Educación y ParentalidadGente PV

Antesala para la tercera edad

Rondando la década de los treinta inicia una especie de conciencia del camino recorrido, como si de repente hay prisa por recuperar el “tiempo perdido”.

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Dr. Jesús Cabral Araiza

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Frecuentemente y como parte de la cultura popular, escuchamos bromas diversas respecto a la condición de “Chavorruco”. Pero, ¿que designa dicho termino? Pues no mas no menos que algunas de las características que trataremos de exponer, de una edad intermedia de la vida, una especie de limbo del desarrollo en el que cronológicamente podremos ubicar personas entre los 35 a 45 o 50 años, que no son adolescentes, que están por otra parte saliendo de la madurez, pero no están tampoco instalados en la tercera edad.

Veamos pues, cuando somos adolescentes hay justificación para entender que se actúa visceralmente, sin mucho razonamiento y de manera impulsiva generalmente, pues se dice que las hormonas gobiernan la razón, -algunos diremos que el principio de placer- pero al entrar a la vida madura, pues se espera justamente a una persona mayormente centrada, responsable, correcta y propia de la condición de madurez señalada. Pero oh sorpresa, muchas veces eso no corresponde a la realidad. Tendremos que señalar las características propias de la personalidad y carácter del sujeto señalado, de sus antecedentes históricos personales y de su plan de vida, entre otras precondiciones para entenderlo integralmente.

Rondando la década de los treinta inicia una especie de conciencia del camino recorrido, como si de repente hay prisa por recuperar el “tiempo perdido”, se pueden ver en algunos casos, bodas apresuradas, planes intempestivos, ganas de hacer testamento, de viajar más, de hacer familia e hijos, como si de repente leyéramos la letra chiquita del contrato de vida y nos damos cuenta que no hemos aprendido a vivir en tiempo y forma.

Esta es precisamente una de las características que motivan a los llamados Chavorrucos a buscar vivir sin temor y sin mucha vergüenza – si es que había- en casa, y si no se sobreponen las crisis de la mediana edad, la esposa o pareja es un contrapeso importante que va marcando cierta pauta de reflexión con el llamado adolescente de la tercera edad también. Los hijos se ven sorprendidos por la repentina energía del padre para hacer deportes extremos que ya hacía años no se atrevía a practicar, y las amistades que no están en sintonía con este de la misma manera, se ven avasalladas con tanta animosidad y energía del entusiasta candidato a la tercera edad.

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¿Hay algo que hacer?

Sí, mucho. Para iniciar si usted es uno de esos entusiastas, disfrútelo, pero tendrá que reconocer eventualmente que si bien es cierto que hasta los cerros reverdecen, también lo es que no es lo mismo los tres mosqueteros que cuarenta y cinco años después… ¿no cree usted?

Por otra parte, quienes rodean a estas personas, deberán saber ser pacientes, desarrollar tolerancia para una convivencia más sana y sin discusiones innecesarias, pues las personas no siempre nos resignamos a aceptar el nuevo rol de vida que la condición cronológica nos marca. Esta condición, justamente nos preparará para la tercera edad, y legará de una manera más digna si hemos hecho de manera correcta la tarea previa con nuestro cuerpo y psiquismo. Cuando planeamos tener hijos procuramos las condiciones materiales básicas, y muchas veces iniciamos una familia después de los treinta, pues piense cuando su hijo entre a los quince o más, qué condición de edad y sus entornos tendrá usted, prepárese adecuadamente para ello.

En contextos Europeos no es raro ver padres tercera edad, pero en nuestro contexto eso es la excepción y la factura que se paga socialmente puede ser algo cara. No solo es que los hijos entiendan la edad de los padres, igual es que los padres entiendan que son de generaciones muy diferentes, y que el grupo de referencia no es el de los hijos, que la competencia no está con ellos, de hecho no hay competencia con nadie más que no seamos nosotros mismos.

Competencia por no enfermar, por ser mejores, por madurar, por no enfermar, por prever, por viajar, por ser ejemplar solo y en pareja entre otras competencias y ocupaciones.

De cualquier manera y como he señalado más arriba, si puede, mejor disfrútelo, total, no podemos hacer más que tener la mejor de las actitudes.

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Hasta la próxima.