Vallarta hoy:

México de luto

Por un México mejor

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Una vez más vemos los resultados de una pésima educación en nuestro vejado país, debido a las tristes tragedias ocurridas en la Cd. Monterrey, Cancún y otras más que no son de gran noticia, pero sí guardan mucho dolor, dentro nuestro adorado México.

Padres de familia, suplico encarecidamente… ¡Pongan más atención en la Educación de SUS hijos, quienes son SU responsabilidad ante Dios y lo que nos han dejado, de nuestra casi derrotada sociedad familiar…

Repito una vez más, mientras tengan esos ángeles terrenales de cero a siete años… ¡No debe de faltar el amor, la alegría, el respeto, cuidados, comprensión y sobre todo mucha paciencia para con sus hijos, dentro de su hogar, aunque sólo coman frijoles, nopales, tortillas y vivan en un cuarto de tres metros cuadrados con piso de tierra!…

La educación es un derecho y obligación de los padres… ¡No de Papá Gobierno, ni de las abuelas, nanas y MUCHO MENOS DE LOS HIJOS MAYORES!… NO DELEGUEN SU RESPONSABILIDAD DE ADULTOS, A NIÑOS MENORES PARA QUE CUIDEN  a sus hermanitos, que como Infantes que son, obviamente, no pueden adivinar el pensamiento de sus progenitores, ni mucho menos cuidarlos como les exigen, para que en lugar de agradecer, hasta los llegan a golpear porque el bebé, se cayó “por su culpa“…  ¡No es justo, no se vale!

Cuiden a esos enemigos que meten a casa que sólo sirven para crear ¡monstruos para la sociedad! (televisión, computadoras, teléfonos, celulares, y más si los dejan solos, sin supervisión alguna, ni candados)

No es justo que a nuestros ángeles terrenales, que representan el tesoro más grande que pueda poseer nuestro México querido por ser su futuro, desde temprana edad, en lugar de amar, reír, jugar, disfrutar su infancia… ¡Aprendan en su propia casa!, en esos aparatos con tanta tecnología moderna: pornografía, se les enseñe a robar, delinquir, matar, artes marciales, sexuales, y probar toda clase de sustancias tóxicas que los autodestruirá prematuramente… ¡Mientras  papás descansan!

Pongamos reglas y límites en nuestro hogar, porque si no lo hacemos a tiempo… ¡lloraremos lágrimas de sangre! Horarios de llegada y no darles las llaves, para cerciorarnos de cómo y con quien llegan a casa…

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Hagámonos responsables

Es muy fácil echar la culpa a Dios o recriminarlo, si por desgracia llega a ocurrir una terrible tragedia en la cual nuestros seres queridos están involucrados… ¡porque ya no podemos dar marcha atrás!

Si no queremos tener hijos, porque no nos gustaría sacrificar nuestra maravillosa profesión o empleo… ¡Cuídense y eviten un embarazo no deseado!

Si por desgracia llegamos a tener un bebé que nos estorbaría para poder realizarnos como personas de negocios… ¡Por favor, es mejor darlo en adopción a esos matrimonios que están deseosos por tener familia para amarlos, respetarlos y hacer de ellos grandes hombres  y mujeres de bien, y así evitar un México de luto, ocasionado ese dolor profundo a gran número de familias, debido a ese abandono casero, pretextando el tener que trabajar para dar lo mejor a sus hijos y evitar que mueran de hambre!

¡Posiblemente de hambre no morirán, pero sí su espíritu!; en ocasiones muchos han “muerto” de tristeza o se han quitado la vida, ya que no es posible soportar en un cuerpo y mente infantil… ¡La carga de un adulto!

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Derribemos nuestros muros

Estamos viviendo una época muy difícil; mientras el mundo se regocijó cuando se logró tirar ese muro de Berlín, que provocó gran desesperación y angustia entre familiares y amigos; el inestable Trump, está planeando construir en toda nuestra frontera del norte otro gran muro, ésta acción la criticamos, rechazamos, comentamos, hasta nos llena de impotencia y coraje… ¡Sin darnos cuenta del MURO tan grande que existe dentro del seno familiar, que si no lo logramos derribar a tiempo, corremos el peligro de vivir continuamente un México de luto!, ya que nuestras vidas pueden quedar destrozadas por: Un divorcio, una terrible enfermedad venérea, hijos drogadictos, violados, vendidos, secuestrados, o… ¡Asesinos!…

¡No siembren cizaña en esas mentes puras e inocentes que poseen nuestros ángeles terrenales, para convertirlos en adultos prematuros!…

¡Despertemos todos los mexicanos que vivimos pasivamente e iniciemos la lucha, la verdadera revolución, pero dentro de nuestra familia que tanto la necesita!… ¡Derribemos el muro construido con nuestra indiferencia, egoísmo y costumbrismo fatal para con nuestros seres queridos!

¡No más separaciones familiares!, que lo único que provocan es la búsqueda de una nueva aventura para encontrar egoístamente esa paz tan anhelada!; sin importar el destino, de las criaturas que ya procrearon, para traer más hijos, odios, envidias, rencores entre los mismos “medios hermanos”, o entre los mismos hijos del “nuevo amor”…, con tanta enseñanza maligna, en cuanto tengan la oportunidad… ¡Hasta se llegan a matar entre ellos mismos!

Luchemos por la paz, felicidad  y libertad de nuestro amado país, pero… ¡Iniciemos con nuestra familia!… No nos casemos o juntemos con la idea de que si me va mal me divorcio o separo… Iniciemos una revolución con nuestros seres que decimos querer mucho pero con tantos compromisos adquiridos los tenemos olvidados, no les damos la importancia que se merecen y tengamos más amor comprensión, paciencia y sobre todo tiempo… ¡Cada vez que ellos se nos acerquen o quieran hablar de sus problemas, miedos, dudas, sin olvidar decirles cuánto los aman y que siempre podrán contar con ustedes!

Esa será la única manera de evitar esas terribles tragedias con dolores indescifrables que nos obligan tener a México de luto.

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Cariñosamente Ana I.

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