estrategia para mantener a la ciudadanía en una condición de apatía, indiferencia y desinterés por lo que sucede en su entorno. Que digan solo lo “bueno”.

Si bien, la influencia y el peso específico que llegó a tener el alguna vez llamado “Cuarto Poder”, para referirse a la prensa en general, en el contexto colectivo social ha venido a menos, se nota en algunos medios y “periodistas”, en “hacer y deshacer imágenes públicas” utilizando para ello, la fragmentación noticiosa o la intencionalidad manipuladora, el subjetivismo, que pierde el valor como factor clave para enterar, informar y propiciar la mejor opinión pública,  manejando información veraz y acuciosa  ligada al interés de los ciudadanos y menos impregnada de parcialidades, y dejar de lado el papel de voceros del gobierno, de pretender ser los  protagonistas de los hechos, y fungir como el enlace de la población con los gobernantes.

Preguntamos: ¿todo lo que se hace, declara, promueve, el Ayuntamiento que preside Arturo Dávalos es perfecto, admirable que no merece ningún reproche o análisis crítico? Ni todo está muy bien, tampoco está muy mal.

Si algún profesional de la comunicación se “avienta el tiro” de confrontar datos, de investigar acciones de gobierno, de las diferentes áreas del mismo, y no encuentra nada noticioso que merezca la crítica, entonces, es de admirarse el desempeño del alcalde y su equipo de trabajo. Y esa condición no la hemos presenciado, en algún gobierno, jamás de los jamases.

¿Funcionan bien las áreas de gobierno,  seguridad pública, tránsito, obras públicas, servicios públicos, catastro, nada que cuestionar?

No es una clase de periodismo, pero es de notarse un conformismo del periodista ante las acciones de gobierno, de la responsabilidad que tienen con la opinión pública, ante una nueva realidad, dejar de lado nimiedades y ver a la ciudadanía como un ente maduro, informado  y preocupado que merece el ejercicio de un periodismo más comprometido con la comunidad.

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NOTITAS DE “BOTEPRONTO”

—Vi la película Jackie, una visión particular de un escritor,  de la personalidad e imagen de quien fue Primera Dama, ella sí, dama en toda la extensión de la palabra, en la presidencia de John Kennedy. Uno de los mejores presidentes que han pasado por la Casa Blanca  Intempestivamente hice una comparación, entre Melania Trump, la modelo y esposa del lunático D. Trump, el peor personaje que ha pasado por ahí. Abismal la comparación.

—Ante un escenario donde han crecido los hechos punibles, homicidios, asaltos, robos y la portación ilegal de armas de fuego, y el reclamo ciudadano para combatir la delincuencia, hasta con los llamados “retenes” o revisiones aleatorias, una de las estrategias que propone  el gobernador del Estado, Aristóteles Sandoval, es implementar una “concientización para la “despistolización” voluntaria, una rutina que ya lleva a cabo la XV Zona Militar al mando del general Enrique Méndez. La neta, ¿lo dicen en serio?

—Por lo menos, el “gober” se animó a declarar sobre el delicado tema, pero saben, el alcalde Guadalajara, -por cierto, tiene razón, cuando ante la imagen captada de sus arrumacos con una dama y publicitada en redes sociales, se escuda en defender su vida privada-, Enrique Alfaro no ha pronunciado una palabra al respecto de la inseguridad que priva en la ciudad capital. Entendemos, cualquier declaración no satisfará a nadie, así que para que “entrarle al baile”.

Nos vamos. Sonrían y sean felices.